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                                                <pubDate>Sun, 14 Dec 2014 08:02:00 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Revista D</div>

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							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
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									<img alt='CARLOS AUGUSTO VELÁSQUEZ' src='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=150&#038;d=mm&#038;r=r' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=300&#038;d=mm&#038;r=r 2x' class='avatar avatar-150 photo avatar-default columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle' height='150' width='150' decoding='async'/>									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">CARLOS AUGUSTO VELÁSQUEZ</h2>
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						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2014-12-14T02:02:00-06:00">14 de diciembre de 2014</time></span></div>]]></dc:creator>
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<p><strong>¿En qué radica el éxito de El Chavo del Ocho?</strong> Desde  sus inicios, el programa fue duramente criticado por el uso recurrente  de la violencia y por la apología de la estupidez, como mecanismos para  mover a la risa. A pesar de ello, <strong>en Guatemala continúa siendo uno de los&nbsp; más vistos y sus bromas se han introducido en el imaginario colectivo</strong> hasta formar parte de la cultura popular guatemalteca.</p>
<p><strong>El retrato de los pobres</strong></p>
<p>Cada uno de los programas parece ser un retrato fiel de lo <strong>que ocurre en los estratos populares de la población. </strong>La vecindad, que sirve como escenario para estas historias, es todavía hoy común en ciudades como Guatemala. <strong>En colonias y barrios marginales de la capital y cabeceras departamentales&nbsp; es frecuente encontrarse con &#8220;vecindades</strong>&#8221; parecidas (salvando las distancias), en las que grupos de vecinos comparten algunos de los servicios básicos.</p>
<p><strong>La vecindad de El Chavo, entonces, encarna el estilo de vida de los estratos populares urbanos</strong> de nuestros países. <strong>El televidente suele identificar a los personajes como surgidos de la realidad más inmediata.</strong> Con ello se logra un golpe de efecto sociológico: el público asume las  vivencias planteadas como parte de la cotidianidad y viceversa: acepta&nbsp;  que la realidad es así como la retrata el programa. <strong>Eso significa que, de modo sutil, por medio de este&nbsp; se informa a los espectadores acerca de cómo debe concebir su propio mundo.</strong></p>
<p>En primer lugar, resalta la desintegración familiar. Los personajes  pertenecen a este tipo de familias: doña Florinda es viuda y tiene un  hijo. De don Ramón nunca se explica sus antecedentes, pero es un padre  soltero. La bruja del 71, vive sola, al igual que Jaimito, el cartero. <strong>Nunca se sabe nada de la familia del señor Barriga</strong>,  aunque también tiene un hijo, aparentemente único. Se proyecta,  entonces, una visión de familia desintegrada y se le asume como algo  normal.</p>
<p>El segundo&nbsp; es el&nbsp; la improductividad. Solo el profesor Jirafales  parece tener un empleo, lo que lo convierte en un ser sociológicamente  superior. doña Florinda vive de la renta que le produce su viudez (su  esposo, papá de Quico, era un marinero que murió en uno de sus viajes).  Don Ramón es un desempleado crónico que busca trabajo con el ferviente  deseo de no encontrarlo. De La bruja del 71 no se sabe.</p>
<p><strong>En todos los programas se hace una apoteosis de la violencia.</strong> En cada uno&nbsp; se observan escenas en las que es previsible, natural y&nbsp;  espontánea,&nbsp; que pone fin a algunos conflictos. El Chavo y Quico&nbsp;  siempre son víctimas de don Ramón; este es víctima de los azotes de doña  Florinda. Se caracterizan diferentes formas de violencia. Generalmente,  los golpes de don Ramón tienen una justificación en una acción mala de  los niños. De alguna manera, se proyecta la idea de que es permisible  pegar a los menores&nbsp; cuando &#8220;cometen una falta&#8221;.</p>
<p><strong>En cambio, los golpes de doña Florinda son siempre presentados como injustos e inmerecidos.</strong> Es decir, la violencia de la mujer hacia el hombre no se justifica; la  del adulto hacia los niños, sí. Pero hay un elemento más preocupante en  el plano ético: cada uso de la fuerza bruta y física es acompañado por  carcajadas pregrabadas y hasta aplausos. Al presentarlas como escenas  cómicas se envuelve esos actos en un velo de placer y risa, con lo cual  se legitima y hasta promueve el uso de la violencia como algo  gratificante.</p>
<p>Otro antivalor reiterado es el de la mentira. Los personajes suelen  ser tramposos; consiguen lo que se proponen gracias a su &#8220;ingenio&#8221; para  engañar, manipular, mentir. <strong>Por medio de la llamada &#8220;estética de  la ternura&#8221; se envuelve la trampa en una aureola de ingenuidad que  justifica cualquier acción inmoral.</strong> Es decir, la lástima y la  ternura consiguen presentar el engaño como un mal necesario dentro de  una sociedad decadente y sin muchas expectativas.</p>
<p>Dentro de ese contexto, la caracterización de los personajes  femeninos y los masculinos repite y consagra los esquemas más  tradicionales heredados de la sociedad patriarcal. Es clara la  personificación de doña Florinda como la mujer mala, clasista, violenta e  injusta. <strong>El mote de La bruja del 71 es presentado como producto&nbsp; de&nbsp; la inocencia de los niños.</strong> Es, por lo tanto, visto&nbsp; como parte de una idiosincrasia casi natural, legitimado por la ternura que los niños proyectan.</p>
<p>Desde esa misma visión patriarcal, se presenta la ilusión máxima de  las mujeres como el conseguir el amor de los hombres. doña Florinda y  doña Cleotilde viven eternamente enamoradas. La primera transforma todo  su ser dominante cuando ve al profesor Jirafales. La segunda, cocina y  da regalos <strong>a don Ramón para conquistar su amor</strong>. Incluso, en varios capítulos, la misma Chilindrina adopta ese papel, al estar enamorada de El Chavo.</p>
<p>Todo ello, en el marco de una pobreza crónica y sin salida. La  vecindad del El Chavo parece estar ajena a las penurias de los estratos  populares. Los personajes se las ingenian siempre para sobrevivir e  incluso apoyarse en su propia miseria. Viven una situación de pobreza&nbsp; a  la cual se han acostumbrado y que no enjuician. Los papeles están  perfectamente establecidos y ninguno de ellos aspira a salir de su  condición. <strong>El personaje de don Ramón es el más prototípico y se le presenta como la encarnación del típico pobre urbano</strong>. Un ser sin aspiraciones propias y cuyo único fin es sobrevivir en su condición de desempleado.</p>
<p>En consecuencia, se presenta al pobre como un ser conformista y  tramposo: subsiste solo gracias a sus engaños pero no aspira a mejorar  su condición. Es más, en el contexto más general de la serie, la pobreza  es vista como un mal menor. Incluso se plantea a estos personajes como  los más felices. Se transmite el mensaje de que la población puede ser  feliz en y a pesar de su pobreza. El personaje &#8220;rico&#8221;,&nbsp; el señor Barriga  es visto&nbsp; como víctima de la violencia de los pobres: el Chavo lo  recibe siempre con un golpe; don Ramón lo engaña siempre y le debe a  perpetuidad 14 meses de renta. Pero él es bueno y se compadece. Es más,  generalmente, le perdona uno o dos meses de renta&nbsp; con tal de preservar  la armonía del vecindario.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;*Semiólogo</p>
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