Economía

Impresiones en tercera dimensión revolucionan el mercado

Aunque la tecnología de impresoras 3D (tres dimensiones) se conoce desde hace más de dos décadas, la misma recién llegó al mercado guatemalteco y promete revolucionar la forma en cómo se desarrollan ciertas actividades productivas, por lo que las posibilidades de emplearla solo están limitadas por la imaginación.

Por Byron Dardón Garzaro

A partir de un diseño específico o de un proceso de escaneo, es posible obtener una pieza en 3D tan pequeña como un rotor de pocos centímetros de diámetro para cualquier máquina industrial, con una precisión en el detalle de hasta 200 micras (comparable con el tamaño de una bacteria grande) y con movimiento de ciertas partes por muy pequeñas que sean, o bien, también imprimir vehículos a escala real.

Sidney Fearon, representante de la empresa 3D Systems, comenta que desde se formó la misma hace dos años la demanda ha crecido casi “exponencialmente” especialmente en los últimos doce meses. “Recibimos entre 10 a 15 llamadas durante la semana para realizar prototipos en 3D aunque nosotros no brindamos el servicio”.





Fearon agregó que en el país ya hay impresoras 3D para formar o imprimir diferentes piezas con una variedad de materiales. Es posible emplear metal y hacer piezas funcionales, también existen otro tipo de impresoras full color útiles para imprimir maquetas de arquitectura a todo color y con los detalles de textura que sean necesarios.

Como materia prima se pueden emplear resinas plásticas, yeso, madera, cemento y hasta hierro. Aunque también es posible combinar materiales para la repostería y confitería, usando azúcar, chocolate y otros insumos comestibles.

Versatilidad

El manejo de las impresoras 3D es tan versátil que en la actualidad las usan artistas, arquitectos, dentistas y diseñadores en general. También instituciones como la NASA y compañías como Nike, Apple, Rolls Royce y Lamborghini, entre otras, se han dado cuenta que tener una impresora de este tipo es mejor que mandar a fabricar ciertas piezas de sus vehículos o gastar más en pedir a terceros la elaboración de prototipos.

Como materia prima se pueden emplear resinas plásticas, yeso, madera, cemento y hasta hierro. Aunque también es posible combinar materiales para la repostería y confitería, usando azúcar, chocolate y otros insumos comestibles.

Por ejemplo, en medicina ya se cuenta con materiales biocompatibles y se han diseñado máquinas especiales con usos específicos para odontología o para la fabricación de prótesis.

Sin ir muy lejos, en Costa Rica los científicos están trabajando en restituir el pico de Tucán.

Se trata de Grecia, un tucán macho que fue nombrado así por la zona en la que se encontró. El ave fue lastimada por un grupo de jóvenes y es un milagro que siga vivo pues su pico es indispensable para su alimentación y aseo.

4 empresas en ese país se han sumado al proyecto y se propusieron construir una prótesis para el pico de Grecia impreso en 3D. Según las noticias, desde febrero pasado se trabaja en el diseño y los prototipos puesto que la misma debe ser de un material ligero y resistente. Esta es la primera vez que el proceso se aplica en Centroamérica, aunque en países como Estados Unidos ya se ha empleado para restaurar el pico de un águila y de un pingüino.

Los precios

En Guatemala ya se pueden adquirir este tipo de impresoras. Una máquina para imprimir piezas pequeñas podría costar de aproximadamente US$1 mil 500. Otra impresora de gama más alta, en la que no cuenta el tamaño sino el tipo de materia prima que utiliza como en el caso del metal, podría valorarse por alrededor de US$300 mil.

Es útil especialmente para una empresa en donde se tienen que reemplazar muchas piezas, solo basta con tener su archivo en 3D y al momento de necesitar un repuesto solo se imprime.

Fearon asegura que los materiales metálicos se pueden emplear incluso para piezas de alta precisión expuestas a condiciones extremas como temperaturas o tensiones fuertes tales como las que se experimentan en la industria siderúrgica o en lugares como los ingenios azucareros.

“Si alguien necesita cambiar una pieza, la busca en sus archivos 3D, la manda a imprimir y en cuestión de medio día ya la tiene de nuevo en lugar de mandarlas a pedir y esperar a que la lleven”, afirma Fearon.

Dependiendo del tipo de material a emplear así podría ser el precio de la materia prima. Para una impresora básica un cartucho podría costar US$50 mientras que para una más compleja como full color para trabajar en yeso el valor podría ser de aproximadamente US$120.