Revista D

¡A bailar con los conejitos!

Los famosísimos y guapachosos Internacionales Conejos siguen siendo un exitazo.

Por POR ROBERTO VILLALOBOS VIATO

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El grupo cumple este año su 130 aniversario (Foto Prensa Libre: Arnoldo Marroquín)

"¡Señoras y señores, con ustedes los Internacionales Conejos!", grita el presentador en un escenario imponente lleno de coloridas luces y grandes amplificadores. En eso, se escucha una movidita cumbia. La gente se anima. Chifla. Al tiempo, Ulises Vásquez, vocalista de la conocidísima marimba orquesta, dice: "Arriba la mano los chapines; quiero ver esa manita arriba!"

Los pachangueros asistentes responden con ese movimiento, haciendo como si estuvieran empujando el cielo, una y otra vez. "¡Hey, hey, hey!"

A sus conciertos acude gente de todas partes del país, sobre todo de las regiones central y occidental.

La agrupación la fundaron los hermanos Orozco —Manuel, José, Juan y Raymundo—, en San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, en 1884, quienes empezaron con una marimba y un violón. Este año cumplen su 130 aniversario. ¡Un tiempal de fiestones!

La música no se detiene. Los asistentes andan como si les picaran los pies. Se mueven con ritmo. Unas parejas de "cachetillo" y con las manos entrelazadas; otras, dando pequeños saltitos, mientras que unas más ejecutan movimientos perfectamente sincronizados.

"¿Ya se cansaron?", preguntan los conejitos. "¡Nooo!", responde el guapachoso público. Continúan con el repertorio. Viene, entonces, esa canción que repite tres veces "no tengo la culpa de ser playboy", a lo que sigue: "Me dicen el mil amores, porque tengo muchas novias, porque tengo muchas novias, me dicen el mil amores".

Exitosos

Su popularidad no es obra de la casualidad. Se la han ganado con mucho trabajo. Cuenta la historia que el Circo Navarro llegó al pueblo de donde son originarios. Era la década de 1920. En esa ocasión, un payaso empezó a tararear canciones, a lo que el grupo le siguió con la marimba. El chistosín personaje, al percatarse de tal habilidad, preguntó al público sobre el animalito más rápido e inteligente. Le respondieron que eran los conejos. Y por eso, el payaso los bautizó con ese nombre —hasta entonces, la agrupación se llamaba La compañía de don Manuel—.

En 1950, los Conejos introdujeron instrumentos de viento, y se convirtieron en marimba orquesta. El éxito se hizo tan grande que, con el tiempo, empezaron a ser invitados al extranjero. Su primer destino: Chiapas, México, en 1955.

Hoy, por la cercanía con el pueblo marquense, son muy conocidos en el sur mexicano. Son muy queridos, asimismo, en Estados Unidos y Canadá, donde hay importantes poblaciones de guatemaltecos migrantes que, sin duda, extrañan su terruño.

Allá, la marimba orquesta hace que el público se sienta como en Guatemala. Los recintos llegan al tope. Cantan con la energía de siempre. "Arriba, arriba, arriba la mano, arriba. Cintura, cintura, cintura, mami, cintura. Cadera, cadera, cadera, mami, cadera", animan.

Pero eso de "internacionales", en realidad, surgió en 1981, cuando Ulises Vásquez lanzó el grito de "Internacionales Conejos" en plena grabación. "Nos gustó mucho, y lo adoptamos", cuenta Wuerner Orozco, su director musical.

A medio concierto, el calor se vuelve insoportable, pero a la vez sabroso. Ya habrán interpretado Mil horas, La suavecita, La bamba o La de la tanguita roja. Todo esto, con el buen sonido de la tradicional marimba.

Luego viene aquella de El Bebeto, cuyo título es Inténtalo: "Quiero sentir tu cuerpo juntito al mío, porque mi alma ya tiene tiempo sintiendo frío, si tú lo quieres vete acercando junto conmigo, poquito a poco, muy despacito que estoy sintiendo más que bonito. Vete orillando pa'un rinconcito, te iré queriendo poco a poquito".

En esas, los hombres ya tienen a sus chicas bien sujetaditas. ¡Ufff, pero qué calor! Y así, hasta el final del bailongo, cuando los pobres pies ya están adoloridos. Pero habrá valido la pena, por supuesto.

A esta marimba orquesta, tan famosa y sabrosona, se le vislumbra un recorrido de muchos años más. Y bastante enérgicos, como se lo merecen los bullangueros chapines. ¡Aplausos para los Internacionales Conejos!