Coronavirus: así encuentran los servicios sanitarios del aeropuerto La Aurora quienes arriban al país

Instalaciones dañadas, falta de grifos y escasez de jabón en los dispensadores reciben a viajeros que llegan al Aeropuerto Internacional La Aurora (Aila).

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En varias áreas de los sanitarios no hay dispensadores de jabón. (Foto Prensa Libre: Noé Medina)
En varias áreas de los sanitarios no hay dispensadores de jabón. (Foto Prensa Libre: Noé Medina)

A pesar de que entidades nacionales e internacionales y organizaciones de salud señalan a los hábitos de higiene como una de las medidas más efectivas para detener el avance del coronavirus, los servicios sanitarios del Aila no cumplen con las condiciones para facilitar esa práctica.

En un recorrido que hizo Prensa Libre y Guatevisión por las instalaciones, pudo constatar que en los servicios sanitarios, tanto de mujeres como para hombres, hay grifos dañados y en los pocos dispensadores (varios han sido arrancados) no hay jabón. 

“Estoy arribando ahorita al aeropuerto de Guatemala y pasé a los baños, por las medidas que se deben tener por el coronavirus, pero no hay jabón”, dijo Elsa Cortez, quien llegó en un vuelo procedente de Carolina del Norte, EE. UU.

“Tuve que ponerme alcohol en las manos porque no me queda de otra… y es alcohol que yo traigo”, agregó.

Algunos empleados confirmaron que, aunque hay agua, “todos los baños tienen algo malo”: puertas y chapas dañadas, dispensadores que no funcionan o que simplemente no hay. 

Estudios publicados por científicos de la Universidad de Nottinghan y del Instituto de la Salud de Finlandia en 2018 demostraron que las instalaciones de los aeropuertos, especialmente las sillas de espera y las bandejas plásticas de seguridad de los ingresos son los que más contaminados están y los que más gérmenes y bacterias peligrosas pueden transmitir, por lo que, los servicios de higiene deben ser una prioridad en las terminales.

Las puertas no tiene chapa. (Foto Prensa Libre: Noé Medina)
Los bebedores no funcionan. (Foto Prensa Libre: Andrea Domínguez)
Los dispensadores son escasos, y los pocos que hay, no tienen jabón. (Foto Prensa Libre: Noé Medina)