Opinión

Imagen es Percepción

Semana Santa

Brenda Sanchinelli Izeppi

Brenda Sanchinelli Izeppi

Esta Semana Santa muchos aprovechan el largo feriado para salir de vacaciones, los comerciantes bombardean con mensajes que invitan al placer de cómo disfrutar el verano o pasarla bien en la playa.

Pero más allá del entorno mundano que incita a vivir superficialmente, esta semana es necesario reflexionar sobre lo que realmente se conmemora en estas fechas, es decir, “pensar en lo eterno”.

Muchos desconocen la razón del feriado, a otros no les importan para nada temas relacionados con la espiritualidad o con Dios.

Cuando se habla de la Semana Santa de Guatemala, significa un cúmulo de creencias y tradiciones, que involucran la cultura y la identidad de nuestro país, los ritos procesionales han sido declarados patrimonio cultural del mundo, por la riqueza y el colorido de las alfombras y los cortejos. Para la población católica del país, estas tradiciones son importantes y representan de manera solemne la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Para el pueblo judío, en estas fechas se conmemora la Pascua, que significa la liberación del pueblo hebreo de su cautiverio en Egipto. Quién no ha visto el clásico épico de 1956 Los diez mandamientos, joya cinematográfica que dramatiza la historia bíblica de la vida de Moisés el Libertador.

Y para quienes profesan la fe cristiana evangélica, estos días son Santos, porque se recuerda la vida de Jesucristo, su muerte y resurrección. Lo que muestra el gran amor de Dios hacia el ser humano.

Si hablamos del mundo cristiano, existe un abanico multicolor y polifacético de diferentes denominaciones, vertientes y rituales, que en estos días conmemorarán sus diferentes ritos acorde a su fe.

Pero en general la decisión de buscar a Dios debe nacer genuinamente del corazón del ser humano, y va más allá de la práctica de religiones y rituales que han inundado el mundo en las últimas décadas. Nuestro país es eminentemente cristiano y al menos el 90 por ciento de la población profesa esta fe. Que lamentablemente no se ve reflejada en el comportamiento de quienes dicen profesarla, porque es un país extremadamente violento.

Lo que demuestra que ya no se necesita más gente que se denomine “cristiana” y que lleve una doble vida. Se muestran ante una comunidad religiosa a la que asisten los domingos, como una mansa oveja, pero al salir a la calle y en su vida cotidiana son lobos feroces.

Este tiempo debe ser de acercamiento espiritual con Dios, de oración y practica del verdadero amor al prójimo, como lo marca la doctrina que vino a enseñar Jesús de Nazaret.

Semana Santa debe ser tiempo dedicado a pensar en la salvación que Dios nos ofrece a través de su hijo Jesucristo, y que no viene a través de una religión, sino de un acto de fe y humildad.

La verdadera espiritualidad es aquella que produce en el ser humano una transformación interior que lo acerca al amor de Dios, y lo engrandece como ser humano.

Muchas personas, incluyendo los que se denominan cristianos, no leen la Biblia, no se comunican en oración con Dios, ni se documentan de primera mano sobre los preceptos de la fe que Dios ha establecido, tampoco dimensionan la importancia de la muerte y resurrección de Jesús.

En estos días debemos reflexionar sobre el sentido interpretativo de la pasión y sufrimiento de Cristo, el cual es de gran relevancia para nuestra propia vida. Conocer a profundidad estos hechos, que van más allá de una religión, debe ser el centro de nuestra atención, y tener la certeza de que habrá una vida eterna para quienes deseen aceptar este amor y sacrificio que Dios nos brindó a través de Jesucristo.