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                                                <pubDate>Sun, 07 Apr 2013 06:00:00 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Revista D</div>

						<div class="note-normal-container__author-variant-two special-style-normal-note-author">
							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
								<div class="columnista-individual-container reset-margin w-100 col-12">
									<img alt='Ana Lucía González' src='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=150&#038;d=mm&#038;r=r' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=300&#038;d=mm&#038;r=r 2x' class='avatar avatar-150 photo avatar-default columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle' height='150' width='150' decoding='async'/>									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">Ana Lucía González</h2>
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						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2013-04-07T00:00:00-06:00">7 de abril de 2013</time></span></div>]]></dc:creator>
                                                <category><![CDATA[Revista D]]></category>
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                                                    <description><![CDATA[Cuando se transita por caminos, veredas y carreteras del suroccidente, entre árboles y maizales, aún se pueden divisar, aunque cada vez menos,  construcciones de adobe y techo de dos aguas con teja  de barro colorado. Algunas tienen corredor y patio,  otras conservan la costumbre de colocar una cruz sobre el techo.]]></description>
                                                                                        <content:encoded><![CDATA[<img width="473" height="322" src="https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2013/04/0545fdcb-9f86-4df3-a2f4-a20243c524e7.jpg?quality=52&amp;w=473" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Panorámica de Santa María Chiquimula, Totonicapán, uno de los municipios donde la mayoría aún vive en casa  de adobe y teja." srcset="https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2013/04/0545fdcb-9f86-4df3-a2f4-a20243c524e7.jpg 473w, https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2013/04/0545fdcb-9f86-4df3-a2f4-a20243c524e7.jpg?resize=150,102 150w" sizes="auto, (max-width: 473px) 100vw, 473px" loading="lazy" decoding="async" /><p>En las poblaciones porteñas, los materiales de construcción cambian   radicalmente, ya que se emplean elementos  más frescos como  madera para   las paredes y   palma para   los techos. En las áreas más cercanas al   mar las casas son edificadas sobre pilotes de madera, para enfrentar  las  inundaciones.</p>
<p>A este tipo de arquitectura se le llama  vernácula o  nativa, y es parte de la identidad de una comunidad. Su  principal  característica es que depende y emplea materiales propios de  la región y  que están a la mano de los habitantes. Su construcción está   condicionada por el clima, costumbres e influencias históricas.</p>
<p>Doctos   en la materia,  como el estadounidense Bernard Rudofsky,   la llaman   arquitectura sin arquitectos. Para el arquitecto conservacionista José   María Magaña, se trata de  &#8220;una arquitectura no académica, espontánea,   que resuelve un problema habitacional&#8221;. La arquitecta  Blanca Niño   Norton, ex vicepresidenta del  Comité Internacional de Arquitectura   Vernácula (Ciav), comenta que aunque  este tipo de construcción tuvo sus   orígenes en los tiempos cavernarios, siempre ha estado   en constante   evolución y adaptándose a  las necesidades del humano y su entorno.</p>
<p>En   la actualidad, la construcción vernácula nacional va desapareciendo   para dar paso a edificaciones de block, hierro y cemento de dos y tres   pisos, las cuales se pintan con colores fuertes. A esta  se le llama   arquitectura de remesas, porque se construye gracias a los dólares que   los migrantes envían de los Estados Unidos. Estos diseños han   transformado de manera abrupta la tipología del paisaje rural.</p>
