Opinión

Comercio

Viendo muertos acarrear basura

Fanny D. Estrada

Fanny D. Estrada

Me cuesta creer que a estas alturas del siglo XXI y después de haber signado 14 tratados de libre comercio y acuerdos parciales a lo largo de los últimos 25 años se dé una discusión como esa.

Me cuesta creer que ante los mensajes tan claros de Estados Unidos, de endurecer las condiciones para productos del sur del continente, se ponga en duda la necesidad de abrir puertas para vender en el mercado asiático. Mi señora madre, cuando veía cosas que no tenían sentido, decía: “Hija, algún día veremos muertos acarrear basura”.

Veamos: los tratados de libre comercio son herramientas indispensables para aumentar el comercio, entre más ágil es bajo las condiciones de los TLC, sin duda, genera crecimiento económico, en particular para países pequeños como nosotros.

La razón es muy sencilla, si queremos tener a la población ocupada, hay que invertir en crear empresas que produzcan de todo lo que se pueda, pero, como es de toda lógica, lo producido hay que venderlo donde se pague bien por los productos o servicios. Así la rueda da vuelta de nuevo.

Se vende, se vuelve a invertir para seguir produciendo, crecer, emplear más personas, volver a vender y así sucesivamente. En qué cabeza cabe poner en duda que los tratados de libre comercio perjudican al país.

Claro está que hay que negociarlos bien, cuidar las sensibilidades que sean reales, sacando las mejores condiciones en plazos para que la producción que vende en el mercado local tenga el tiempo para alcanzar la competitividad, para estar al nivel de los productos que se importan.

También negociar buenas reglas que establecen de dónde provendrán los insumos para fabricar. No importa si los años de plazo para mejorar lleguen hasta 20 años, lo que importa es que hay un plazo para hacerlo.

Hoy, el 88% de todo lo que el país exporta e importa está ya bajo las reglas de los tratados de libre comercio con países que colindan nuestras fronteras y se ha competido muy bien con ellos.

Oponerse a que no se abran las puertas del mercado coreano, país que tiene tantas fábricas en Guatemala, es haber llegado a ver muertos acarrear basura. Contar con tratados es un excelente incentivo para atraer inversiones, operaciones que generen empleo masivo, porque no es lo mismo ofrecer al inversionista un mercado de 15 millones de consumidores que poner a su disposición más de mil millones de clientes que hoy Guatemala puede ofrecer por los 14 tratados con que cuenta.