Vida

Dar la mano habla

El lenguaje no verbal comunica rasgos de nuestra personalidad.

Por PAMELA SARAVIA FONSECA

El apretón de manos es una regla elemental de cortesía que refleja el nivel de educación o cultura que un ser humano tiene.  Foto Prensa Libre: Pamela Saravia Fonseca
El apretón de manos es una regla elemental de cortesía que refleja el nivel de educación o cultura que un ser humano tiene. Foto Prensa Libre: Pamela Saravia Fonseca

Dar la mano es el saludo más común y extendido en el mundo y el que se ha adoptado como el más universal.

Desde que estás pequeño aprendes a dar la mano y esta acción es la que adoptamos como la usual para saludar o despedirte.

De acuerdo con Ruth Rayo, directora ejecutiva del Centro de Etiqueta y Protocolo para Guatemala, dar la mano es el signo más antiguo de saludo entre dos personas; es un signo de paz, el inicio de una amistad, rompe el hielo entre dos individuos que acaban de conocerse o ser presentados.

"Inicialmente, el dar la mano o el apretón de manos, se interpreta como una regla elemental de cortesía que representa el nivel de educación o cultura que un ser humano tiene, así como su capacidad para establecer buenas relaciones humanas", explica el licenciado César Augusto Paiz Fernández, catedrático del curso Las Comunicaciones Interpersonales de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Carlos de Guatemala.Según Paiz, la manera en que se da la mano es una posibilidad que permite conocer la personalidad, razonamiento y forma de sentir de un ser humano desde el punto de vista de la comunicación interpersonal.

Mensaje

En términos generales, los saludos firmes y fuertes denotan seguridad y elevada autoestima, mientras que los apretones de manos blandos demuestran falta de confianza propia o bien hacia la persona que se saluda.

Un saludo acompañado del contacto visual permite completar ese mensaje de confianza cuando se saluda.

Bajar la mirada o no ver a los ojos cuando se estrecha la mano es un signo de timidez o bien uno de falta de interés; de la misma forma, la posición del cuerpo completará el mensaje que se envía.

Un saludo con el cuerpo de frente denota confianza, mientras que uno en el que el cuerpo se retrae o se gira puede denotar inseguridad o falta de interés.

Orígenes

Los primeros indicios documentados del apretón de manos se remontan cinco mil años atrás en jeroglíficos egipcios en los que se representan pactos y arreglos entre hombres y deidades que, solemnemente, aprietan sus manos en señal de acuerdo. Cuando Roma y Grecia invadieron Egipto, cada uno llevó la costumbre de regreso a sus países.

Sin embargo, uno de los antecedentes históricos más importantes proviene de Babilonia en el 1800 A. C. Durante la festividad de año nuevo el monarca babilonio debía realizar un cortés acto de sumisión ante el Marduk —máximo Dios babilónico—. Este acto consistía en dirigirse hacia la estatua de dicha deidad y, en señal de respeto, estrechar su mano. Originalmente el acto que significaba el traspaso o conferencia de poder se vio modificado tras una gran guerra.

Cuando los asirios invadieron Babilonia, sus reyes se vieron obligados a continuar con la costumbre para evitar que el pueblo recién conquistado se rebelara. Pronto, los asirios creyeron que esto era una tradición general y la llevaron como suya a todo Medio Oriente.

Más en la historia

En las primeras etapas de Grecia cuando se encontraban dos aldeanos o viajeros de pueblos, lo primero que hacían era retirar sus dagas y ver la reacción de la contraparte. Si esta mostraba signos de no querer pelear se procedía a guardar la daga y agarrar fuertemente la muñeca derecha del contrincante en señal de que no había intención de pelear.

El contacto visual

El experto César Paiz afirma que cuando se logra el contacto visual, generalmente se complementa el mensaje que se desea transmitir.

“Es un excelente recurso que refuerza lo que expresamos verbalmente y se confirma al estrechar la mano”, señala y agrega que la mirada transmite seguridad, alta autoestima, confianza, credibilidad, conocimiento y dominio en la comunicación. “Aunque también puede darse el caso que con la mirada se puede amenazar, intimidar, generar miedo y proyectar dominio sobre otros”, explica Paiz.

Ruth Rayo agrega que el ver a los ojos al saludar puede enviar un mensaje de confianza, gusto de conocer a una nueva persona y el deseo real de interactuar con la persona que nos tiende su mano en forma amistosa y correcta.

Fuerte y firme

El catedrático César Paiz afirma que el apretón de manos firme y fuerte indica el nivel de dominio, poder y fuerza que un individuo desea proyectar hacia el receptor. “Generalmente también se utiliza para intimidar y crear la sensación de mando. Los anteriores aspectos se proyectan en personas autoritarias”, explica.

La experta en protocolo Ruth Rayo señala que esto manifiesta confianza y seguridad en sí mismo, aunque también sugiere que se debe ser cuidadoso con qué tan fuerte sea, ya que podría llegar a ser inapropiado, por ejemplo cuando se saluda a personas mayores.

Saludo suave

Dar la mano suave da la sensación de inseguridad y falta de confianza, según Rayo. Paiz coincide en que es así en algunas ocasiones, pero agrega que en la mayoría de casos representa respeto, delicadeza y buen trato hacia la otra persona.

De puños

Los orígenes de chocar los puños datan de finales del siglo VXIII cuando los jóvenes de Nueva York lo adoptaron como saludo entre pandillas. Hoy, el saludo denota mayor fraternidad y se da entre personas de confianza. Es un saludo "de moda".