<p><strong>Esfuerzos nacionales</strong></p>
<p>Aunque   la expresión &#8220;arquitectura vernácula&#8221; se identificó por primera vez en   Inglaterra, en 1839, fue hasta la  mitad del siglo XX cuando surgió un   mayor interés por su valoración.</p>
<p>En Guatemala, en 1983,  se   emprendió  uno de los primeros  proyectos de investigación sobre el   tema,   en el cual participaron  Eduardo Aguirre Cantero, Blanca Niño    Norton y José Gándara.</p>
<p>Ellos documentaron    la tipología de  16   lugares, entre cabeceras municipales  y aldeas, escogidos como   representativos.    Varios de estos sitios ya no existen, indica Niño   Norton.</p>
<p>Uno de los objetivos de ese trabajo fue destacar  la   urgencia de revalorizar lo que llaman arquitectura menor,   cuya   tipología tiende a desaparecer, &#8220;por las construcciones modernas  que    desde hace varios años han destruido  el  patrimonio cultural   arquitectónico de Guatemala&#8221;, cita el informe.</p>
<p>En la actualidad   han surgido algunas iniciativas aisladas para promover su  desarrollo,   como las dos ediciones del concurso  &#8220;Mi casa es orgullosamente   guatemalteca&#8221;, en la región de Los Cuchumatanes, Huehuetenango,   organizado por la posada ecológica  Unicornio Azul, asentada en esos   montes. También la Asociación Médicos Descalzos  ha hecho lo suyo en   Chinique, Quiché, apoyando el   rescate de la técnica constructiva   correcta de la casa de adobe.</p>
<p><strong>Centro vital de convivencia</strong></p>
<p>El   diseño    tradicional de la arquitectura nativa  parte de una unidad   básica, que es una planta cuadrada o rectangular que por lo general se   usa para procrear, dormir, cocinar, comer y almacenar productos   agrícolas. Las dimensiones más comunes son de 4 x 4 metros   o de   6 x 6   metros,    pero varía según el tamaño del terreno y la capacidad   económica del propietario.</p>
<p>Los materiales que generalmente se   emplean son   adobe, tapial, bajareque, caña de fibras vegetales, hojas   de palma y también  madera y piedra.  En el techo lo más utilizado es    teja, paja, tejamanil,  palma y hoja de caña de azúcar, entre otros,   cita el  estudio de Cantero, Niño y Gándara.</p>
<p>La tesis   universitaria del arquitecto Manrique Sáenz, La vivienda rural de   bajareque e historia sísmica de Huehuetenango,   se centra en el valor   de   las bases culturales de la casa rural de bajareque &mdash;pared de palos   entretejidos con cañas y barro&mdash;, propia de los municipios del norte de    Huehuetenango.</p>
<p>Sáenz narra que antes de construir su casa, el   dueño  invita a una reunión a los vecinos, para darles a conocer  sus   planes  y solicitar  la  colaboración   de la comunidad. Luego,  el   trabajo se divide en recolección de materiales y construcción.  &#8220;Para   que este &mdash;caña y madera&mdash;  se encuentre en óptimas condiciones debe   cortarse cuando haya luna llena. Ocho días después se inicia el trabajo.   Durante el tiempo de la construcción, el dueño provee de alimentos a   todos los colaboradores&#8221;, explica.</p>
<p>En la cosmogonía de las etnias   de Huehuetenango, la concepción del mundo se concibe como un universo   de cuatro esquinas: Exnab, Ben, Akbal y Lamat. &#8220;Esto también se  refleja   en la forma  de su vivienda, que  es su universo&#8221;, apunta Sáenz. De  esa  cuenta, para la familia la casa es  el centro donde se desarrollan   todas sus actividades.</p>
<p>En cuanto al piso de tierra, Sáenz señala    que existe una  interrelación entre la persona y el universo que lo   rodea. &#8220;Al barrer diariamente,  la basura y los residuos de tierra que   se levantan se acumulan en un rincón cercano a la puerta. Se recoge la   basura grande, y  el polvo restante se humedece y con movimientos   circulares se reincorpora al suelo&#8221;, refiere.</p>
