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Rafael Robles, el experto en dopaje

Es el descanso de medio tiempo y se hace el sorteo, cuatro jugadores —dos de cada equipo— deberán someterse a la prueba antidopaje que exige la Federación Nacional de Futbol en instancias finales del futbol nacional.

El médico guatemalteco, Rafael Robles es un especialista en dopaje. (Foto Prensa Libre: Eddy Recinos)

El médico guatemalteco, Rafael Robles es un especialista en dopaje. (Foto Prensa Libre: Eddy Recinos)

Después de 45 minutos, el equipo está listo y la orina es colocada en un recipiente especial que se sella correctamente. En tres o cuatro semanas se tendrá el resultado. Esa rutina la conoce a la perfección Rafael Robles, coordinador médico de la Fedefutbol y miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Mundial de la Medicina del Deporte. Hace más de 30 años el hombre de 1.80 de estatura, delgado y siempre sonriente, dejaba su labor en el área de ortopedia y traumotología del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) para tomar un rumbo desconocido. Siempre le había gustado el deporte, lo traía en la sangre, pues su padre, Augusto Robles Morán (q. e. p. d.), fue árbitro de la Fifa, maestro de educación física y de primaria, y fue quien le inculcó a practicar atletismo, softbol, boliche y baloncesto; además, su compañera de mil batallas, Miriam Rosal, también por algo había sido seleccionada de baloncesto. Solicitó una beca en Brasil; ya le habían contado que ahí se podía estudiar un doctorado en Medicina Deportiva, y eso era lo que él quería hacer, lo que le apasionaba.

Durante año y medio estudió y trabajó con el equipo de Porto Alegre, y para ese entonces ya laboraba para el Comité Olímpico Guatemalteco (COG), que le ayudó con el pasaje; los gastos de la estadía correrían a cargo de la familia, que viajaba con dos hijos, Rafael Augusto y Jorge Eduardo.

En 1982 regresó y se unió al trabajo del equipo de Galcasa, pero tiempo después lo llamó el técnico Rubén Amorín para que se uniera a Aurora, plantel con el que permaneció durante 17 años.

Siempre apegado al deporte competitivo en 1999, Roberto Aldana —presidente en ese momento de la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG)— lo invita a formar parte de la Comisión Médica, y continuaba en el COG (ad honórem).

Del ciclo olímpico a Fifa

Conforme pasó el tiempo se compenetró más al futbol. En 1983 formó parte de la Selección Sub 23 que ganó la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Ponce, Puerto Rico.

Luego, por su trayectoria, la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) lo invita a participar en los Juegos Panamericanos de Indianápolis, en 1987; así, el Comité Olímpico Internacional (COI) empieza a ver su trabajo y viaja como apoyo a los Olímpicos de Atlanta 1996 y luego a los Olímpicos de Sídney 2000, en donde conoce al encargado de la Comisión Médica de Dopaje de la Fifa y ahí empieza a dar a conocerse y por lo que ahora forma parte de la Comisión.

Momentos difíciles

Pero no todo ha sido alegría para Robles, pues en su experiencia en el ciclo olímpico ha tenido momentos duros como los que vivió en los Panamericanos de Winnipeg 1999, cuando un saltador cubano arrojó un positivo por cocaína. “Fue un momento duro, fuimos amenazados de muerte”, recuerda.

El mismo sentimiento sintió en Sídney 2000, cuando una gimnasta también dio positivo y fue expulsada, o como cuando la Federación Internacional de Natación (Fina) le pidió que hiciera un control a la nadadora costarricense Claudia Poll y dio positivo por esteroides.
“Eran situaciones complicadas, pues los atletas eran ídolos en sus países”, lamenta Robles.

Aunque los resultados fueron hace más de 15 años, recuerda que en una ocasión tuvo que viajar a Cuba a practicarles controles a unos boxeadores cubanos. Se sintió perseguido y vigilado por donde se movía, y era tanto el acoso que cuando viajó con la Selección Nacional a un partido eliminatorio con el equipo de Ramón Maradiaga, en octubre del 2008, no salió del hotel.

Sin embargo, poco tiempo después regresó a la isla para dictar un congreso y en esa ocasión el director del deporte cubano se le acercó y le dijo: “Doctor, ya todo está olvidado”, pero para eso pasaron 10 años desde Winnipeg, Canadá.

