Guatemala

Fábricas de cohetes en la clandestinidad

Casi toda la población elabora juegos pirotécnicos

Por POR: CONIÉ REYNOSO

A simple vista, cualquiera diría que en San Raymundo no existen más fábricas clandestinas de cohetes y juegos pirotécnicos, pero al adentrarse, en casi todas las casas muchos niños trabajan sin autorización.

En San Raymundo, Guatemala, es un secreto a voces la fabricación de cohetes y juegos pirotécnicos clandestinos. Las autoridades confiesan que un 70 por ciento no cuenta con licencia para trabajar.

Hasta hace algunos años, cerca de la Navidad era común ver en San Raymundo fábricas dedicadas a la elaboración de cohetillos. En su mayoría, la mano de obra estaba integrada por menores de edad. En más de alguna oportunidad se registraron accidentes lamentables.

Algunos de los habitantes dicen estar conscientes del riesgo que corren los niños al manipular pólvora, aunque afirman que han tomado precauciones.

La Policía Nacional Civil de la localidad dijo que hay orden para allanar las fábricas ilegales, “pero el dilema es cómo, si casi el 98 por ciento de familias se dedica a esa actividad y la gente vive de eso; es difícil”, dijo un agente.

Agregó que no pueden hacer nada por cambiar las cosas, más que prevenir a los padres para que no permitan que sus hijos trabajen en la elaboración de cohetes.

Mejor en casa

Quienes poseían fábricas en San Raymundo, las cerraron, debido a los controles y los costos que implicaba afiliar a los trabajadores al Seguro Social. Muchos optaron por trasladar el material a casas particulares, y luego pagar por producto terminado.

José Cuyuch, vecino de Llano de la Virgen, San Raymundo, dijo que es mejor trabajar en la casa, donde cada familia se debe preocupar por evitar accidentes.

Por su parte, el Procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, se mostró preocupado por las condiciones en que trabajan los niños.

Vendedora: Paga por paquete

Eliria Chávez, propietaria de la marca de cohetes “El Vencedor”, cerró desde hace tres años la fábrica que tuvo por más de 15, por no poder pagarle IGSS a sus empleados.

Ahora prefiere pagar por producto terminado y evitarse problemas con las autoridades.

“La gente prefiere trabajar en su casa, porque así ayudan sus niños y no los controlan. Si pasa algún accidente, la responsabilidad será de ellos mismos”, agregó Chávez.

La comerciante dijo que las familias no aceptan que personas desconocidas lleguen a fabricar cohetillos en sus viviendas, debido a que es prohibido.