<p>El corredor se   acostumbraba ubicarlo al frente de la casa, hacia el oriente, para que   las luces del alba despertaran al viajero que pedía posada. Esta    práctica  se está perdiendo, pues  el corredor se ha trasladado a la   parte trasera. &#8220;El sentido comunitario y de apoyo va  desapareciendo&#8221;,   anota Sáenz.</p>
<p><strong>Estructura sólida</strong></p>
<p>Una de las     debilidades que se le  han adjudicado  a las  viviendas construidas  con  ese tipo  de materiales naturales  es la vulnerabilidad ante los  sismos  y otros  fenómenos naturales, además de la propagación de plagas  en los  bloques de tierra.</p>
<p>Estos problemas   trata de derribar la    Asociación Médicos Descalzos en  Chinique, Quiché, institución que  con  la ayuda del proyecto Taishin de El Salvador   impulsa  la  construcción  con  adobe y teja empleando  mejores técnicas.</p>
<p>Cristina  Chávez,  coordinadora del proyecto, explica que una de  las  motivaciones  es lo  beneficioso de los materiales naturales, pues   tienen cualidades  térmicas. &#8220;La teja y el adobe resguardan del frío y  del calor. No sucede  lo mismo con la lámina&#8221;, afirma.</p>
<p>Además, les   interesa  rescatar los valores culturales. &#8220;Se cree que este tipo de  vivienda es  para  gente pobre, pero se están copiando modelos  estereotipados, lo  cual no es bueno&#8221;, asegura Chávez.</p>
<p>El proyecto  Taishin, apoyado  por ingenieros de la Cooperación Japonesa,  se  basa  en pruebas de  laboratorio para partir de principios como  el tamaño y  forma del adobe,  cimientos fuertes,  distancia de las paredes y sus  respectivos  contrafuertes, vigas de madera para el techo antes de  colocar la teja,  y  una serie de detalles más. Esto les ha permitido  desarrollar una  normativa  de edificación.</p>
<p>A la casa de adobe  también se le señala  de ser foco de infecciones como el mal de chagas.   Niño Norton señala  que esto responde más a la higiene y mantenimiento  que se le da  a  cada  inmueble.</p>
<p><strong>Economía</strong></p>
<p>Los  precios de  construcción son un atractivo más.  Antonio Yat Simaj,  de  San Antonio  Ilotenango, Quiché, cuenta que sus ancestros construyeron  casas de adobe  porque no se necesita muchos recursos económicos. &#8220;Un  inmueble de 10 x 8  metros nos representa un gasto de Q12 mil,  porque  es construido con la  ayuda de amigos, vecinos y familiares. Los  materiales que se emplean  están en nuestro entorno, mientras que las de   block, cemento y hierro  están fuera de nuestro alcance&#8221;, dice.</p>
<p><strong>Evolución constante </strong></p>
<p>La   arquitectura vernácula ofrece cambios  constantes, con un lenguaje   distinto en cada lugar y país. De esa  manera fue como evolucionaron las   casas con techo de paja al de teja en  Antigua Guatemala durante la   Colonia, explica  Niño Norton.</p>
<p>Guatemala se encuentra en un  punto  donde conservar materiales naturales puede ser más difícil para la   gente, explica Niño Norton. &#8220;Muchos, hoy,  prefieren comprar lámina que   tejer un techo de palma o poner tejas, pues es más sencillo&#8221;, comenta.</p>
<p>Como   parte de este fenómeno, se  ha llevado a la edificación de inmuebles   &#8220;tipo remesa&#8221;. &#8220;Es kitsch porque se integran vocabularios gráficos que   no pertenecen a la comunidad. Por tanto, pierden identidad&#8221;, resalta.</p>
<p>Magaña   Juárez agrega: &#8220;Es un pobre criterio de modernización que, imitado,   acaba en poco tiempo y de manera irreversible con la identidad cultural   de un pueblo&#8221;.</p>
<p>La conservación de la arquitectura propia de un   lugar refleja, para Niño Norton, un valor de autenticidad que, de paso,   es muy  apreciado por el turismo.</p>
