“Se debe eliminar la corrupción”

Lograr que los grupos organizados trabajen con un mismo ideal para frenar la expansión de las bandas criminales, y tener una sociedad equilibrada, dándole oportunidades a los jóvenes para que se desarrollen en un ambiente alejado del peligro, es parte de las expectativas que comparte el obispo de Escuintla, Víctor Hugo Palma, en entrevista con Prensa Libre.

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Para mejorar  el departamento, Monseñor Hugo  Palma   envió   cartas a las autoridades, pero no ha obtenido respuesta.
Para mejorar el departamento, Monseñor Hugo Palma envió cartas a las autoridades, pero no ha obtenido respuesta.

¿Cómo ve a la población escuintleca?

La gente de este departamento vive en una zona productiva. Escuintla genera el 30 por ciento del Producto Interno Bruto de la nación, y esta situación divide a los escuintlecos en tres categorías: poblaciones de los grandes centros urbanos, de los puertos y de las áreas campesinas. En algunas áreas hay mucha abundancia, mucha gente buena y mucha solidaridad, pero ensombrecida por la violencia y por eso ocupa el segundo lugar del país con más muertes violentas.

¿Quiénes son los más afectados?

Definitivamente es la juventud; no hay suficientes fuentes de trabajo y eso la hace vulnerable de caer en las garras de grupos organizados que manejan el sicariato, narcotráfico y la prostitución; males que afectan no solo a Escuintla sino a todo el país. Hay jóvenes que han comentado que les pagan hasta US$1 mil por trasladar un paquete de droga, oferta que es sumamente tentativa para la juventud que no encuentra un trabajo estable.

¿Qué otros problemas afronta la población?

Escuintla es uno de los departamentos que cuenta con la mayor cantidad de grupos organizados del país, pero esto es una llamarada de tusas que no ayuda en mucho. Se inicia un proyecto y luego se desiste; que por el calor, que porque la gente no apoya, cualquier cosa se inventan con tal de que los proyectos no se concreten, y por ello los empresarios, la sociedad civil, las autoridades e incluso los religiosos, andan cada quien en su propio mundo, situación que es nociva para la sociedad.

¿Cómo se podría mejorar la seguridad?

Se deben desarticular los núcleos del crimen, pero para ello se tiene que eliminar la corrupción.

He mandado cartas a Gobernación, Municipalidad y Congreso explicando los problemas que viven los feligreses, pero nunca he recibido respuesta, aunque sea de cortesía. Esto solo me confirma que la gente tiene razón de sentirse desolada y abandonada por sus autoridades.

¿Cómo pueden ayudar los vecinos a mejorar la seguridad?

La población en Escuintla es muy fluctuante. Hay gente que viene de otros lugares, y como van de paso, no se involucran en programas de seguridad local y esto es una desventaja; la migración es aprovechada por los grupos delincuenciales que convierten los poblados en un paraíso para sus operaciones. De ahí la importancia de que las asociaciones se unan y magnifiquen sus criterios para lograr resultados.