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Mandela, un incansable luchador

Nelson Mandela, activista, político y filántropo, dedicó su vida a la lucha contra del racismo y discriminación en África. Un 15 de octubre de 1993 recibió el Premio Nobel, por su tenacidad y por procurar una nacion mas justa y solidaria

Por Hemeroteca PL

Nelson Mandela (Foto: Hemeroteca PL)
Nelson Mandela (Foto: Hemeroteca PL)

La violencia por diferencias raciales continúa en Sudáfrica y otras partes del mundo y ha dejado dolor y muerte entre la mayoría de personas de color. Mandela fue presidente de Sudáfrica de 1994 a 1999, siendo el primer mandatario de raza negra electo por sufragio universal.

Su gobierno se enfocó en desmontar la estructura social y política del apartheid que era el sistema de segregación racial en Sudáfrica y Namibia.

En su labor como abogado fue capturado en varias ocasiones por actividades sediciosas. En 1962 es arrestado y acusado de conspiración para derrocar al gobierno, por lo que fue sentenciado a prisión de por vida durante el proceso de Rivonia.

Falleció el 5 de diciembre de 2013.

Lamentablemente las luchas raciales continúan en el mundo.

Comparten Premio


El  líder negro, Mandela, y el presidente sudafricano Frederik Willem de Klerk, antes grandes rivales que cooperaron para ayudar a poner fin al régimen segregacionista de Sudáfrica, fueron galardonados ayer con el Premio Nobel de la Paz 1993.

La Comisión Nobel Noruega premió a ambas personalidades "por sentar las bases para una nueva democracia en Sudáfrica".

"Al mirar adelante hacia la reconciliación de Sudáfrica, en lugar de volver atrás a las profundas heridas del pasado, ambos mostraron una integridad personal y una gran valentía política", dijo el presidente de la comisión, Francis Sejersted.

Mandela, quien pasó casi tres décadas en la cárcel por sus convicciones políticas, se le acredita el haber logrado reunir al Congreso Nacional Africano (CNA) con el gobierno de minoría blanca para celebrar las primeras conversaciones.

Con esto, hizo que el movimiento apoyado por rebeldes, otrora proscrito, fuera considerado una oposición parlamentaria e impregnó a los negros de orgullo y esperanza.

De Klerk, quien una vez fuera considerado un político conservador con pocas probabilidades de ofrecer iniciativas significativas, no hizo diferencia entre los críticos y los simpatizantes y colocó al país en el curso de una reforma política que pocos imaginaron.

Las conversaciones democráticas entre el gobierno y el CNA comenzaron oficialmente en mayo de 1990, cuatro meses después de Klerk levantó una prohibición a las organizaciones y liberó de la cárcel a Mandela, el dirigente más famoso del CNA.

El diálogo, iniciado por los dos dirigentes, se extendió durante tres años para incluir otras organizaciones políticas menos relevantes y demostró ser un proceso largo y complicado, exacerbado por la creciente violencia política.

Satisfacción


La comunidad internacional expresó entonces su satisfacción por la concesión ayer del Premio Nobel de la Paz al presidente sudafricano, De Klerk, y al líder del movimiento antirracista Congreso Nacional Africano (CNA), Nelson Mandela.

El secretario general de la ONU, Butros Gali, expresó su "gran satisfacción" por el galardón y en una declaración

considera a De Klerk y a Mandela como "valerosos dirigentes que trabajan junto con el pueblo sudafricano para erradi- car el mal del 'apartheid'".

El portavoz del Ministerio francés de Asuntos Exteriores, Richard Duqué, manifestó que el Premio "corona la altura de miras y el valor" de los dos políticos sudafricanos, al tiempo que señaló que Sudáfrica "puede contar con el apoyo de Francia para ayudarle en el camino de la democratización". 



Mandela es considerado uno de los líderes de color más influyentes del siglo XX. Su trabajo y su lucha  en pro de la reunificación social y económica de Sudáfrica por fin fueron galardonados y reconocidos a escala internacional. Dirigentes políticos de todas partes del mundo han elogiado el enorme caudal  de la aportación de Mandela.