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#21DíasDeDarFelicidad | Día 5 | Todos  merecen respeto

Dicen que la peor prisión para un corazón es la indiferencia;  por eso Mariela García decidió brindar la mano a aquellos a quienes muchos hacen de menos: los indigentes.

Por Axel Vicente y Josué León

“No importa qué tan pobre o rico eres, todas las personas merecen respeto”, dice Mariela, una joven universitaria, de 21 años que decidió brindar su amistad a personas que viven en la calle.

Aunque para algunos suena impropio sentarse al lado de un indigente,  Mariela sueña con eliminar los conceptos erróneos que hay contra ellos.

“Las personas les llegan a tratar como parásitos sin saber la historia que hay detrás”, asegura.

Ella lo sabe muy bien. Hace un año decidió vestirse  de indigente para conocer esa dura realidad y el resultado fue “impactante”, según recuerda.  “Los maltratan, agreden y critican sin saber”, comenta.

Aleccionador

Las calles la llevaron a conocer a Chanito, un muchacho que más que devolverle un agradecimiento, le brindó otra perspectiva del mundo.

“Me impresionó su fe en Dios y saber que,  a pesar de las limitaciones, se gana la vida. Me contó que lava carros o saca basura para tener con qué comer. Me enseñó a  no darme por vencida y esforzarme cada día”, explica. 

La charla con Chanito continuó y las miradas “juzgadoras” se hicieron presentes, pero a ella no le importó. Aprendía, en ese momento, una valiosa lección de vida.