En Campur no habrá Navidad, porque mes y medio después del paso de Eta e Iota el pueblo sigue bajo el agua

Los días han pasado y el panorama en Campur sigue siendo desolador, porque la inundación no baja de nivel y los pobladores se resignan a una “dura realidad”.

Campur, San Pedro Carchá, Alta Verapaz, quedó bajo el agua, luego del paso de las tormentas tropicales Eta e Iota. (Foto Prensa Libre: AFP)
Campur, San Pedro Carchá, Alta Verapaz, quedó bajo el agua, luego del paso de las tormentas tropicales Eta e Iota. (Foto Prensa Libre: AFP)

La tormenta tropical Eta ingresó a Guatemala en la primera semana de noviembre último y se ensañó con comunidades del norte y el oriente del país. Poco después, Iota dejó destrucción a su paso por las ya golpeadas poblaciones, una de ellas Campur, en San Pedro Carchá, Alta Verapaz, donde el pueblo prácticamente se transformó en una laguna.

Mes y medio después parece que el suelo de piedra caliza y saturado por las lluvias de noviembre al fin comienza a desfogar.  Winter Coc Bac, alcalde de San Pedro Carchá, municipio del que en algún momento Campur se ha intentado independizar, da cuentas de que en el último sondeo registraron un descenso de hasta tres metros y medio en el nivel del agua.

Lo mismo piensa Érick Cuc, un líder comunitario que ha trabajado con la municipalidad y la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) un conteo estadístico de los daños provocados por ambas tormentas, “ha sido poquito, en mes y medio solo ha bajado cuatro metros”, dijo con referencia al nivel del agua.

De acuerdo con Cuc, son 643 familias afectadas, integradas por 991 hombres y mil 76 mujeres, tanto mayores como menores de edad; además, 900 casas han quedado sumergidas y los daños materiales podrían superar los Q53 millones.

Agregó que los habitantes necesitan láminas y madera para reconstruir sus casas.

Sin Navidad

La Navidad de este año será diferente en Campur, al menos para quienes puedan celebrarla, pues la mayoría de los vecinos lo perdió todo a causa de la inundación.

“Cada familia tiene sus costumbres y tradiciones, pero este año va a ser una Navidad triste”. Érick Cuc, quien está consciente que para muchos esa fecha pasará desapercibida, pues su principal preocupación es conseguir un techo para vivir.

Recuerda que con la llegada de pandemia de coronavirus la vida les cambio a la mayoría de los vecinos y ahora con la inundación pareciera que todos los planes se derrumban, por lo que esperan que las autoridades los apoyen en la reconstrucción, aunque los residentes no saben en cuánto tiempo el agua podría denar por completo, o si en realidad eso va a ocurrir.