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Efemérides: El triunvirato de 1982

Hoy se cumplen 33 años del golpe de estado en contra del presidente Romeo Lucas García, donde asumió el poder la junta militar integrada por los generales José Efraín Rios Montt, Horacio Maldonado Schaad y el coronel Francisco Gordillo.

Por Hemeroteca PL

Junta militar, integrada por Horacio Egberto Maldonado Schaad, José Efraín Rios Montt y Francisco Gordillo Martínez. Foto: Hemeroteca PL
Junta militar, integrada por Horacio Egberto Maldonado Schaad, José Efraín Rios Montt y Francisco Gordillo Martínez. Foto: Hemeroteca PL

Los militares golpistas por medio de una conferencia de prensa explicaron que el movimiento armado fue “exclusivamente institucional para revitalizar las instituciones y rescatar los valores morales que se han quebrado y los hombres han ensuciado”, según declaraciones del general Efraín Ríos Montt, quien presidió la junta militar que había depuesto al general Romeo Lucas García.

El triunvirato

El General Efraín Ríos Montt, en el momento del golpe, estaba de baja y fue llamado por el movimiento golpista para integrar el equipo gobernante. El general Horacio Maldonado Schaad había sido ascendido dos años atrás y en ese momento era comandante de la Guardia de Honor, al momento de integrarse la junta asumió como Ministro de Gobernación. El tercer integrante de la junta, coronel Fernando Gordillo, está a cargo de las comunicaciones y al producirse el movimiento desempeñaba el cargo de comandante del cuartel general Justo Rufino Barrios.

En la declaración a los medios la junta militar indicó que no querían más congresos de la república ni ministros de estado, su proyecto inicial era llegar lo más pronto a nuevas elecciones generales, cosa que no sucedió ya que días después Ríos Montt disolvió la junta militar y se autoproclamó Jefe de Estado.

Confusión en las calles

Al conocerse la noticia del golpe de estado las calles de la ciudad capital quedaron desiertas después del mediodía. Los padres de familia vivieron momentos de angustia, particularmente quienes tenían a sus niños en las escuelas. Los colegios quedaron vacíos antes de la hora acostumbrada. Empleados públicos y de las empresas privadas trataban de buscar autobús para trasladarse a sus casas, lo más pronto posible.

El movimiento de tropas, cómo es lógico, provocó la normal alarma entre el público. Todos estaban pendientes de que se produjera algún encuentro armado en el centro de la ciudad, pero el ejército controló con rapidez la situación.

Los comercios de la zona central y en sectores inmediatos a áreas militares fueron cerrados.