Hemeroteca

Ciudad de piedra cruda

Revista Domingo nos llevó a un viaje mágico por Sayaxché, Petén, el 30 de junio de 2002.

Por Revista Domingo y Hemeroteca PL

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Petén Sayaxché
Una de las tumbas mayas en el interior de la caverna. (Foto: Carlos Sebastián)
Una de las tumbas mayas en el interior de la caverna. (Foto: Carlos Sebastián)

El arqueólogo alemán Marcus Eberl pondría un nuevo sitio en el mapa de las tierras bajas mayas. “Nacimiento”, una ciudad ubicada al sur de Aguateca, revelaría un capítulo más en la historia de guerras y migrantes del Petexbatún.

Aquí las raíces forman gradas resbalosas y las piedras calizas cuentan historias de hace mil años en las estelas labradas, los muros derruídos y ahora también en las estructuras y cavernas del sitio Nacimiento descubierto hace solo 4 semanas (en ese entonces), en el municipio de Sayaxché, Petén.

Unos 70 obreros y una docena de arqueólogos trabajaban entonces en el lugar, del siglo IX. El trabajo previo de investigación incluyó la localización de canteras de piedra caliza, el mapeo de las regiones cercanas y la ubicación de los límites territoriales.

Mientras recorría lo que hoy es un campo de cultivos de maíz y ayote, unos dos kilómetros al sur de Aguateca, el arqueólogo alemán Marcus Eberl se encontró, con lo que se consideraba un suburbio de dicha ciudad. Sin embargo, al observar con detenimiento las características de las estructuras se percató de que era un sitio diferente.

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Marcus Eberl, arqueólogo, mientras trabaja en una de las cavernas. (Foto: Carlos Sebastián)

“Definitivamente es un sitio nuevo, totalmente aparte de Aguateca. Lo llamamos provisionalmente “Nacimiento” porque cerca de aquí hay un nacimiento de agua. Tiene arquitectura un poco más rústica; es decir: en Aguateca las piedras son más talladas y aquí son crudas. Claro que hace falta realizar más estudios de la cerámica que encontremos en el terreno y también y también en las cuevas” dice Eberl, quien estudia el doctorado en la Universidad de Tulane y está realizando su tesis sobre la rivalidad entre las ciudades prehispánicas de esta región.

Al decirle “usted se podría volver famoso”, sólo sonríe y dice con voz suave: “No... todo el proyecto Aguateca y toda esta región e la que se volverá aún más importante”.

Pieza del rompecabezas

El sitio Nacimiento aportaría nuevos datos para reconstruir la historia de la región del Petexbatún, Petén, que entre los siglos VI y VIII fue escenario de guerras entre los poblados antiguos y las ciudades findadas por emigrantes provenientes de Tikal.

Durante muchos años, los mayas fueron considerados como pueblos completamente pacíficos, que vivían en un estado casi idílico. Sin embargo las evidencias epigráficas (inscripciones de jeroglíficos) demiestan la competencia entre los sitios “tradicionales” (Tamarindito, Arroyo de Piedra y Punta de Chimino) mientras que los “invasores” habrían construido las capitales gemelas de Dos Pilas y Aguateca. Estas últimas llegaron a dominar el área según lo demuestran las inscripciones de las estelas, pero hay evidencias que hacia el siglo IX Aguateca fue repentinamente abandonada. En su huída, los pobladores dejaron muchos objetos de uso cotidiano y ceremonial que, mil años después brindaron valiosa información a los arqueólogos.

El inframundo de las cuevas

Por muchos años la selva mantuvo ocultas para los arqueólogos las cavernas de Nacimiento, pero no para los ladrones de sitios arqueológicos. Antes de ser estudiadas, las estructuras del sitio y un par de tumbas fueron saqueadas.

A pesar de todo, los arqueólogos sonrieron y se admiraron al descubrir un impresionante manantial (de ahí el nombre del sitio) entre estalactitas, con caprichosas piletas de sedimentos calcáreos. A la cueva sólo se pudo descender con lazos e improvisadas escaleras. Había restos de candiles usados por los "huecheros" que saquearon la tumba, a casi 20 metros de profundidad.

Eberl recorre el área de Nacimiento (que hasta hace un par de años aún era bosque, pero fue quemado por campesinos). Trata de ignorar a los mosquitos necios y el calor que a las 10 de la mañana ya es sofocante. Se lamenta: "En las cuevas se encuentra cerámica de varios tipos, manos de piedra y quizá hasta se usaron como almacén, pero se han robado muchas piezas, para venderlas. Quienes saquearon las estructuras se llevaron mucha información que no se podrá recuperar nunca. En la cueva grande quizá podamos encontrar aún restos de hueso o algo, pero la mayoría de las cosas se han perdido".

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Dos hileras de piedras que a ojos inexpertos no significan nada, para el arqueólogo son, inequívocamente, un campo para el juego de pelota, detalle propio de un sitio importante. Los arqueólogos de Aguateca

visitaron juntos el sitio y coincidieron en relacionar este lugar con el inframundo de los mayas, sobre todo porque ahí estaban dos tumbas tristemente saqueadas, una de ellas a casi 20 metros de profundidad. Trozos de vasijas (al parecer de procedencias distintas) y un fémur casi completo es lo único que quedó.