El Recuerdo, un paraíso en el corazón de Quiché

Ubicada en las faldas del cerro El Amay, entre Uspantán y Chicamán, Quiché, la finca El Recuerdo es un sitio turístico que mezcla la belleza de los bosques nubosos con los vestigios de una ciudad maya, que además es el hábitat de gran variedad de flora y fauna.

Por Óscar Figueroa / Uspantán

Los visitantes pueden observar los vestigios de una ciudad maya.
Los visitantes pueden observar los vestigios de una ciudad maya.

Julio García, propietario de la finca, explicó que los principales atractivos del lugar son el abundante recurso hídrico y la ciudad maya que emerge entre el bosque nuboso característico de la región.

“Contamos con el cedro más alto jamás registrado en el país, de más de 300 años de antigüedad. También hay árboles de hormigo, nogales y plantas ornamentales que son fáciles de identificar durante el recorrido de dos horas que ofrecemos a los visitantes”, señaló García.

Agregó que cuentan con un área de hospedaje, pero también existe la opción de acampar para tener contacto directo con la naturaleza y meditar junto a la estructura del sitio arqueológico, para conocer como vivieron los mayas.

Falta apoyo

De acuerdo con García, hace falta apoyo del Estado y municipalidades para que el ecoturismo de la región se desarrolle, como ocurre en Costa Rica, donde esa actividad constituye un soporte para la economía.

“Invito a los alcaldes de Uspantán y Chicamán para que vengan a conocer las joyas naturales con que contamos, y a la población le pido que se acerque a este paraíso natural para disfrutar de las riquezas naturales propias de Quiché”, refirió García.

“La reserva natural privada de la finca El Recuerdo es un recurso forestal, hídrico, animal y arqueológico que lamentablemente no ha sido promocionado para que genere fuentes de trabajo y se traduzca en desarrollo para la región, ya que forma parte de las 19 mil hectáreas que han sido resguardadas por programas de incentivos forestales y porque se ha declarado área protegida”, explicó Elías Barrera, técnico del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap).

Añadió que la intención de promover la riqueza natural y la arquitectura maya de la finca es lograr que vecinos de comunidades vecinas y turistas nacionales y extranjeros conozcan que se conservan árboles de maderas preciosas, monos aulladores, tigrillos, coches de monte, tepezcuintles, cotuzas, cinco variedades de quetzal, serpientes y unas 285 especies de aves.

Leonardo Palacios, visitante, reconoció el valor natural e histórico de la finca. Expresó que el lugar solo se puede comparar con sitios inexplorados de Petén, debido a la espesura de sus bosques.

“En Santa Cruz del Quiché existe la ciudad de Q’um’arcaj; en Huehuetenango, Zaculeu; pero ninguna tiene la belleza natural que encontré en El Recuerdo. Además, hay estelas mayas y piedras con inscripciones que pocas personas han visto”, refirió Palacios.

Riqueza forestal

En la finca hay más de 250 árboles de cedro, entre ellos el que ha sido calificado por expertos del Instituto Nacional de Bosques como el más alto de Guatemala, pues mide unos 55 metros de altura.

Esa particularidad hace que autoridades forestales y los propietarios de la finca fortalezcan los programas de conservación, pues por tratarse de especies preciosas son blanco fácil de traficantes de madera.

Cómo llegar

La finca está ubicada a 124 kilómetros de Santa Cruz del Quiché, y los primeros 102 kilómetros corresponden al trayecto que va de la cabecera a Chicamán, ruta en la que se puede apreciar la belleza de San Pedro Jocopilas, Sacapulas, Cunén y Uspantán. Ya en Chicamán, se enfila por una carretera por la que, luego de hora y media de recorrido, permite el arribo a la finca El Recuerdo.

Quienes deseen conocer el lugar lo pueden hacer los 365 días del año sin restricción de horario y el costo por hacer el recorrido es de Q20 por persona, y Q40 para quienes quieran acampar.