La taba es un juego de atracción en San Marcos

La taba es un juego de antaño que este Viernes Santo disfrutan los marquenses; amantes de este entretenimiento de azar cuentan que anteriormente se efectuaba debido a que esta época era poco alegre, por lo que grupos de amigos se organizaban para pasar un buen momento.

Por Aroldo Marroquín / San Marcos

Este Viernes Santo varios vecinos se colocan en la calle de la Catedral, para disfrutar de un buen juego de taba. (Foto Prensa Libre: Aroldo Marroquín)
Este Viernes Santo varios vecinos se colocan en la calle de la Catedral, para disfrutar de un buen juego de taba. (Foto Prensa Libre: Aroldo Marroquín)

Para este juego se necesita un hueso de res, antes disecado y tallado de forma especial; además, lo distinguen con los colores rojo y blanco.

“Los que trajeron el juego a San Marcos han fallecido, pero quedaron sus hijos y nietros, quienes no se olvidan de esta tradición de juego familiar y de amigos. Desde 1955 se empezó y ahora es tradición”, comentó Emilio Rodríguez.

“La familia Rodríguez, Carredano,  y Arreaga fueron los precursores del juego de taba en San Marcos, en donde gran cantidad de personas se reúnen y apuestan por su color preferido”, agregó Rodríguez.

Forma de jugar

Para jugar a la taba se deben tirar en el piso unos dos quintales de tierra, donde será lanzado el hueso y los jugadores eligen entre el rojo y blanco. Si el hueso cae del lado con el color que escogió parte del equipo, ellos serán los ganadores.   

Cuentan que algunos llegan a ganar ente un Q1 mil y Q2 mil  al día dice Rodolfo Carredano, hijo de Don Rodolfo, como se conocía a uno de los pioneros de este juego en San Marcos.

Si usted va a San Marcos, como destino de paseo y quiere observar este juego, vaya a la calle de la Catedral este Viernes Santo.

Es un juego atractivo y sano”, expresan los vecinos del sector que se divierten del juego de azar.



El juego de taba es una atracción en San Marcos. (Foto Prensa Libre: Aroldo Marroquín)
El juego de taba es una atracción en San Marcos. (Foto Prensa Libre: Aroldo Marroquín)