Condenan a abuelo por haber violado a dos nietas 

Domingo Castro Alvarado fue condenado a 210 años de prisión en Quiché, por haber abusado sexualmente de dos de sus nietas.

Por Óscar Figueroa / Santa Cruz del Quiché

Domingo Castro fue hallado culpable de violación. (Foto Prensa Libre: Óscar Figueroa).
Domingo Castro fue hallado culpable de violación. (Foto Prensa Libre: Óscar Figueroa).

El condenado, de 41 años, es ex líder comunitario del caserío Pacuch, Sacapulas, y autoridades lo hallaron culpable de nueve hechos violación con agravación de la pena y circunstancias especiales de agravación y de violación con agravación en circunstancias especiales.

El juez Fredy Cano Afre explicó que cuando ocurrió el abuso una de las víctimas tenía 14 años y fue abusada en seis ocasiones; mientras, la otra agraviada tenía 12 y tres veces fue víctima de abuso de parte de Castro.  

"Esos delitos fueron cometidos por Castro Alvarado de octubre 2014 a enero de 2015 y con su nieta mayor, producto de las constantes violaciones sexuales, procreó una hija", manifestó el juzgador.  Explicó que la niña, resultado de la violación, nació el 22 de julio del 2015.

Explicó que el sentenciado fue puesto en evidencia cuando la madre llevó a la niña de 14 años a un chequeo médico y se enteró de que  su hija estaba embarazada y no enferma como inicialmente sospechaba.  Luego, la adolescente  confesó a su mamá que su propio abuelo la había violado.

Los hechos

Domingo Castro fue capturado por agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) el 29 de abril del año pasado en sector La Calera, Sacapulas, Quiché.  En ese entonces el condenado desempeñaba el cargo de alcalde auxiliar de su comunidad.

Desde Sacapulas se remitió la denuncia de violación a la PNC, que la trasladó al Juzgado de Paz.  Posteriormente se infirmó del hecho al Ministerio Público de Nebaj, donde comenzó la investigación que luego permitió solicitar la orden de captura en contra del abuelo materno de las agraviadas.

El 22 de enero último, cuando se llevó a cabo la audiencia de la etapa intermedia en contra de Castro, fue la única ocasión que habló con los medios de comunicación e indicó:  "Pido disculpas a Guatemala, pido disculpas a mi familia y especialmente a mis dos nietas por el daño que les he causado.  Ellas no tienen la culpa de lo que pasó".

Además, confesó que, en cada ocasión que violó a sus nietas, les regalaba duleces para que no lo denunciaran.