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Con matracas anuncian visita

El último martes de Cuaresma, integrantes de la cofradía de Santa Cruz, de Santiago Atitlán, Sololá, caminan los 28 kilómetros que los separa de Chicacao, Suchitepéquez, para ir a recolectar la fruta que utilizarán para festejar la Semana Santa.

Por Hemeroteca PL

Los matraqueros viajan a recolectar frutas a Chicacao. (Foto: Hemeroteca PL)
Los matraqueros viajan a recolectar frutas a Chicacao. (Foto: Hemeroteca PL)

Estos caminantes son conocidos como Los Matraqueros, porque a lo largo de su recorrido cantan y hacen sonar matracas, además de interpretar instrumentos musicales.

El origen de la larga caminata —de 28 kilómetros— se pierde en la historia de ambos pueblos, pero se había dejado de practicar en 1971, debido a la falta de recursos y la nula colaboración de la comuna de Santiago; sin embargo, hace 10 años, la Municipalidad de Chicacao y la cofradía de Santa Cruz decidieron rescatar la tradición.

Según el cofrade Pedro Esquino, la Municipalidad de Chicacao se comprometió a que el alcalde recibiría a los viajeros y que participaría en la recolecta de la fruta que los atitecos transportan hasta Santiago, en tapescos —armazones de madera y lazo— que llevan en la espalda.

El cargamento incluye plátano, melocotón, piña, cacao, hojas de palma, corozo, pataxte, chico y flores, las que utilizarán en Santiago para decorar las andas procesionales y arcos que construyen en las calles durante la Semana Mayor.

Parte de lo recolectado es colocado en la casa del cofrade que tiene bajo su custodia la imagen de Rilaj Man (Maximón). Esta cofradía es la que tiene a su cuidado este culto, el cual es producto del sincretismo que causó el choque de elementos de la religión católica con la cosmovisión indígena.





El arribo

Según la tradición, los caminantes entran en el área urbana de Chicacao, formados en dos filas; queman incienso y hacen sonar matracas, tambores y guitarras.

Esquino añadió que el primer día de su llegada a Chicacao, dos abuelos y un sacerdote de la cofradía, quienes acompañan a Los Matraqueros, se dirigen a la comuna para gestionar la fruta que necesitan.

Son recibidos por el Concejo, ante el cual llevan a cabo una ceremonia indígena para celebrar los lazos de amistad y apoyo que reciben. Tras hacer la solicitud de fruta, los miembros de la cofradía esperan que el alcalde participe en la recolección de esta.

El alcalde de Chicacao, Juan González Cruz, indicó que los caminantes son recibidos con aplausos por los pobladores, y la Municipalidad les brinda alimentos y albergue; al día siguiente, los acompaña a conseguir la fruta a la comunidad San Bartolo Nanzales.

Debido a la popularidad de la que han gozado los caminantes en Chicacao, la comuna decidió colaborar para retomar la tradición en el 2001. Luego, Los Matraqueros emprenden el regreso a Santiago, donde son esperados con música de marimba y cohetillos por el resto de la cofradía.

Ritual elaborado

Esquino explicó que la tradición consiste en que seis integrantes mayores de la cofradía coordinan el viaje. Dos de ellos acompañan a los alguaciles en la travesía, durante la cual se debe estar en oración constante. También ofician ceremonias indígenas en varias partes del trayecto.

El cofrade agradeció el apoyo de González, ya que les ha permitido fortalecer los lazos de amistad entre los dos pueblos y rescatar tradiciones y cultura.

Pedro Ramírez, vecino de Santiago, contó: “Tras su retorno, los caminantes se unen al resto de la cofradía para lavar las ropas de Maximón en las aguas del Lago de Atitlán. Es un acto privado, en el que no se acepta la presencia de extraños”, resaltó.

El Martes Santo, durante la noche, la imagen es vestida en una ceremonia pública, a la que asisten turistas y estudiosos de las ciencias sociales.

La travesía para recolectar la fruta está vinculada a la cosmovisión indígena, que forma parte de un ritual a la fertilidad, que se lleva a cabo el Miércoles Santo, cuando es colocada frente al edificio municipal.

Si la fruta está fresca y en buenas condiciones, significa que las intenciones de los cargadores eran buenas y escogieron buen producto, por lo que el pueblo tendrá prosperidad agrícola; por el contrario, si está pasada de madura o podrida, representa un mal augurio.

Lo anterior es considerado una falta de respeto a Maximón, por lo que el cargador, en cuyo tapesco se encuentra la fruta descompuesta, es castigado por los cofrades.



Los matraqueros son integrantes de la cofradía de Santa Cruz de Santiago, Atitlán. (Foto: Hemeroteca PL)
Los matraqueros son integrantes de la cofradía de Santa Cruz de Santiago, Atitlán. (Foto: Hemeroteca PL)


Travesía

La caminata toma cuatro díasLa cofradía de la Santa Cruz es una de las 10 que se mantienen en Santiago Atitlán, y tiene a su cargo la custodia de Rilaj Man (Maximón). La travesía es efectuada por alrededor de 24 integrantes de la cofradía —alguaciles—, acompañados de dos ancianos y un sacerdote.

No siempre viaja la misma cantidad de matraqueros.Los participantes tienen que abstenerse sexualmente antes de hacer el viaje, para tener la fortaleza de recorrer los 56 kilómetros —ida y vuelta— en cuatro días.