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Devoción a la Virgen del Rosario

Concluye octubre, mes en que los guatemaltecos desbordan su devoción hacia Nuestra Señora del Rosario.

Por Hemeroteca PL

Virgen del Rosario del templo de Santo Domingo. (Foto: Hemeroteca PL)
Virgen del Rosario del templo de Santo Domingo. (Foto: Hemeroteca PL)

A lo largo de treinta días le compartimos toda la fe y tradición que gira en torno a esta celebración. Desde la visita al templo de Santo Domingo en la zona 1 de la ciudad de Guatemala, hasta la gastronomía tan característica de esta época.

Además hicimos un viaje por los diferentes templos pertenecientes a la orden dominica que existen en nuestro país.

En esta oportunidad le compartimos un recuento de las publicaciones que realizamos durante el mes del rosario.

Orden de Predicadores

También conocida como dominica y a sus integrantes como dominicos, es una orden mendicante, es decir, que vive de la limosna de los demás. Fue fundada por Domingo de Guzmán en 1216.



Santo Domingo de Guzmán es el fundador de orden de los dominicos. (Foto: Hemeroteca PL)
Santo Domingo de Guzmán es el fundador de orden de los dominicos. (Foto: Hemeroteca PL)


Los dominicos nacen en el contexto de la cruzada albigense, una guerra emprendida por iniciativa de la Iglesia Católica y la nobleza del reino de Francia en contra de los cátaros (movimiento religioso de carácter gnóstico), y la nobleza de Occitania (Valle de Arán en Cataluña, España), a comienzos del siglo XIII.

a Orden Dominica llegó al Reino de Guatemala en 1529 y se trasladó al valle de Panchoy en 1542. Años más tarde se hizo priorato el convento de Santo Domingo y sede de la provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala

Para el siglo XVIII los dominicos tenían bajo su resguardo en las afueras de Guatemala una pequeña hacienda llamada La Chácara y un molino de trigo, además de cinco ingenios azucareros: San Jerónimo en Baja Verapaz, El Rosario, Nuestra Señora de la Encarnación, San José de Matías Palencia y Cerro Redondo.

Una visita a la Virgen del Rosario

Cada octubre, la basílica menor de Nuestra Señora del Rosario vive un esplendor que involucra fe y tradición, pero también sabores y aromas. Miles de personas se acercan al templo para realizar una visita a la Virgen.

Guatemaltecos llegan al templo de Santo Domingo a visitar a la Virgen del Rosario. (Foto: Hemeroteca PL)
Guatemaltecos llegan al templo de Santo Domingo a visitar a la Virgen del Rosario. (Foto: Hemeroteca PL)


Antes de ingresar los visitantes se detienen un momento para comprar veladoras, rosarios benditos y escapularios en los diferentes puestos ubicados en el atrio de la iglesia.

Adentro, las llamas de las velas tiemblan con las escasas corrientes de aire que ingresan al recinto. El templo está repleto, la misa da inicio y la Virgen del Rosario luce radiante dentro de su capilla.

Muchos optan por colocar una veladora y realizar una oración, para luego caminar hacia las capillas laterales en la parte derecha del templo y hacer fila para llegar hasta el camarín que resguarda a la venerada imagen.

Las personas de avanzada edad o que tienen alguna discapacidad son ayudados por los miembros de la Cofradía de la Virgen del Rosario, quienes de forma respetuosa piden la colaboración de los que esperan para poder así conducirlos hasta la parte posterior del altar en donde se encuentra la imagen de la Virgen.

Santo Domingo en Antigua Guatemala

La orden religiosa de los dominicos fue trasladada al mismo tiempo que la ciudad de Santiago de los Caballeros al Valle de Panchoy en el año 1542. Se les asignó un terreno destinado a la construcción de sus instalaciones, así como otros solares ubicados en los alrededores.

Instalaciones del Hotel Casa Santo Domingo en Antigua Guatemala. (Foto: Hemeroteca PL)
Instalaciones del Hotel Casa Santo Domingo en Antigua Guatemala. (Foto: Hemeroteca PL)


Durante ese año se inicia la construcción del templo, la cual consistió en una estructura sencilla de adobe cubierta de madera y teja. Hacia 1666, se termina la edificación del templo con bóvedas de cañón corrido y tres naves. En las laterales se ubicaban las capillas. Pronto el conjunto arquitectónico se convirtió en uno de los principales del Reino de Guatemala.

