El caddie que se atrevió a soñar y se convirtió en jugador profesional

El guatemalteco Renato Tepaz, es el caddie que sorprendió en el Abierto Hacienda Nueva al ocupar el cuarto lugar en la categoría para jugadores profesionales y que sueña cada día en llegar lejos en el deporte.

Por Óscar Felipe Q.

Renato Tepaz, el caddie de golf que se convirtió en jugador profesional. (Foto Prensa Libre: Óscar Felipe)
Renato Tepaz, el caddie de golf que se convirtió en jugador profesional. (Foto Prensa Libre: Óscar Felipe)

Poco se habla del papel de un caddie, pero para algunos son llamados héroes olvidados. Brian Keogh, periodista y escritor irlandés especializado en golf, los describe como una mano experta que aporta mucho durante un recorrido de 18 hoyos, y que entre ellos podrían figurar un futuro ganador de un major. “Su aporte vale su peso en oro”, según Keogh.

Antes de llegar al golf, su vida giraba en el pastoreo de vacas y en el cultivo de maíz y frijol, pero encontró en este deporte una nueva manera de vida para llevar el sustento diario a su hogar. Un ejemplo a seguir.

Para muchos, el caddie es simplemente el ayudante para cargar la bolsa de palos, que en ocasiones puede llegar a pesar hasta 50 libras. En la realidad se ha convertido en el mejor consejero del golfista, mayor aun cuando se trata de jugadores que desconocen el campo de juego.

“Yo viene acá —Hacienda Nueva Country Club— buscando un trabajo. A la larga el golf se volvió en mi pasión”.

Todo jugador que haya requerido el servicio de estos personajes sabe que su ayuda vale mucho, porque cada centímetro que se avanza gracias a sus consejos, en la tarjeta se verá reflejado y será bien recompensado a la hora de determinar las posiciones.

“Ser caddie no es solo cargar la mochila de palos. Un buen ayudante debe ir siempre al lado del jugador, ver dónde cae la pelota y marcar la posición. Debe aconsejar en la elección del palo a utilizar en cada jugada y contribuir en la dirección que debe llevar la pelota. Uno debe anticiparse a los diferentes obstáculos que puede haber en cada hoyo”, comenta Tepaz.

“Además, el golf es un deporte que necesita más de una cabeza. Es un acompañante que ayude a entender las reglas, con el plan de juego y que apoye o rechace las elecciones. Un cómplice, o a veces el peor enemigo”, agrega el ahora convertido en jugador profesional, quien se queja que a veces son condenados por una mala ronda.

En la historia de grandes golfistas siempre ha existido la figura de un buen caddie. Steve Williams, de origen neozelandés, acompañó por varios años a Tiger Woods y fue responsable de 13 de los 14 major que posee el estadounidense y ayudó al Tigre a convertirse junto a Jack Nicklaus y Arnold Palmier, como los mejores golfistas de todos los tiempos.

También Jim Bones Mackay, tras acompañar a Scott Simpson y más tarde a Curtis Strang, ahora es el fiel consejero de Phil Mickelson desde 1992. Mackay, americano, ha sido su más cercano acompañante de Mickelson en sus triunfos en el Máster 2014, en el PGA 2005, el Máster 2006 y 2010, y en el 2013 ganar el Open Championship.

FIEL SOÑADOR

Lejos quedaron aquellos días de pastoreo y del trabajo en el campo para Renato, que era un fiel soñador por convertirse en jugador de futbol.

En su natal San José Pinula, viviendo frente al campo de futbol municipal, ahora convertido en el Estadio San Miguel, en su tiempo libres jugaba con sus amigos a las chamuscas, fingiendo ser un jugador creativo del medio campo y en ocasiones de delantero.

“Ser caddie no es solo cargar la mochila de palos. Un buen ayudante debe ir siempre al lado del jugador, ver dónde cae la pelota y marcar la posición. Debe aconsejar en la elección del palo a utilizar”.