También le tocó vivir un atentado de bomba en los Juegos de Atlanta. De eso, solo recuerda cómo corrían todos en el edificio y el miedo generalizado.

Así es el médico guatemalteco, apreciado y valorado por la mayoría, pero no querido por algunos atletas que han dado positivo y su carrera se ha visto empañada.

A la Selección

El camino de Robles en el deporte no se queda ahí, su mayor pasión es el futbol y la gran oportunidad llegó en el 2005, cuando la Fedefutbol contaba con una comisión normalizadora impuesta por la Fifa por los malos manejos administrativos.

Robles fue presentado con el médico de la Sele y hasta ahora sigue como coordinador médico de la Fedefutbol y miembro de la Comisión Médica.

El médico ha estado y disfrutado del futbol al máximo, fue parte de la delegación que participó en el Mundial de Colombia Sub 20, así como en el Mundial de Futsal de Tailandia 2011. Está seguro de que algún día irá con el combinado a un mundial mayor, es algo que no quita de su corazón.

En una de las paredes de su casa se encuentra la camisola de la Sub 20, como recuerdo de lo vivido en el 2011.
Ha vivido tres eliminatorias mundialistas y sin duda la de Alemania 2006 es la que mejores sabores le dejó, ya que el combinado clasificó a la hexagonal final y estuvo cerca de ir a la cita, mientras que para Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, los resultados no acompañaron a la Sele.

A escala nacional es el encargado de hacer los controles antidopaje en las fases finales de los torneos cortos o en extraordinarios, como sucedió en el clásico del 8 de marzo último, en el cual no salió ningún resultado analítico adverso.

El estar cerca de la selección y ser parte de organismos como Odecabe, COG, Fifa, Odepa y Ordeca, le ha permitido participar en grandes eventos, pero no ha podido viajar como médico de alguna delegación guatemalteca en el ciclo olímpico. Espera algún día hacerlo, aunque ahora esté más unido a la Fedefutbol.

Médico de la Fifa

Entre sus grandes logros está pertenecer al panel de médicos oficiales de Fifa para el control del dopaje, así como integrar el Comité Ejecutivo de la Federación Mundial de la Medicina del Deporte.

Eso lo ha llevado a participar en congresos importantes como el del mes pasado, en Costa Rica.

Le ha tocado testear a selecciones importantes antes de la Copa Confederaciones de Brasil 2013, así como en la Copa Libertadores, y también hacer visitas inesperadas a equipos que participaron en algún Mundial de Clubes.

Robles asegura que la Fifa es la Federación que más controles hace y que a pesar de ello, son pocos los positivos que se encuentran —menos del uno por ciento—.

Para el Mundial de Brasil 2014 dice que los controles serán muy estrictos, pero que tampoco es algo de extrañar. Además, las selecciones que participarán están acostumbradas a trabajar limpiamente. “Todos los equipos ahora tienen un régimen físico y tienen mucha responsabilidad, se cuidan y eso es importante”, reconoce.

Actualmente se practican pruebas en orina y sangre, y hay naciones que también lo hacen en el cabello, ya que en este se puede determinar si han consumido algún estimulante, pues ahí pueden durar hasta seis meses los rasgos.

Guatemala es el país que más controles hace en Centroamérica y está apegada a las reglas de Fifa, mientras que en Sudamérica mejoraron la dinámica en los últimos años.

De acuerdo con su experiencia, lo que más se encuentra en los atletas son los esteroides anabólicos y los estimulantes, por eso a cada equipo de la Liga Nacional se le imparte un curso al año para que tengan su manual de dopaje y sus jugadores sepan los riesgos que corren.

Apegado a la familia

En cada rincón en la casa de Robles, que está perfectamente decorada, hay secretos. En una pared hay platos de algunos de los países a los que ha viajado. Unas de las ciudades que más le ha gustado en Sídney, Australia, y Vancouver, Canadá, pero también ha estado en lugares como Malasia, en donde fue recibido por el sultán.
También guarda mu

y bien su colección de pines —distintos torneos y países—, o el baúl de la bisabuela, en el que se guardan cartas y telegramas de anteriores generaciones.

Robles es católico, creció en el barrio de La Merced, zona 1; es devoto del Cristo Rey de Candelaria y de la Virgen del Rosario; disfruta de sus nietos y de la compañía de su esposa, Miriam, y de su hija, Melissa, quien todavía vive en la casa —Rafael y Jorge, están casados— y lo acompaña en cada uno de sus éxitos.

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