El complejo estaba integrado de claustros, celdas, biblioteca, enfermería, huertos y jardines con hermosas fuentes.

Fue seriamente dañado por los terremotos de San Miguel en 1717, pero fue restaurado y ampliado. A pesar de los constantes movimientos telúricos, pudo más la perseverancia de los dominicos. Sin embargo, en 1773, nuevamente resulta con daños a causa de los terremotos de Santa Marta.

Dos años después se decidió trasladar la ciudad al Valle de la Ermita. El abandono de la urbe dio lugar al saqueo de varias edificaciones, especialmente del conjunto dominico. En 1776 es autorizado el funcionamiento del Cabildo de Antigua.

Reconstrucción de Santo Domingo

El terremoto del 4 de febrero de 1976 provocó serios daños en la mayoría de templos católicos de la ciudad de Guatemala. Uno de ellos fue la basílica menor de Nuestra Señora del Rosario, Santo Domingo.

El terremoto de 1976, provocó serios daños en la estructura del templo de Santo Domingo. (Foto: Hemeroteca PL)
El terremoto de 1976, provocó serios daños en la estructura del templo de Santo Domingo. (Foto: Hemeroteca PL)


El complejo dominico resultó con enormes grietas en sus bóvedas, lo que ameritó el resguardo de las imágenes y enseres de la iglesia, mientras se hacían las reparaciones correspondientes.

En su oportunidad se dijo que la reconstrucción en los diferentes recintos religiosos llevaría alrededor de 15 años, debido a lo minucioso del trabajo, que incluiría reforzar las bases de las estructuras, para que soportaran futuros sismos.

Los arquitectos y técnicos hicieron un análisis minucioso para identificar cada uno de los materiales utilizados hace dos siglos para la construcción de los mismos.

A la vez comentaron lo que decía la historia sobre la edificación del templo "se había dicho que para construir Santo Domingo se había preparado la mezcla con leche y miel que los padres dominicos traían de una hacienda en San Jerónimo".

La cofradía del Rosario

Fue fundada por el obispo Francisco Marroquín el 1 de noviembre de 1559. Ha estado siempre a cargo de los dominicos y fue la primera cofradía del Rosario en la ciudad de Santiago.

La cofradía del Rosario es la encargada de la organización del adorno del templo. (Foto: Hemeroteca PL)
La cofradía del Rosario es la encargada de la organización del adorno del templo. (Foto: Hemeroteca PL)


Aunque funcionan otras cofradías que difunden el rezo del Rosario, la casa matriz de estas, por decirlo así, es la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario, en el Templo de Santo Domingo, zona 1.

Esta tiene dos ramas: la Asociación del Rosario Perpetuo, fundada en 1891, y la del Rosario Viviente, que este año cumplirá 75 años.

La primera se encarga de que el rezo del Rosario sea ininterrumpido durante todo el año, y para lograrlo tiene una jerarquía de diferentes miembros. Se cuenta con 20 Jefes de División, una división por cada misterio.

Cada jefe de división tiene que imponer medallas a 31 jefes de sección, uno por cada día del mes. Cada jefe de sección, a su vez, tiene asignado un día del año y debe formar un coro de 24 guardias, por las 24 horas del día, que tienen el deber de rezar durante una hora del día específica.

El renacer de un convento

El ex convento de Santo Domingo, se convertirá en un centro cultural y religioso importante para la ciudad, una vez sean finalizados los trabajos de restauración.

Reconstrucción de las antiguas instalaciones del convento de Santo Domingo. (Foto: Hemeroteca PL)
Reconstrucción de las antiguas instalaciones del convento de Santo Domingo. (Foto: Hemeroteca PL)


El inmueble que en una ocasión albergó el convento de Santo Domingo, ha sido testigo de incontables historias. Desde la solemnidad y devoción de los religiosos, la vida triste y limitada de los presos, la melodiosa música que se desprendía de los instrumentos de una orquesta, y el ir y venir en unas oficinas del Estado. Todos esos cambios han dejado su huella en la edificación que originalmente había sido destinada para la fe, pero los acontecimientos políticos provocaron modificaciones.

