Economía

¿Sabe cuánto gana un payaso? 

“Ser payaso es cosa seria”, afirma  el cómico Mario Solórzano, alias payaso Remachito, quien durante los últimos 19 años ha vivido de esta profesión, como él la denomina.

Por Byron Dardón Garzaro

Archivado en:

Laboral Payasos Salarios
Aproximadamente un centenar de payasos participaron en Guatemala en la Feria de la Risa. (Foto Prensa Libre: Byron Dardón)
Aproximadamente un centenar de payasos participaron en Guatemala en la Feria de la Risa. (Foto Prensa Libre: Byron Dardón)

Para Solórzano, quien recientemente participó en Guatemala en la Feria de la Risa, junto a un centenar de cómicos provenientes de México y Centroamérica, ser un payaso es una bendición de Dios.

“En los últimos años he vivido de payaso y con los ingresos he mantenido a mi familia, pagado mi carro, así como las cuentas de teléfono, luz  y agua”, afirmó.

Aunque es variable, el salario mensual de este cómico guatemalteco varía entre Q2 mil y  Q5 mil, aunque en épocas altas, como octubre, noviembre y diciembre, los ingresos pueden llegar a Q10 mil, e incluso superar esa cifra.



El Payaso Pepinito, de Retalhuleu, participa en un desfile de la Feria de la Risa, sobre la sexta avenida. (Foro Prensa Libre: Byron Dardón)
El Payaso Pepinito, de Retalhuleu, participa en un desfile de la Feria de la Risa, sobre la sexta avenida. (Foro Prensa Libre: Byron Dardón)


Sin embargo,  llegar a lograr esos ingresos no fue fácil, pues en el país no habían oportunidades para capacitarse y mejorar, como sucede ahora con la Feria de la Risa y los diversos congresos que se organizan para payasos.

Según Solórzano, en los talleres que se imparten se dan directrices sobre cómo vestirse y cobrar, globoflexia, pinta caritas, actuación y ética profesional, entre otros aspectos que ayudan a los cómicos a ganar mejor.

“No todos los payasos ganan igual, porque hay muchos que cobran entre Q150 y Q250 por hora. De allí la idea de prepararlos más para que puedan ganar mejor”, dijo Solórzano.

El payaso Remachín, quien es bachiller en ciencias y letras, y graduado de la Universidad Popular en artes escénicas, reconoce que nunca se deja de aprender, lo que es vital para dar un trabajo de calidad y cobrar mejor.

Payaso empresario

El caso del salvadoreño Ronald Chávez, alias Payaso Cabalín, es diferente. Hijo de obreros que logró con su carrera de payaso estudiar en la Universidad Nacional de El Salvador hasta egresar como licenciado en Contaduría Pública, ahora es empresario del entretenimiento.

“Ser payaso es algo muy difícil en nuestras sociedades, porque muchas veces este personaje no es muy bien recibido. Por ejemplo, en El Salvador no dejan entrar a un payazo disfrazado en un banco, a oficinas o supermercados”, dice Chávez.

Alrededor de 13 años atrás Chávez fundó junto a su hermano Chavelín la empresa Mister Clound, en donde también participan su esposa y sus dos hijos.

Según el cómico, en países como México, la situación para los payasos es diferente, pues “ellos nos llevan por lo menos unos 25 años de adelanto”.  En ese país hay payasos que se han convertido en una marca, y además de vender sus servicios como cómicos, ofrecen paquetes para celebraciones, en donde involucran elementos como el sonido o la decoración y eso eleva sus ingresos.

Payaso y profesional universitario

“Debo decir que mi payaso Cabalín me permitió tener los recursos necesarios para salir de la universidad, aunque siempre con el apoyo de mis padres y mi esposa”, afirmó Chávez, que en el 2000 se graduó de contador público y auditor.

Embargo, la vocación pudo más y después de siete años de impartir clases en tres centros universitarios, Chávez decidió entregarse de lleno al mundo del entretenimiento.

Situación diferente experimentó el hermano mayor, el payaso Chavelín, a quien el padre de ambos lo visualizaba como médico, por lo que tramitó un crédito bancario para pagar la carrera, pero el muchacho era payaso de corazón y declinó la oferta.

“Cuando mi hermano le dijo que quería ser payaso, mi padre le apoyó y le dijo que prefería un  payaso feliz que un doctor amargado”, recuerda Chávez.

¿Cuánto gana un payaso en El Salvador?



El Payaso Cabalín (centro) se convirtió en un empresario del entretenimiento y fundó Mister Clound. (Foto Prensa Libre: Byron Dardón)
El Payaso Cabalín (centro) se convirtió en un empresario del entretenimiento y fundó Mister Clound. (Foto Prensa Libre: Byron Dardón)


“Una de las razones por las cuales no me dedico a mi profesión es porque  gano mejor como payaso”, afirma el payaso Cabalín (tomado de la palabra cabal, sinónimo de exacto, que hace alusión a una virtud de honradez).

De acuerdo con el cómico, en dos actuaciones se puede ganar un salario mínimo, que en El Salvador es de alrededor de US$250, aunque también depende de la calidad de la presentación.

Mientras que en países como Estados Unidos, México, Costa Rica y en algunos casos en Guatemala se cobra por hora, en territorio salvadoreño se hace por evento. Cada presentación dura alrededor de dos horas y en la misma se involucran otras actividades. En el caso de Mister Clound, la empresa familiar de Chávez, participan su esposa, que es experta en pintacaritas, su hijo menor (payaso Cosquilla) y su hijo mayor es el DJ oficial.

Para Chávez, hay payasos que la pasan mal económicamente porque no invierten en su personaje, aunque acepta que también no es barato.

¿Cuánto cuesta un atuendo de payaso?

Una peluca profesional anda entre US$50 y US$75, pero podría tener un costo de hasta US$90 si es importada. Un par de zapatos  cuesta entre US$100 y US$125. Los disfraces, US$150, mientras que para los maquillajes cada bote de color cuesta US$15 y se emplean entre seis y siete pomos. Los palos de malabares cuestan alrededor de US$60. Una nariz, aproximadamente US$8.

En total, el equipo básico podría costar en conjunto alrededor de US$700, sin embargo, para una especialidad de magia, podría requerirse por aparte, otros US$1 mil.

Hay payasos a los que les va mal porque no invierten y se han quedado con lo mímínimo, pero los payasos jóvenes tienen más futuro porque son más moldeables y aceptan consejos, afirma Chávez.