Se refiere al lugar dedicado a las musas, fue en Alejandría en Egipto, bajo los Tolomeos, el lugar donde se creó el primer embrión, de lo que conocemos en la actualidad como museo.
Este primer edificio, consagrado a las nueve musas, era más conocido por su biblioteca, aunque en él se guardaban objetos de arte. El nombre se retoma y se adopta, en la Florencia renacentista, en el siglo XV por Lorenzo de Médicis, mecenas y coleccionista.
Se adoptó el nombre, para designar o indicar al local que contenían sus colecciones, que no eran pocas. Escultura grecolatina, pintura, códices y objetos suntuarios.
El primer gran núcleo museístico, lo constituye el Museo Británico de Londres, uno de los museos más ricos del mundo, aunque muchos de sus tesoros como los ?Mármoles de Elgin?, sean de dudosa procedencia. El embajador británico en Grecia, Lord Elgin, pensó en forma inaudita, en utilizar 17 figuras, 15 metopas, 56 lápidas de los frisos y, el colmo, la columna de la Cariátide, 13 cabezas de mármol, todos del Partenón de Atenas, para su casa en Escocia.
Los mármoles nunca llegaron a Escocia, pero sí se quedaron en Londres. El litigio por recuperar estas piezas, por parte de Grecia, se inició a mediados del siglo XIX, y éste aún continúa (datos obtenidos del libro de K. E. Meyer “El saqueo del pasado”).
El Museo Británico fue construido en 1753. Casi al mismo tiempo, se inauguraba el Museo Vaticano siendo Papa Clemente XIV. En Francia, la revolución de 1789, nacionalizó todas las obras de arte, propiedad de la corona y monasterios, obras que fueron instaladas en el palacio de Louvre. En 1797, en Alemania, se fundó el Museo del Emperador Federico Guillermo. Viena siguió su ejemplo, creando el Museo del Belvedere. Poco a poco, cada capital europea fundó su respectivo museo. Todos éstos se instalaron en antiguos palacios, por lo que, en su mayoría, la función pedagógica del mismo es un tanto impropia.
El museo del Louvre es probablemente uno de los museos más ricos del mundo. Hace algunos años fue renovado para que no perdiera la función pedagógica esencial. Los salones en el Louvre, que guardan los tesoros de la cultura clásica griega, y los de la cultura egipcia son increíblemente completas. Hago mención de las salas egipcias, por la innegable influencia que ha tenido esta cultura sobre el arte moderno.
Por ejemplo, Matisse escribe: ?Admiremos una escultura egipcia: ella nos parece rígida, pero sentimos en ella la imagen de un cuerpo dotado de movimiento, que a pesar de su rigidez, posee un soplo de vida?.
En la obra del escritor Philippe Dagen, ?El pintor, el poeta y el salvaje?, nos recuerda el culto que profesaron muchos pintores por el arte egipcio. Hace mención de Maurice Denise, Paul Sérussier, André Derain, todos ellos frecuentaban asiduamente las salas egipcias del Louvre.
El genial arquitecto I.M. Pei, creó lo que comúnmente se le llama ?la pirámide del Louvre?. Realizó una de las más difíciles integraciones arquitectónicas de todos los tiempos, o sea lograr que la pureza de esta forma geométrica. Este museo posee entre sus tesoros la mayor parte de la obra pictórica de Leonardo da Vinci.