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Figuras olímpicas: Yelena Isinbayeva

“Yelena, tienes que dejar la gimnasia. Has crecido demasiado para este deporte”, le dijo a Isinbayeva un técnico ruso cuyo nombre no ha pasado a la historia. 

Por Hemeroteca PL

Yelena es posiblemente la mejor pertiguista de todos los tiempos: ha batido 28 récords mundiales. (Foto: AS Color)
Yelena es posiblemente la mejor pertiguista de todos los tiempos: ha batido 28 récords mundiales. (Foto: AS Color)

Practicó esa disciplina entre los 5 y los 15 años, pero se desarrolló físicamente más allá de lo que es habitual en ese deporte.

Actualmente mide 1.74 metros. Y Yelena se hizo atleta, afortunadamente para el atletismo y para el salto con pértiga.

La joven Isinbayeva acabó convirtiéndose en la Zarina. Ganó todo lo que se podía ganar: batió 28 récords mundiales, elevó su horizonte vertical a 5.06 metros, sufrió algunas derrotas y atravesó por crisis, y tras haber ganado en los recientes mundiales de Moscú, dijo que dejaba el atletismo para ser madre.

La pértiga es una de las pruebas femeninas más recientes y sus grandes protagonistas iniciales provenían de otros deportes; Isinbayeva, de la gimnasia —destacó de pequeña, pero nunca fue internacional—. La checa Daniela Bartová, que llevó el récord hasta 4.22, también fue gimnasta, pero de élite, y compitió en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 en su deporte inicial.



Yelena durante su participación en el Campeonato Mundial de Valencia en 2008. (Foto: AP)
Yelena durante su participación en el Campeonato Mundial de Valencia en 2008. (Foto: AP)


La australiana Emma George, que elevó la marca hasta 4.60 metros, tiene unos orígenes más exóticos: era trapecista en un grupo llamado Las Frutas Voladoras. También era poco ortodoxa la estadounidense Stacy Dragila, que empujó la plusmarca hasta 4.81 y que fue la primera campeona olímpica de la historia —Sídney 2000—. Se dedicaba al rodeo, y al parecer era muy brillante domando caballos.

La Zarina

La que se ha convertido en la atleta más mediática de la historia nació el 3 de junio de 1982 en Volgogrado, la antigua Stalingrado, y más antiguamente llamada Tsartsyn —Agua Amarilla, en tártaro—, aunque el río que pasa por la ciudad es el Volga y convierte a la ciudad en un puerto fluvial importantísimo.

Es hija de un tabarasán, grupo étnico de Dagestán, de sólo 200 mil miembros, y de una rusa. Su padre era fontanero, y su madre, asistente. Su ciudad natal es una urbe de unos 1.1 millón de personas, que forma parte de la historia, entre otras cosas, por haber sufrido uno de los asedios más largos y violentos de siempre: el que sometieron las tropas alemanas a la ciudad entre junio de 1942 y febrero de 1943. Los acechadores acabaron asediados y apresados.

Una curiosidad: Volgogrado —la ciudad del Volga— cambia seis días al año su nombre y restablece el de Stalingrado para conmemorar la historia.

En esa ciudad nació la Zarina y ahí comenzó a hacer gimnasia. Pasó después al atletismo.



Yelena Isimbayeva deslumbró y ganó todas la especialidades con la pértiga desde sus comienzos. (Foto: AS Color)
Yelena Isimbayeva deslumbró y ganó todas la especialidades con la pértiga desde sus comienzos. (Foto: AS Color)


Su primer éxito le llegó con 16 años: campeona mundial juvenil, en Moscú, y solo seis meses después de haber agarrado por primera vez una pértiga. El segundo le iba a llegar un año después: oro en los mundiales juniors. “Vas a ser como Bubka”, le dijo su entrenador. “¿Quién es esa chica? No la conozco”, preguntó Yelena refiriéndose al Zar de la pértiga. Posteriormente se aprendió bien el nombre del que aún es el mejor especialista de la historia y poseedor del récord mundial con 6.14 metros al aire libre y un centímetro más en pista cubierta.

Y a partir de ahí Yelena lo ganó todo, absolutamente todo, y se convirtió en una de las pocas atletas de la historia que ha sido campeona mundial juvenil, junior, europea Sub 23 —no existe mundial en esta categoría— y absoluta. Y se transformó también en un ícono del atletismo y del deporte en general.

