La ciudadanía ya no debe ser presa de los presos

Editorial

Los síntomas son clarísimos y los diagnósticos han sido repetidos sobre el colapso del Sistema Penitenciario: el reciente hallazgo de toda una red para proveer de señal inalámbrica a reos de la cárcel de El Boquerón o la fuga de docena y media de presos de la comisaría policial de Santa Eulalia, Huehuetenango, evidencian la falta de protocolos de seguridad, el manejo avieso de reclusos y la vulnerabilidad a la corrupción que hace permeable a todo el sistema.