Cuando los jefes atraviesan una mala racha emocional: Apreciaciones para enfrentarla

Al reconocer y expresar su vulnerabilidad emocional, los líderes también refuerzan su resiliencia e inteligencia emocional.

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Cuando los jefes atraviesan una mala racha emocional: Apreciaciones y recomendaciones para enfrentrarla
Afecciones psicológicas producto de temas personales en los jefes pueden llevarlos a necesitar una pausa. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Para nadie es un secreto que el trabajo de los jefes suele contemplar más obligaciones debido a su nivel de responsabilidad dentro de las empresas y organizaciones.

Ante ese aspecto, el psicólogo industrial Flavio Núñez destaca a los líderes como personas que trabajan desde la inteligencia emocional y la resiliencia para llevar a cabo sus responsabilidades y todo tipo de desafíos en la cotidianidad laboral.

“Son capaces de buscar soluciones y actuar rápido ante los problemas”, expresa el especialista.

A pesar de los méritos que rodean sus habilidades de gestión, los jefes o encargados de equipos también pueden toparse con malos momentos emocionales que provoquen un mal rendimiento en sus labores.

Las razones que lleven a los líderes a ese punto pueden variar. Ya sea porque nacen desde el mismo ámbito laboral, de la esfera personal –a través de relaciones con familiares, parejas o allegados–, o por razones económicas, todas las causantes del malestar son válidas, infiere Núñez.

A propósito de lo anterior, el psicólogo especializado en energías, Juan Carlos Zetina, expresa: “Dependerá de cada uno cuáles sean las afecciones. A nivel psicológico todos tenemos puntos débiles. Las cosas son acumuladas y las personas pueden estallar”.

El estrés es uno de los elementos principales que desgasta a las personas y también, a los líderes. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Zetina agrega que las expectativas que recaen sobre los jefes también pueden abonar a su quiebre emocional, ya que suele pensarse que estos pueden sobrellevar muchas cosas a la vez.

El especialista en salud mental agrega que la resolución de situaciones imprevistas, así como de las atribuciones normales que tiene el líder, supone que sus superiores o personas que tiene a su cargo esperen siempre lo mejor de él.

“Es una idealización que se tiene sobre ellos porque son figuras que están a cargo, que lideran y dirigen, pero proyectamos al líder como alguien perfecto, pero eso no existe”, dice el psicólogo.

Por otro lado, Flavio Núñez comenta que no hay distinción en cuanto al hecho que todas las personas sufran problemas psicológicos, sin embargo, al líder suele vérsele como una gran figura de autoridad que no puede “flaquear” emocionalmente. Esto se vuelve algo irracional, apunta el especialista.

“No se debe pensar que el líder estará siempre estable emocionalmente. Habrá días que tendrá problemas tanto físicos como psicológicos que puedan afectar a su rendimiento”, agrega.

Ser consciente del malestar

Flavio Núñez subraya que, a partir de la práctica de la inteligencia emocional, los líderes pueden reconocer sus emociones de forma más consciente.

De acuerdo con los postulados del psicólogo estadounidense Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional, los componentes de esta premisa incluyen: autoconocimiento y autorregulación emocional, automotivación, reconocimiento de emociones ajenas, y la preservación de buenas relaciones.

Juan Carlos Zetina agrega que un buen líder debe conocerse completamente. Esto implica reconocer que, a pesar de sus facultades, no siempre estará a un mismo nivel de disposición o energía.

Un primer paso para que los lideres y en general, las personas reconozcan su estado psicológico, puede lograrse luego de analizar aquellas situaciones que provocan emociones positivas y negativas desde las distintas esferas de la vida y cómo repercuten en el trabajo, dice Zetina.

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El psicólogo argumenta que, si en determinado momento las sensaciones negativas pesan más, es importante identificarlas, nombrarlas y buscar ayuda. Por lo general, este tipo de apoyo puede solventarse desde la asistencia psicológica.

Aunque lo anterior parezca obvio, lo cierto es que muchas veces los líderes pueden creer que no necesitan ayuda, producto de una idea errónea de “súper resiliencia” que suele alimentarse de las expectativas irreales y poco empáticas, según han expuesto los psicólogos.

Aunque se habla de la ayuda que los líderes podrían buscar en momentos de mala racha emocional, también deben buscar sus formas personales de trazar una ruta de relajamiento y tranquilidad.

“Cada persona debería tener una forma de explorar cómo reducir los niveles estrés e insatisfacción en la cotidianidad”, expresa Juan Carlos. El ejercicio físico, la meditación o una plática honesta suelen ser algunas formas para mitigar los malos momentos emocionales. La importancia está en saber expresarlo a los demás.

Expresar las malas rachas emocionales

Los psicólogos entrevistados sugieren algunas pautas para que los líderes puedan sobrellevar sus afecciones emocionales desde sus espacios laborales.

Flavio Núñez comenta que, de ser posible en el caso de las empresas, los jefes deben buscar la asistencia de un psicólogo encargado a quien se le puedan compartir el cuadro de experiencias vividas y cómo repercuten en su desempeño.

Por otro lado, de no haber psicólogos en la institución, se recomienda buscar a un profesional de la salud mental externo, o bien, una persona de confianza.

“Al momento de expresarlo todo, surge una liberación emocional. Puede que las personas necesiten ser más escuchadas y esto reforzará la resiliencia”, agrega Núñez.

La salida del espacio físico-laboral tiene mucho valor ante la situación. Se recomienda tomar distancia mediante espacios para respirar y también para distraer la mente como cerrar los ojos y meditar, o incluso escuchar música.

Tomar momentos para relajarse dentro del lugar de trabajo puede ser útil para combatir episodios emocionales negativos. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Las vacaciones guardan mucha importancia en estos casos. En ocasiones, debido al estado emocional de los líderes, estos pueden pedir un descanso adelantado a cuenta de vacaciones, sugieren los psicólogos.

Comunicarlo de manera asertiva y con anticipación a los compañeros del equipo es necesario, ya que la ausencia del jefe podría generar estrés o dudas.

Juan Carlos Zetina recomienda que se expliquen las razones por las que se tomará el descanso. También es necesario que previo a la salida temporal, los jefes elaboren una ruta para delegar roles y la forma en que se trabajará mientras esté afuera.

Flavio Núñez concluye que al momento en que un líder decide nombrar su vulnerabilidad resulta ser un acto valiente que refuerza la inteligencia emocional, ya que hay un auto reconocimiento de sus límites y falencias.

“Muchas veces los líderes buscan que los miembros de sus equipos expresen cómo se sienten. Cuando ellos lo comunican al ser las personas en el mando, dan un ejemplo de resiliencia”, comparte el psicólogo industrial.


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