En la actualidad, dos siglos después de haber finalizado la construcción del complejo arquitectónico de Santo Domingo —iglesia y convento—, se han quitado paredes y pisos que fueron superpuestos en el recinto religioso cuando se le dio uso para lo que nunca fue pensado; para ello se desarrolla el programa de restauración y conservación.

“Conocemos la basílica, pero no nos imaginamos que a la par de esta aún hay una parte de lo que fue el convento de los dominicos”, comentaba el arquitecto Mario Roberto Maldonado, durante una entrevista para Prensa Libre.

Santo Domingo, el templo de Nuestra Señora del Rosario

En la 12 avenida y 10 calle de la zona 1 se encuentra el templo de Santo Domingo, con más de 200 años de historia guarda en su interior múltiples tesoros entre los que destaca la imagen de Nuestra Señora del Rosario.

Parroquia de Santo Domingo, ubicada en la 12 avenida de la zona 1. (Foto: Hemeroteca PL)
Parroquia de Santo Domingo, ubicada en la 12 avenida de la zona 1. (Foto: Hemeroteca PL)


Dos años después del traslado de la capital al Valle de la Ermita, en 1776, empezó la construcción del sitio en donde se instalaría la Orden de los Predicadores de Santo Domingo de Guzmán.

Según un estudio de Bertila Bailey, del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales, del Ministerio de Cultura, la delineación de la nueva urbe sería la misma que su antecesora, por lo que a cada vecino se le concedería gratuitamente un terreno similar al que poseía. “A los dominicos se les entregó un predio de 300 varas de norte a sur, por 400 de oriente a occidente”, indica el libro Historia del Arte Guatemalteco.

La construcción de convento y templo duró 30 años, terminó en 1808. El complejo se componía de la iglesia, el convento, huertos e incluso un espacio para los animales.

Para construcción de sus cimientos, Historia del Arte Guatemalteco cita a V. M. Díaz, quien refiere que, además de utilizar piedra extraída de las canteras de Las Vacas, fueron amasados, para dar mayor consistencia, con miel de caña y leche de vaca provenientes de las haciendas San Jerónimo en la Verapaz, y el Rosario, en Amatitlán.

Esa narración se origina porque los dominicos producían azúcar de caña y otros productos, como carne y verdura, pues tenían un gran dominio económico. Los artículos eran llevados al convento para ser vendidos.

El panteón de Santo Domingo

El primer entierro registrado en la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario, Santo Domingo, data de 1798 y es el de Antonia Gemmir. Su lápida se encuentra en la capilla de San Martín de Porres.

Puerta donde se presume que descansan los restos del constructor de la Basílica de Santo Domingo. (Foto: Hemeroteca PL)
Puerta donde se presume que descansan los restos del constructor de la Basílica de Santo Domingo. (Foto: Hemeroteca PL)


En el mismo lugar se aprecia otra, fechada en 1801, que es de Felipe Rubio y Morales. Hay 15 lápidas más en el resto de las capillas. La más reciente es de 1962, y pertenece a Joaquín González, superior de la Iglesia.

En la Capilla del Señor Sepultado —contigua a las gradas de ingreso— se distingue una plancha de mármol. Es en realidad un osario en el cual reposan los restos que, hasta principios de los años 1970, yacían en el panteón que originalmente hubo en la parte posterior del templo. Aún quedan algunos nichos en pie, vacíos. Otros fueron demolidos.

Es probable que el cuerpo de fray Julián Raymundo Riveiro y Jacinto (1854-1931) haya estado en el panteón antes de su traslado al presbiterio. A la izquierda del altar se lee una lápida que menciona que el 15 de agosto de 1970 fueron reubicados sus restos. Riveiro impulsó la celebración a la Virgen del Rosario con la pompa que se observa ahora.

En el presbiterio se presume que descansan los restos del arquitecto del templo, Pedro García Aguirre. En contraste al estilo neoclásico, hay una asimetría en las puertas que conducen al altar. La izquierda es más baja, ostenta lo que parece ser una urna funeraria y tiene una inscripción en latín que alude al constructor de la iglesia. Aguirre (Cádiz 1750-Guatemala 1809) fue uno de los primeros arquitectos de la Nueva Guatemala de la Asunción.