Cómo estos sitios turísticos pierden su encanto a causa de las inundaciones (que mantienen bajo el agua a varias comunidades)  

Comunidades con alto potencial turístico de Los Amates, Izabal, están anegadas por las inundaciones producto de Eta e Iota.

Lancheros que dependen del turismo en Playa Dorada y Mariscos, Los Amates, Izabal, ahora prestan el servicio de transportes de personas en las calles del pueblo. (Foto Prensa Libre: Bayron García)
Lancheros que dependen del turismo en Playa Dorada y Mariscos, Los Amates, Izabal, ahora prestan el servicio de transportes de personas en las calles del pueblo. (Foto Prensa Libre: Bayron García)

Playa Dorada y Mariscos son dos sitios turísticos de referencia en Los Amates, Izabal, pero las tormentas tropicales Eta e Iota transformaron esos paradisíacos lugares en simples lagunas de agua turbia a causa de las inundaciones que anegan a los pueblos.

Al menos 72 de las 187 comunidades de Los Amates están anegadas por las inundaciones y sus pobladores empiezan sentir el impacto económico, pues una buena parte de la gente depende del turismo, pero en las condiciones actuales nadie se atreve a llegar y los vecinos añoran que las cosas vuelvan a la normalidad para reactivar su economía, ya lastimada por las restricciones a causas de la pandemia de coronavirus.

Edgardo Ramírez, vocero de la comuna de Los Amates, dijo que la situación es complicada en el municipio, donde unas 35 mil familias ha sido afectadas, tanto por las inundaciones como por la pérdida de empleo, ya que el sector turístico está paralizado y las fincas bananeras -una de las principales actividades agrícolas del lugar- perdieron las cosechas de este año.

El sitio arqueológico Quiriguá, en Los Amates, Izabal, está anegado por las inundaciones. (Foto Prensa Libre: Andrea Domínguez)

Ramírez agregó que hay cuatro puentes colapsados y que muchos pobladores están incomunicados, pues solo se puede llegar por la vía aérea. Añadió que el sector hotelero y de restaurantes también están siendo afectados. Se habla de que hasta el 90% de esos comercios están bajo el agua.

Buscan alternativa

Lancheros de Mariscos y Playa Dorada están convencidos de que el turismo no regresará durante un buen tiempo, pues aparte de todo, muchas carreteras fueron dañadas; sin embargo, necesitan trabajar y ahora buscan nuevas alternativas.

Algunos de ellos ahora se dedican al traslado de vecinos en lancha, pues las calles están inundadas y necesitan movilizarse. En las arterias del pueblo se ve a personas caminar en entre el agua y algunos comercios ya abrieron al público, en una señal de resignación -o resiliencia- ante la situación que viven a causa de la lluvia.

Varias fincas bananeras de Los Amates, Izabal, lo perdieron todo a causa de las inundaciones. (Foto Prensa Libre: Andrea Domínguez)

Marcelino Cuc, lanchero de Playa Dorada, dijo que ante la baja de turistas se trasladó a Mariscos para prestar el servicio de transporte de personas, pero espera que la situación mejore, porque el turismo es su única forma de ingresos económicos.

Sumado a eso y a la pandemia de coronavirus, los pobladores ahora temen la propagación del dengue o enfermedades de la piel, por lo que hacen un llamado al Gobierno para que les brinde atención.

Haroldo Paz, integrante del Cocode de Mariscos, agregó que temen quedar incomunicados a causa del colapso de la carretera principal del pueblo, lo que agravaría la situación en términos generales, por lo que hace un llamado a las autoridades para que le pongan atención las necesidades de la gente.

Jaime Sintoc es guardián de un shalet a la orilla del Lago Izabal, pero su casa se inundó y solo pudo sacar su refrigeradora. (Foto Prensa Libre: Byron García)

Quiriguá está desolado

El sitio arqueológico Quiriguá también fue anegado por las inundaciones y muchas de las estructuras fueron derribadas y arrastradas por la corriente. De hecho, este miércoles 25 de noviembre el lugar parece un río, donde se han acumulado grandes cantidades de lodo.

La reactivación de ese lugar es incierta, pues en esta deben intervenir expertos en arqueología y restauración de piezas como las que se resguardan en Quiriguá, otro lugar en el que se genera una parte de la economía del pueblo.

Lancheros que dependen del turismo en Playa Dorada y Mariscos, Los Amates, Izabal, ahora prestan el servicio de transportes de personas en las calles del pueblo. (Foto Prensa Libre: Andrea Domínguez)

En la región

La agricultura de la región fue “seriamente” afectada por la lluvia y la crecida de los ríos; por ejemplo, en Los Amates, unas 10 finca bananeras lo perdieron todo afectando con ello a unos seis mil trabajadores, mientras que y en las comunidades las siembras de maíz y frijol se perdieron.

Agricultores y ganaderos de Zacapa también fueron afectados por el desborde de los ríos, porque no solo perdieron sus siembras y el pasto, sino que los terrenos quedaron inservibles por la gran cantidad de piedras y troncos que arrastró la corriente.

Pobladores de Zacapa señalan pérdidas en la agricultura y daños en sus terrenos. (Foto Prensa Libre: Byron García)

El agricultor Baudilio Cordón perdió unas 16 manzanas de siembra de tomate en Zacapa, lo que le representará una pérdida de entre Q80 mil y Q90 mil cada una. Sumado a eso, algunos pobladores perdieron varias reses, un negocio que ha estado en decadencia a causa de la pandemia, según dicen.

Al menos cuatro carreteras están colapsadas en Los Amates, Izabal. (Foto Prensa Libre: Andrea Domínguez)