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65 años de periodismo independiente, honrado y digno

La historia de Prensa Libre empezó en una casa de la 3a. avenida y 6a. calle de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala. Desde entonces este periódico opera bajo la consigna de ser independiente, honrado y digno.

Por Hemeroteca PL

Fachada de la casa ubicada en la sexta calle y tercera avenida donde Prensa Libre tuvo su primera sede. Foto: Hemeroteca PL
Fachada de la casa ubicada en la sexta calle y tercera avenida donde Prensa Libre tuvo su primera sede. Foto: Hemeroteca PL

Esto se logró gracias a sus fundadores: Pedro Julio García, Álvaro Contreras Vélez, Salvador Girón Collier, Mario Sandoval Figueroa e Isidoro Zarco Alfasa, quienes se rodearon de un equipo profesional que, con mucho esfuerzo, llevó a este medio de comunicación a ser el más importante del país y uno de los referentes de la región centroamericana.

Prensa Libre imprimió su primer ejemplar el 20 de agosto de 1951. Sin embargo, para saber con detalle los inicios de este periódico, es necesario regresar en el tiempo, un poco antes de la citada fecha. El lugar: las instalaciones de Nuestro Diario, un medio de prestigio y tradición que por razones políticas dejó de ser independiente.

Pero quienes luego fundarían Prensa Libre —entonces colaboradores de aquel periódico—, no compartían la visión del gobierno de turno, por lo que, mediante el ejercicio periodístico, tomaron una actitud desafiante. El resultado fue la destitución de Pedro Julio García, a principios del mes que lleva su nombre. Sus colegas se solidarizaron con él de inmediato, por lo que también los despidieron. Contreras Vélez, según narra en una columna que escribió el 3 de agosto del 2000, le propuso a Pedro Julio fundar un periódico, “porque una panadería no sabrían ni cómo manejarla”. Luego, Contreras Vélez y Girón Collier empezaron a reunir entre amigos el dinero que les correspondía cubrir: Q9 mil —Q1 mil 500 cada uno de los accionistas— para la compra e instalación de la Redacción y área administrativa.

De acuerdo con Contreras Vélez, solo pudieron reunir un capital “paupérrimo, por no decir ridículo”, pues no alcanzaba para fundar un periodico. “Final y satisfactoriamente, obtuvimos un capital que para dar vida a un periódico, agregando los Q6 mil acumulados por los echados de Nuestro Diario y Q3 mil restantes por los ‘magnates’ Isidoro Zarco Alfasa y Alfonso Rodríguez que fueron los únicos suficientemente acaudalados para dar cada uno de ellos un cheque por Q1 mil 500”, escribió en la misma columna Contreras Vélez.

De esa manera nació Prensa Libre, que en aquellos primeros años fue un medio vespertino. Sus primeros ejemplares salieron de la Imprenta Iberia, propiedad de Rodríguez. Así fue hasta 1953, cuando este diario trasladó su sede a una casa propia, en la 9a. avenida y 13 calle, también en la zona 1 capitalina, donde se encuentra hasta hoy. Allí ya se contó con una editorial propia que constaba de una prensa plana, un linotipo, un taller de fotograbado y oficinas.

El personal que encabezaba el diario lo integraban Pedro Julio García, director; Álvaro Contreras Vélez, subdirector; Alfonso Rodríguez Muñoz, gerente; Isidoro Zarco, administrador. Los reporteros eran Óscar Rolando Cruz Morris, Julio Mansilla Gutiérrez y Haroldo López Valdizón. En tanto, Trudy Singer fungía como cronista social, mientras que Salvador Girón Collier y Carlos Larrañaga Gomar estaban a cargo de Deportes. Mario Sandoval Figueroa fue, al principio, cronista parlamentario, y más tarde, jefe de Redacción, pero siempre se destacó por su columna Claraboya. La Redacción también estaba formada por Jorge Palmieri, cronista de espectáculos y Augusto Monterroso,caricaturista.





Fundación: 20 de agosto de 1951

El primer ejemplar de este diario constaba de cuatro páginas de anuncios y ocho de lectura.

Los primeros anunciantes fueron United Fruit Company, Cervecería Centroamericana, Pastelería Simón y los almacenes Micasa, El Cairo, Cantel, León Guttman, Calzado Cobán, Elizabeth Arden y A. Lamport y Co., entre otros. Con el paso del tiempo, numerosas empresas han contribuido al crecimiento de este medio de comunicación.

Asimismo, se puede mencionar que las primeras suscripciones valían Q1, y el primero en comprarla fue Salvador Molina, entonces administrador del Teatro Capitol, quien la adquirió por un año. En aquel entonces, Prensa Libre tenía un tamaño promedio entre el tabloide y el conocido como sábana. El tiraje oscilaba entre los tres mil y cuatro mil ejemplares, a un precio de cinco centavos cada uno.

Arrancar con la empresa periodística, sin embargo, no fue fácil, pues Guatemala estaba inmersa en múltiples convulsiones políticas. Un movimiento internacional se desplazaba desde Washington hasta el Cabo de Hornos, Chile, para derrocar al go bierno del presidente constitucional Jacobo Árbenz Guzmán, quien era considerado enemigo de Estados Unidos y aliado de la extinta Unión Soviética, naciones que tenían una enorme rivalidad.

Luego, en junio de 1954, fue derrocado Árbenz. Después de aquel acontecimiento, y en un corto lapso, Guatemala atravesó por el gobierno de cuatro juntas militares, tres triunviratos y un quinteto. El acomodo llegó el 24 de julio de ese año, cuando asumió como presidente de la República el coronel Carlos Castillo Armas, electo mediante plebiscito. Ese gobernante, sin embargo, fue asesinado en la Casa Presidencial, la noche del 26 de julio de 1957. El magnicidio nunca fue esclarecido.

Efectos económicos

En los últimos 60 años, la situación económica del país ha evolucionado en forma caótica. Prensa Libre ha difundido todo ese acontecer al país y el mundo. Por ejemplo, para 1951 el quetzal tenía una equilibrada paridad con el dólar estadounidense. Incluso, en esos tiempos, la moneda nacional era más cara que la divisa de Estados Unidos.

Desde 1954 empezaron los problemas económicos. El primer gran síntoma fue la devaluación de 1970, cuando la moneda empezó a cotizarse en Q2.50 por dólar, hasta llegar a nuestros días con una tasa que en ocasiones supera los Q8, y eso que por etapas se ha manejado en forma artificial.

Esos efectos han hecho más grandes las brechas sociales. Asimismo, cada vez hay más desempleo y hambre. También se siente que cada día hay más déficit habitacional y que los servicios públicos —educación, salud o transporte, por ejemplo— carecen de cobertura y calidad.

La delincuencia común y el crimen organizado son los grandes males de la época, pese a que en cada temporada electoral los políticos prometen hasta el cielo, y luego, poco o nada cumplen.

Todo esto se ha conocido por medio de las páginas periodísticas publicadas por Prensa Libre, que lo ha hecho con absoluta objetividad.





En 1975, Prensa Libre inauguró el edificio de nueve pisos en el cual funciona.