Temen fin trágico de desaparecida

Alba Garrido ve que pasa el tiempo y aún desconoce el paradero de su hija Jacoba Elizabeth Arévalo Garrido, de 26 años, quien desapareció el 16 de febrero último en su vivienda, en la colonia Los Amigos, Tiquisate, Escuintla, por lo que cree que podría tratarse de un crimen pasional, en el que estaría involucrado el conviviente.

Por Enrique Paredes

Alba Garrido muestra la fotografía de su hija Jacoba Arévalo, quien desapareció el 16 de febrero.
Alba Garrido muestra la fotografía de su hija Jacoba Arévalo, quien desapareció el 16 de febrero.

Garrido indicó que Arévalo procreaba a dos niños, uno de 5 meses y otro de 2 años, con su conviviente, el médico Juan Carlos Fuentes, 37, quien no ha sabido explicar lo sucedido. La mujer laboraba como técnica radióloga en el hospital de Tiquisate.

La familia de Arévalo presume que se trata de un crimen pasional, pues la pareja tenía dos años de convivir y desde el principio hubo violencia intrafamiliar, lo que motivó que se separaran por seis meses, pero desde hace un año vivían juntos de nuevo.

Se informó que el médico le encontró a Arévalo una foto en la que aparecía con su exnovio, por lo que discutían con frecuencia.



Alba Garrido cuida de uno de sus nietos en la colonia Los Amigos, Tiquisate, Escuintla. (Foto Prensa Libre: Carlos Enrique Paredes)
Alba Garrido cuida de uno de sus nietos en la colonia Los Amigos, Tiquisate, Escuintla. (Foto Prensa Libre: Carlos Enrique Paredes)


Garrido recordó que el día de la desaparición, su hija la llamó a las 20 horas para saber cómo estaba.

Resaltó que su sorpresa fue a las 23 horas, cuando Fuentes llegó con lo dos niños y le dijo que había discutido con Arévalo, y que para evitar problemas no regresaría al inmueble.

La madre añadió que al día siguiente Fuentes llegó a recoger a los dos niños y que al preguntarle por su hija, este respondió que no sabía sobre su paradero.

Expuso que ante tal respuesta, se fue con él a la casa y encontró todo desordenado. Garrido manifestó que el médico recogió unas tijeras, las cuales le pareció tenían sangre, y le dijo: “Mire con lo que su hija me quiso agredir”.

Comentó que después llegó la niñera y Fuentes le dijo que ordenara y limpiara bien la casa.

Parientes dieron a conocer que pusieron la denuncia al día siguiente, pero el Ministerio Público (MP) llegó cinco días después para reunir evidencias, lo que según ellos le dio tiempo al sospechoso para borrar indicios.

Este caso es similar al de Cristina Siekavizza, quien desapareció en julio del 2011, cuyo esposo, Roberto Barreda, es el principal sospechoso.