<p>Esto lo han entendido países de   Europa, donde algunos pueblos reciben manutención del Estado para   conservar su tipología y calidad de vida. &#8220;Es lo que se conoce como   valor universal excepcional: es auténtico y único en su categoría&#8221;,   refiere Niño Norton.</p>
<p><strong>Patrimonio mundial </strong></p>
<p>La   conservación y protección de la arquitectura vernácula se ha vuelto      un tema de interés mundial. Varios países lo han  entendido como una   forma de recuperar raíces culturales con base en una historia   arquitectónica y urbanística.</p>
<p>Niño Norton explica que hoy día   entidades como la Unesco  se proponen considerar  la tecnología para   hacer estas edificaciones como patrimonio inmaterial. &#8220;Saber tejer un   techo es conocimiento, y eso se está perdiendo&#8221;.</p>
<p>El  Patrimonio   Mundial de la Unesco, entidad que selecciona las listas indicativas de   patrimonio de cada país, explica Niño Norton, ha trazado nuevos   lineamientos enfocados en arquitectura vernácula, paleolítica, roca y    rescate submarino. &#8220;En esa línea,  Latinoamérica tiene una gran   oportunidad que no  tienen los países europeos&#8221;, señala.</p>
<p><strong>Premio a la mejor casa &nbsp;</strong><br />
 En la lejana Sierra de los Cuchumatanes, Huehuetenango, la francesa&nbsp;   Pauline Décamps, de la Posada Rural el Unicornio Azul, lidera la   organización de&nbsp; un concurso entre 10 aldeas de&nbsp; Chiantla y Aguacatán,   su nombre: &#8220;Mi casa es orgullosamente guatemalteca&#8221;.&nbsp;</p>
<p>&#8220;La idea es  que las personas valoricen su patrimonio cultural, el cual  están  cambiando por la arquitectura de remesas&#8221;, dice Décamps.</p>
<p>Entre los objetivos del proyecto están&nbsp;&nbsp; promover la arquitectura vernácula, además de dar mayor valor turístico a la zona.&nbsp;</p>
<p>Esta es la segunda vez que Unicornio Azul convoca al certamen; la primera fue&nbsp; en el 2008.</p>
<p>Las viviendas participantes deben reunir los siguientes requisitos: ser   particulares, antiguas o recientes, construidas con adobe, tablones o   piedras y block &mdash;siempre y cuando este sea repellado y no tenga pintura   de aceite&mdash;.</p>
<p>El techo debe ser de teja de barro, tejamanil o  pajón; las puertas, de  madera natural o pintada &mdash;no califican si son de  metal&mdash;. Las ventanas  deben ser cuadradas o rectangulares &mdash;no califican  con&nbsp; vidrios  polarizados o celosías de vidrio&mdash;. También se toma en  cuenta el entorno  del inmueble.&nbsp;</p>
<p>Este año se preparan premios de  Q4 mil hasta Q1 mil para los primeros  cuatro lugares, y tres menciones  honoríficas.&nbsp; El jurado calificador lo  integran&nbsp; un arquitecto, un  patrocinador y Décamps.&nbsp;</p>
<p>Hasta ahora se han inscrito 114  familias, de las cuales se hará una  primera eliminatoria de 10.&nbsp; Los  resultados se darán a conocer&nbsp; el 20 y  21 de abril.</p>
<p><strong>Ventajas </strong><br />
 Temperatura:balancean los cambios de frío a calor; aíslan de los&nbsp;&nbsp;   ruidos externos y&nbsp; son más armoniosas con el ambiente, según el proyecto   Médicos Descalzos y Taishin.<br />
 Por estética son más agradables y pertinentes a las tradiciones de cada lugar y región.<br />
 Precio. Son más baratas que las construidas con&nbsp; materiales&nbsp; como el&nbsp; block y concreto.&nbsp;</p>
<p><strong>Características</strong><br />
 Algunas de las peculiaridades de la arquitectura vernácula, según la   experta Niño Norton, son: mano de obra local y materiales locales.<br />
 Uso de técnicas artesanales y aplicación de conocimientos basados en la experiencia.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<br />
 Facilidad de adaptación a los cambios culturales y adaptación al   paisaje. Por la diversidad&nbsp; de&nbsp; culturas, esto hace que cada región   tenga una tipología propia.</p>
<p>&nbsp;</p>
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