Economía

La arqueología urbana

En época de Justo Rufino Barrios se confiscaron varias propiedades pertenecientes a diferentes estratos sociales, políticos y religiosos.

Por Manuel Salguero

¿Qué hay debajo del piso o de la calle? Probablemente hay tuberías, cables para energía eléctrica y drenajes.  Sin embargo, debajo del suelo “está el pasado”.

Nuestra vida doméstica, lo que comemos, lo que descartamos por inútil, viejo o roto, lo que no queremos que otros vean, quedan en algún sitio junto con otros similares descartados el mismo día por otros vecinos, y ello va formando, capa tras capa, un relleno inmenso sobre el cual vivimos.

Si excavamos por debajo del piso de las ciudades encontraremos muchas cosas que nos pueden informar respecto de cómo vivían antes los antiguos habitantes de nuestras ciudades.  Gran parte de información histórica se encuentra precisamente en esos vestigios que no necesariamente corresponden a las construcciones en sí, sino a los que las personas desechan, o sea la basura.

Si le preguntásemos a nuestros vecinos cómo viven posiblemente nadie diría que bebe a escondidas, que come comida chatarra, que se peleó con el novio y que tiró las cartas, o que se atraganta de chocolates y de colesterol.

En cambio, si revisáramos todos los días su basura, sabríamos todo eso y mucho más: hábitos alimenticios, consumos de objetos suntuarios, las verdaderas marcas de ropa que usa y con suerte hasta sus hábitos sexuales, y si a éste le sumamos la de otros vecinos similares, comenzaríamos a tener información significativa, no absoluta, pero que nos permitiría penetrar en sus formas de cultura.

Además, gracias al carbono 14 se puede datar con cierta precisión las fechas de sus orígenes.  El procedimiento del carbono 14 (14C) basa su principio en el cálculo de la pérdida de 14C en los organismos muertos utilizado para datar a los fósiles. La masa de 14C de cualquier fósil disminuye a un ritmo exponencial, que es conocido. Se sabe que a los 5.730 años de la muerte de un ser vivo la cantidad de 14C en sus restos fósiles se ha reducido a la mitad y que a los 57,300 años es de tan sólo el 0.01% del que tenía cuando estaba vivo.

Sabiendo la diferencia entre la proporción de 14C que debería contener un fósil si aún estuviese vivo (semejante a la de la atmósfera en el momento en el que murió) y la que realmente contiene, se puede conocer la fecha de su muerte.

De manera que al estudiar los residuos orgánicos (basura, comida, ropa, etc.) se pueden determinar muchos aspectos de la forma de vida de los habitantes de ese entonces, de sus hábitos, de sus gustos, sus inclinaciones, la tradición cultural de esas épocas, etc.

Recientemente se remodeló el parque de la ciudad de Quetzaltenango y al levantar el piso se encontraron con otro piso que existió anteriormente en ese parque.  El hallazgo fue interesante, y hubo de reestructurar el proceso de remozamiento para rescatar, estudiar y analizar estos vestigios, que podían proporcionar mucha información del pasado. En nuestra ciudad existen túneles, conductos, cámaras subterráneas que esconden pacientemente información que algún día, por medio de la arqueología urbana, conoceremos.