Economía

Microfinanzas crecen sin información fiable

Según analistas, en la última década la actividad de las microfinanzas en el país creció en clientes y capital, porque es un sector con alta demanda; sin embargo, no existe información certera de quiénes lo integran.

Por Byron Dardón

Entre las diversas actividades productivas financiadas mediante microcréditos figuran oficios como la carpintería. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Entre las diversas actividades productivas financiadas mediante microcréditos figuran oficios como la carpintería. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Julio Castellanos, especialista en microfinanzas y cofundador de la Cámara de Microfinanzas, indica que el número de clientes podría llegar a 850 mil. Agregó que la Cámara cuenta con 370 mil; Red de Microfinanzas (Redimif) tiene 213 mil, Banrural 250 mil, y hay 20 mil en instituciones más pequeñas.

Carlos González, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, opinó que no se tiene listado de todas las instituciones existentes y que éstas podrían llegar a unas 300 mientras que otros analistas señalan que alrededor de 70 son las más grandes y formales.

Según Castellanos, la cartera es de unos Q6 mil 500 millones, integrada por Q3 mil 600 millones de Cámara de Microfinanzas; Redimif, Q800 mil, Banrural con Q2 mil millones, y los Q100 mil restantes son manejados por instituciones pequeñas.

La Cámara de Microfinanzas integra a diez instituciones: Banco G&T Continental, Banco de Antigua, Banco CHN, Fundea, Finca Internacional, Génesis, Adicla, Compartamos, Aktua y Micoope (integrada por 25 cooperativas de la Federación Nacional de Cooperativas de Ahorro y Crédito, que mueven alrededor del 80% del crédito cooperativo).

Edgar Búcaro, experto en microfinanzas, agrega que además de los bancos mencionados, también el Industrial y el de Antigua participan en el mercado.

Agrega que los clientes podrían llegar a 850 mil, aunque muchos duplican sus créditos, por lo que en realidad podrían ser 650 mil. Según Búcaro, más del 80% de clientes trabaja en el sector informal, en donde 50% son hombres, aunque hay instituciones que tienen 80% de participación de féminas. En cuanto a volumen de recursos, el 70% de cartera está colocada entre hombres.

Las actividades financiadas son comercio, carpintería, herrería, calzado, artesanías y producción agrícola y pecuaria, y alguna cartera de vivienda.

Sin futuro

Aunque la Ley de Microfinanzas pretende regular el sector, los analistas indicaron que no llena las necesidades.

González llamó la atención sobre que tanto las microfinancieras de ahorro y crédito (MAC), las microfinancieras de inversión y crédito (MIC) solo pueden captar a través de colocación de títulos.

Agregó que el capital debería estar en función de cantidad de activos de las instituciones en una relación de 10 a uno, es decir, que por cada Q100 millones en cartera Q10 millones serían de capital.

Castellanos opinó que con la presente ley el futuro del sector será parecido al presente debido a que no existen estímulos para que las instituciones se transformen.

“Para los a actores que ya están en el mercado dicha transformación significaría costos incrementales para ser supervisados. Además, el primer trámite para muchos sería pasar de oenegés a sociedades anónimas”, agregó.

Según él, algunas instituciones de microfinanzas internacionales, “tal vez” podrían transformarse en institución regulada, pero son minoría.

Agregó que al amparo de la Ley otros bancos abrirán su unidad de microfinanzas, lo que podría volverse tendencia para aprovechar la demanda del mercado.