En 1999, a sus 17 años y cuando estudiaba primero básico, apostó por enrolarse en la esfera del golf. Primero, por la necesidad de ganar algo de dinero, debido a la pobreza que vivía; y segundo, con la simple curiosidad de lo que significaba este deporte.

“Cambié el machete por palos de golf”, dice el jugador, acompañado de una sonrisa.

Años antes, su hermano mayor Saúl —ahora profesional del Club Altavista Tenis & Golf—, se había convertido en caddie y ayudaba en la economía de su hogar.

“Yo viene acá —Hacienda Nueva Country Club— buscando un trabajo. A la larga el golf se volvió en mi pasión”, cuenta Renato Tepaz, ahora con 32 años.

“En ese momento mi mamá —Marta Iboy— me dijo que le gustaría que yo siguiera mis estudios, pero me apoyó en mi decisión de dedicarme de lleno al golf. Gracias a Dios me abrieron las puertas y muchas personas me tendieron la mano”, recuerda.

“El golf me ha dado una mejor calidad de vida; no siento que me haya hecho falta los estudios. Aquí no me va mal, mi trabajo es bastante bien y me ha ayudado para sacar adelante a mi familia. Ahora tengo para darle un mejor vida a mi hijo Cristian Iván, de 3 años”, confiesa.

Aunque comenta que extraña la vida del campo y no duda de que en algún momento pueda volver a estar rodeado de ganados, por el momento, su vida en el golf seguirá y con mayor fortaleza.

Da el salto a jugador

Después de cinco años de ser caddie, solo a través de la observación ya era jugador de golf y un aspirante a convertirse en profesional en este deporte. En el 2004 fue invitado para jugar en el Western Unión en Guatemala, torneo para profesionales que se disputaba en el país.

Para Renato, el haber jugador por ganar dinero lo convirtió en jugador profesional, por lo que fue un impedimento posteriormente para jugar en los diferentes torneos amateur en el país, para elegir a los campeones en las diferente categorías y hándicap.

“Este año me faltó experiencia. La mente me traicionó y me puse nervioso. El golf es un deporte en el que también vale mucho lo psicológico y eso me faltó”.

De los escasos torneos profesionales que se efectúan en el país, fue hasta el 2012 cuando mostró su mejor brillo al ocupar el sexto lugar en el Torneo Hacienda Nueva Country Club, mismo evento que en marzo de este año logró finalizar de cuarto, siendo líder en la segunda ronda junto al profesional José Toledo.

“Este año me faltó experiencia. La mente me traicionó y me puse nervioso. El golf es un deporte en el que también vale mucho lo psicológico y eso me faltó. Ahora trabajo ese aspecto con Juan Carlos Rivera, un psicólogo que me está ayudando a trabajar en lo mental”, refiere.

Su próximo reto será el Abierto Mayan Golf, que se juega en junio en el par 72 del Mayan Golf, en Villa Nueva.

Este año hizo el intento de clasificarse para el Stella Artois Open, parada en Guatemala del Tour Latinoamérica, que se realizará del 18 al 24 de mayo en el Fuego Maya en Alotenango, pero vio frustrado su clasificación, debido a que los dos boletos que disputaron cuatro jugadores se definió en un doble ronda en un mismo día, cosa que afecto al jugador por el cansancio. No así, su hermano Saúl se ganó el derecho de jugar ese certamen.

Entrenador y réferi

Hace dos años dejó a un lado ser caddie y se ha enfocado en la enseñanza del deporte en el club que le abrió las puertas en 1999.

“Aunque di un salto, nunca dejaré de ser caddie porque fue lo que me impulsó en este deporte”, asegura.

La Asociación Nacional de Golf de Guatemala (Asogolf) le ha dado la oportunidad de ser réferi de campo en los torneos amateur.

La historia de vida de Renato Tepaz es un ejemplo de lucha y perseverancia.