Cohetillos, disfraces y danza caracterizan El Tabal

El Tabal es una festividad en la que vecinos de la cabecera de Sololá participan cada 8 de diciembre, en honor a la Virgen de Concepción.

Por Ángel Julajuj / Sololá

Cientos de pobladores participan en actividades de El Tabal, en la cabecera de Sololá, en honor a la Virgen de la Concepción. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)
Cientos de pobladores participan en actividades de El Tabal, en la cabecera de Sololá, en honor a la Virgen de la Concepción. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)

Este año, la actividad cumple 109 años de efectuarse y se caracteriza por los disfraces de diablo que utilizan los pobladores, mientras danzan al ritmo de tambores y latas.

Los participantes brincan, gritan y danzan al recorrer las calles, mientras queman juegos pirotécnicos, en representación del poder de Dios que vence al mal con fuego y mantiene inmaculada a la Virgen de la Concepción.

Juan Guillermo Santizo, vecino de Sololá, dijo que tres grupos de pobladores participan en la actividad. El primero está integrado por mujeres, quienes salen de sus viviendas para empezar el recorrido a eso de las 10 horas.

Luego, a las 13 horas, el segundo grupo está conformado por niños; mientras, el último grupo sale a las 16 horas, previo a la procesión de la Virgen de Concepción, hacia la cofradía.

Ángel López Santizo, historiador de la localidad e integrante del Comité de Cultura del festival, dijo que El Tabal tiene dos connotaciones, uno religioso y otro cultural.

Añadió que la festividad, que representa la revelación del demonio, tiene su origen en 1870.



Virgen de la Concepción, en la cabecera de Sololá, donde este jueves se efectúa la festividad conocida como El Tabal. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)
Virgen de la Concepción, en la cabecera de Sololá, donde este jueves se efectúa la festividad conocida como El Tabal. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)


Enrique Zúñiga, otro de los organizadores, dijo que se ha recalcado el uso de disfraz para participar en la danza, pues en los últimos años se han perdido algunos detalles.

Ángel Mogollón, participante, dijo que desde temprano preparó su disfraz, para luego dirigirse a la cofradía e inscribirse. Añadió que el atuendo es acompañado por juegos pirotécnicos para quemar durante el recorrido, el cual es de unas dos horas.