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LETRA CON FILO No a las minas
La consulta efectuada contó con 230 observadores nacionales e internacionales que han certificando la actividad, que se extenderá hasta hoy 27 de julio.
Por:
Miguel Angel Sandoval
El martes 25 de julio se inició una consulta popular en varios municipios de Huehuetenango. El objetivo es establecer si la población quiere o no minas en su territorio. La conclusión que tenemos, luego de realizado el conteos de votos preliminar, es que en Colotenango, Concepción Huista, Todos Santos y San Juan Atitán, contabilizadas unas 81 comunidades, el rechazo es categórico: no a las minas.
Como antes en Sipacapa y Río Hondo, ahora se realizaron las consultas en apego claro al ordenamiento legal de Guatemala, a la luz de los artículos constitucionales 44, 46, 56, 66, 67, y 68, incluyendo el Convenio 169 de la OIT.
Se trata, una vez más, de una participación directa de las comunidades en temas que les afectan de manera directa y por ello han dicho no. Es, como ya hemos dicho en otras ocasiones, una manera de ejercicio directo de la democracia que el pueblo guatemalteco está construyendo desde abajo y, sobre todo, sin la participación de entidades de gobierno ni partidos políticos, en un claro ejercicio de su autonomía.
La consulta efectuada contó con 230 observadores nacionales e internacionales que han certificando la actividad que se extenderá hasta hoy 27 de julio. Es claro que no faltarán algunos abogadetes que digan que es ilegal, que el Estado está sobre estas consultas, que el bien de la Nación (en efecto de sus clientes) y todo ello para tratar de quitarle legitimidad a un proceso popular y con amplia participación.
Sin embargo, queda ver cuál es la posición que asuman los partidos políticos que ya están en campaña, cuál será la actitud de un gobierno errático que ya va de salida, y cuál será el acompañamiento que estas consultas y sobre todo la decisión de la gente de no aceptar las minas reciba desde las organizaciones sociales. Creo que estamos ante un tema que va mas allá de lo teórico, y por ello es una buena noticia.
Libros, libros y cultura
Sin duda, la feria del Libro que se inaugurará mañana es el acontecimiento editorial más importante del año, y, seguramente, el evento cultural más destacado. Para quienes demandamos mayores espacios y mejor cultura, reunir 100 editoriales y una cantidad imponente de escritores de Centroamérica y otros países es un regalo.
Junto a los libros habrá debates, música, danza, mimos, contadores de cuentos y muchas actividades. Es una ocasión para ir a dar una vuelta por el parque La Industria a una diversión sana, y un ejercicio intelectual que como país necesitamos ver con mayor frecuencia.
Hace años Otto René Castillo decía que teníamos hambre de letras, y nunca como hoy esto es verdad. Vivimos la globalización sin cultura, pues ésta se ha limitado a la venta de tornillos, aguacates, servicios y pedazos de país, pero menos una visión de la globalización en donde la cultura y los libros sean un elemento de interés. No es casual que como país tengamos el raro privilegio de tener los libros más caros de la región.
Me gustaría ver que un objetivo empresarial fuera la exportación de libros, pero después de inundar el mercado local, y que Guatemala se conociera a nivel mundial por sus eventos culturales, por la realización de congresos de escritores, de poetas, de festivales musicales, de danza, de teatro, de cine; pero parece que esto no genera ganancias fáciles y rápidas y por ello no atrae la mirada de muchos empresarios y no da lugar a políticas publicas que promuevan la industria editorial, o las actividades culturales que señalo.
La feria del libro que arranca mañana tiene el valor agregado de estar dedicada a la niñez, como una manera de formar hábitos de lectura desde temprana edad. Y ello es, sin duda, una apuesta a un país mejor, pues si en algo podemos convenir es que un país de lectores es también un país de sueños y de apuestas de futuro.
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