Economía

Enero se decide en diciembre

La Cámara de Comercio anunció que este mes, quienes tienen un empleo en lo público o lo privado, tendrán Q5 mil millones extras en sus manos al recibir en este mes un salario adicional llamado aguinaldo.

Por Eduardo Palacios Lima

Mil veces mil es un millón, y mil millones, es un billón. Y para que tengas una idea de cuánto es eso, si tú colocas un billete de mil sobre otro billete de mil, cuando tenga mil billetes de mil, uno encima del otro, tendrás en tus manos un millón, que equivale a un fajo de treinta centímetros de alto. Pero si quieres saber qué altura tendría un fajo de mil millones, o sea un billón, pondrías los billetes de mil quetzales, uno sobre otro, y al llegar a tener un fajo de trescientos metros de altura, o sean tres cuadras de alto, entonces podrías ver ante ti, un billón o mil millones de quetzales.

De esas torres de tres cuadras de alto de billetes de mil, en aguinaldos habrá este mes cinco torres o fajos en las manos de quienes lo reciben. Y por supuesto, todo mundo en el comercio querrá una porción de ese pastel. Y están en su derecho a quererlo obtener y luchar publicitariamente para lograrlo. Pero de igual manera, quienes lo reciben están en igual derecho a luchar por no gastárselo, para que la mayor parte les quede en sus manos para honrar así el esfuerzo hecho todo el año, para obtenerlo con su trabajo. Lo que decidas hacer con el dinero extra de diciembre repercutirá en cómo amanezcan en enero. Muchos lo gastarán todo, otros lo invertirán, y otros harán un poco de ambas cosas.

Nuestro consejo es que el aguinaldo lo uses lo más sensatamente posible. Si puedes, ahórralo completo para tener un salario que te sirva para enfrentar tus pagos desde el primer día del siguiente mes y así cubrir cómodamente tu presupuesto, sin angustiarte por cubrir compromisos y obligaciones hasta que te paguen al final de cada mes.

Para usar sabiamente tu dinero sigue estos consejos:

Primer consejo: decídete a vivir con cero deudas. Estas traen serias consecuencias, pues dificultan cubrir el resto de gastos y compromisos. Provocan estrés, preocupación, ansiedad y afectan tu crédito, armonía matrimonial, paz personal, salud física y hasta la espiritual.

Segundo consejo: usa el crédito para invertirlo en algo que aumente de valor o que te permita generar ingresos y te deje ganancias mayores de lo que tendrías que pagarle al acreedor. Solo así se justifica el uso del crédito.

Tercer consejo: si usas crédito, abona lo más que puedas al capital para pagar la menor cantidad de intereses. Siempre que solicites un crédito, pídelo al más largo plazo, para que el pago mensual sea bajo y no afecte el resto de tus pagos y compromisos, pero decídete a pagarlo en el menor tiempo posible. Mientras menos dinero mandes a otras casas para pagar intereses, mejor será, pues así podrás quedarte con dinero que te servirá para incrementar tu capital y no el de otros.

Cuarto consejo: tus ingresos destínalos a cubrir tus necesidades y obligaciones, comprar lo que te es útil, adquiere comodidades y date gustos, pero guarda una parte para tu ahorro. No salgas a comprar cosas esta Navidad pensando que estas te traerán felicidad, tampoco adquiere algo solo para ir a ostentarlo o a presumirlo, o lo que es peor aún, para competir y que los demás por eso te acepten.

Quinto consejo: haz un presupuesto y controla semanalmente que lo que dispusiste gastar se cumpla. A eso se le llama regular el gasto. Uno de los secretos de quienes han logrado hacerse y mantenerse millonarios es justamente ese, el de llevar control y regulación de sus gastos, para no pasarse de lo que planificaron gastar, y así les quede ganancia.

Sexto consejo: lo que no te gastes al final del mes es lo que verdaderamente ganaste. Y la ganancia es nuestro capital, el cual podremos irlo incrementando poco a poco. Esta es la forma en la que todos los que se han enriquecido honestamente, usan para alejarse de la pobreza. Y su capital lo han invertido en aquello que les produce ingresos a través de intereses, utilidades, regalías, dividendos o bien alquileres.

Último consejo: de tus ganancias, honra a Dios con una parte, y otra compártela con instituciones o personas que requieran de ayuda para educarse, sanarse, tener techo, rehabilitarse, abrigarse o alimentarse, y así dejes una huella provechosa en la vida, especialmente ahora en Navidad.

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