Deporte Internacional

La contaminada bahía de Rio no preocupa al COI un año antes de los JO-2016

Thomas Bach entró al mar en Rio de Janeiro, pero bien lejos de la contaminada bahía donde se disputarán en un año las competencias olímpicas de vela y windsurf.

Por Río de Janeiro/AFP/AP

El presidente del COI, Thomas Bach en la playa Barra da Tijuca en Río. (Foto Prensa Libre: AFP)
El presidente del COI, Thomas Bach en la playa Barra da Tijuca en Río. (Foto Prensa Libre: AFP)

Falta un año para los primeros Juegos Olímpicos de verano en Sudamérica y el presidente del COI está en Rio de Janeiro para participar este miércoles de la ceremonia que marcará el conteo regresivo de un año para el inicio de los Juegos el 5 de agosto de 2016.

Son los primeros Juegos Olímpicos de verano organizados bajo su mandato y Bach, electo en 2013, expresó varias veces su confianza en el éxito del evento.

“No tengo preocupaciones especiales”, aseguró Bach. “El comité organizador ha hecho un gran trabajo en los últimos años y creo que continuará con este dinamismo y harán unos grandes juegos que reflejarán la pasión y la eficiencia de Brasil”, siguió.

Ni siquiera preocupa a Bach la bahía de Guanabara, considerada por expertos como una letrina y que definitivamente no será descontaminada en un 80% como fue prometido por las autoridades.

“Para los Juegos lo que importa es que tendremos buenas condiciones para los atletas en las aguas donde se realizarán las competencias”, dijo el funcionario a periodistas tras una cascada de denuncias sobre la contaminación de la bahía, que recibe cada día miles de litros de materias fecales no tratadas y basura.

Bach aprovechó una vista a la playa del barrio Barra de Tijuca, a 25 km del lugar de competencia en la bahía de Guanabara, y entró al mar helado y picado: se mojó hasta la cintura e inclusive luchó contra algunas olas.

20 años

Expertos señalan que la polución de las aguas puede ser peligrosa para la salud de los atletas, además de obstaculizar su navegación. Pero esto es rechazado por las autoridades de la ciudad y de Rio-2016.

  • Para el presidente de la federación internacional de natación Julio Maglione, el agua de las sedes olímpicas de Río de Janeiro no es un problema grave.

El gobernador de Rio de Janeiro, Luiz Fernando Pezao, admitió esta semana que la proyección de limpiar el 80% de la bahía para los Juegos como fue prometido estuvo errada  y se negó a dar una nueva meta.

"Las condiciones del agua tienen que ser acompañadas de cerca y serán acompañadas de cerca y en un año creo que tendremos una gran competencia”, siguió Bach, que destacó que el evento test del triatlón realizado el fin de semana en la turística playa de Copacabana marchó “por el camino correcto” .

La limpieza de la espectacular bahía de Guanabara --una de las más bonitas del mundo, cercada de montañas con vegetación tropical atlántica y el imponente Pan de Azúcar -- sólo estaría lista en 2035, según un nuevo proyecto lanzado por el gobierno del estado de Rio el lunes pasado, con la cooperación de universidades.

La limpieza parcial de la bahía “será parte del legado y estoy seguro que continuará”  después de los Juegos, dijo Bach.

Un poco de deporte

Bach tendrá una agenda apretada el miércoles. Por ello, después de 24 horas volando en avión desde Kuala Lumpur, donde participó de una reunión del COI, decidió ir a la playa.

“Hacer un poco de deporte, con tantos atletas. Así es que tiene que ser” , dijo.

Camiseta blanca, pantalón corto azul de la selección de Brasil, y chancletas. El día estaba despejado pero una brisa fría comenzó a soplar al caer el sol.

Acompañado de una docena de exjugadores brasileños y algunos atletas olímpicos como Raulzinho  (básquet) , Ketleyn Quadros  (judo) y Fernando Portugal  (rugby) , Bach pateó balones, hizo algunas voleas de voleibol, hasta atajó una pelota alzado como en el tope de una pirámide humana, siempre con una sonrisa en el rostro.

Bach, cuya selección alemana se coronó campeona en Brasil el año pasado, anotó y falló un penal frente al exportero de la seleao y directivo de la Conferación Brasileña de Futbol  (CBF), Gilmar Rinaldi, quien le entregó una camiseta de la canarinha con su nombre y el número 5.