Batió su primer récord mundial en el 2003, a los 21 años de edad. Fue campeona olímpica en Atenas 2004 y Pekín 2008, mundial en Helsinki 2005, oro europeo en 2006… coleccionó récords mundiales. Los llevó desde 4.82 en el 2003, hasta 5.06 en el 2009.



La princesa del salto con pértiga besa el cronómetro en el quedó el récord que logró en los mundiales de Rusia con 5.06 metros. (Foto: AS Color)
La princesa del salto con pértiga besa el cronómetro en el quedó el récord que logró en los mundiales de Rusia con 5.06 metros. (Foto: AS Color)


Malos momentos

Pero tras ganarlo todo, pasó sus momentos de crisis. Sergey Bubka, aquel al que no conocía ni de nombre en sus momentos tempranos de pertiguista, se hizo amigo de ella y la convenció de que cambiara de entrenador: de Yevgeny Trofimov a Vitaly Petrov, el hombre que había encumbrado al Zar.

Yelena cambió de residencia, y de Volgogrado se mudó a ciudades menos austeras como Montecarlo y Formia. Quizá ralentizó sus entrenamientos, quizá se endiosó un poco, aunque ella suele ser tranquila y profesional…

Batió alguna que otra plusmarca, pero luego llegó la crisis. En los mundiales del 2009 falló tres veces y fue eliminada, aunque se resarció con el récord mundial de 5.06 en la Weltklasse de Zúrich. Ese mismo año recibió el Premio Príncipe de Asturias. Acudió a la ceremonia bellísima y resplandeciente. “¡Qué guapa!”, cuentan que dijo la reina desde el palco, mientras la recibía el príncipe de Asturias.

En el Mundial en pista cubierta de Doha 2010 acabó cuarta. Era su segunda derrota consecutiva en la alta competición. Demasiado para una zarina. Entonces decidió tomarse un respiro, un tiempo sabático para reflexionar. Y decidió llamar por teléfono a su antiguo entrenador, Trofimov, e invitarlo a cenar. Y allí acordaron que ella iba a volver a sus orígenes. Las condiciones de Trofimov fueron claras. Nada de Montecarlo y Formia, disciplina austera y mucho trabajo. Y vuelta a su ciudad natal.



Isinbayeva junto a Serguéi Bubka, a quien dijo no conocer y después se volvió su consejero. (Foto: AS Color)
Isinbayeva junto a Serguéi Bubka, a quien dijo no conocer y después se volvió su consejero. (Foto: AS Color)


Costó un poco al principio —bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, tras la estadounidense Jennifer Suhr y la cubana Yarisley Silva—, pero al final Yelena Isinbayeva ha regresado a la cima: campeona mundial en Moscú 2013, en su país. Nunca ha festejado un triunfo como lo hizo allí: con saltos mortales en la pista, sonriendo. Quizá recordaba sus tiempos de gimnasta…

Ha reiterado que se retira, que dice adiós, y un poco presionada por la Prensa ha dejado la puerta abierta para volver en el 2016, con ocasión de los Juegos Olímpicos. La capitana del ejército ruso —cargo que ostenta desde 2008— dio su última rueda de prensa en medio de la polémica: justificó la prohibición de la publicidad de la homosexualidad en Rusia, según órdenes de Vladimir Putin. “Los chicos con las chicas”, vino a decir. Cosas de Zarina.

“Isinbayeba, como muchas pertiguistas, provenía de otro deporte, la gimnasia, en la que fue campeona mundial juvenil.



Isinbayeva celebra después de ganar la competencia de salto con pértiga en 2012 en Estocolmo. (Foto: EFE)
Isinbayeva celebra después de ganar la competencia de salto con pértiga en 2012 en Estocolmo. (Foto: EFE)


Perfil

Nació el 3 de junio de 1982 en Volgogrado, Rusia.Ha batido la plusmarca mundial de salto con pértiga femenino en 28 ocasiones, 15 al aire libre y 13 en pista cubierta. En febrero del 2012 sus récords fueron de 5.06 m y 5.01 m, respectivamente.

Ha ganado dos medallas de oro en pértiga en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008, además de un bronce en Londres 2012.El 13 de agosto del 2013, en el mundial de Moscú, Isinbayeva se retiró con un oro y logró su mejor salto de la temporada, con 4.89 metros.