Mujeres garífunas aprovechan sus conocimientos ancestrales y emprenden proyectos de desarrollo

Las mujeres de Lívingston afrontan varias adversidades; sin embargo, con esfuerzo emprenden para su desarrollo.

Una mujer garífuna muestra un aceite de coco y una bebida llamada Gifitti, productos de consumo popular en Lívingston, Izabal. (Foto Prensa Libre: Dony Stewart)
Una mujer garífuna muestra un aceite de coco y una bebida llamada Gifitti, productos de consumo popular en Lívingston, Izabal. (Foto Prensa Libre: Dony Stewart)

Susel Anderson Dugal cuanta que por la falta de oportunidades de empleo en Lívingston, hace ocho años dispuso emprender un negocio de artesanía y accesorios artesanales.

Dugal es madre soltera de dos niños y asegura que gracias a su emprendimiento sostiene a su familia: incluso, dice, sus hijos ya se involucran en la elaboración de artículos.

 

“Para mi significa mucho dar a conocer mis productos para que los visitantes puedan comprarlos, con esto he logrado darle estudio a mis hijos y pese a las dificultades he salido adelante”, añadió.

 

En Lívingston, el viernes último se llevó a cabo una expoferia de diversidad biológica con enfoque de género, donde por medio de conocimientos tradicionales y ancestrales mujeres garífunas han logrado emprendimientos para el sostenimiento de sus familias.

Susel Dugal ha logrado el desarrollo de su familia con la elaboración de artesanías en Lívingston, Izabal. (Foto Prensa Libre: Dony Stewart)

La garífuna Diana Leiva comentó que, junto a su mamá decidieron crear un jardín botánico garífuna, con el que buscan rescatar la herbolaria ancestral del pueblo afrodescendiente, que durante mucho tiempo fue un factor medicinal y de alimentación en la región caribeña.

 

Leiva explicó que con el jardín botánico abastece un restaurante de la localidad denominado “Las Tres Garífunas”, un emprendimiento propio que se ha convertido en un atractivo turístico, mostrando de esta forma que el uso responsable de los recursos naturales puede generar fuentes de ingreso.

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“Hemos logrado un atractivo turístico que es sonado a escala mundial, ya que varios programas televisivos de diversos países han grabado sus programas desde este lugar. La cosmovisión garífuna es enfática en la conservación de los recursos naturales y somos un pueblo que los respetamos”, añadió.

Productos a base de recursos naturales como el Casabe, son elaborados por garífunas en Lívingston, Izabal. (Foto Prensa Libre: Dony Stewart)

La Asociación Multicultural de Mujeres para el Desarrollo Integral y Sostenible (Ammudis) indica que en la actualidad muchas mujeres de Lívingston sufren problemas de desnutrición y que ante esa problemática las capacitar sobre la implementación de huertos en sus hogares.

 

Gloria Argentina, delegada de Ammudis Lívingston, comentó que en el municipio convergen cuatro culturas, las cuales promueven el uso sustentable de los recursos naturales; sin embargo, el abandono estatal y falta de acceso a programas de desarrollo comunitario agravan la situación de muchas mujeres.

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Añadió que con las capacitaciones de huertos familiares, muchas familias han logrado obtener alimento de forma sustentable y que algunas mujeres ofrecen productos en los sitios turísticos del lugar.

 

“Hay mujeres que elaboran chocolate artesanal con cacao que siembran en el patio de sus viviendas y luego lo venden a los turistas, otras se han capacitado en elaboración de artículos con productos naturales y de esta forma logran apoyo económico para sus familias”, agregó.


La asociación Ammudis capacita a mujeres de Lívingston, Izabal, sobre elaboración de productos artesanales y huertos familiares. (Foto Prensa Libre: Dony Stewart)

“Por medio del Conap promovemos ferias de biodiversidad en los municipios de Izabal, ya que es una región con el 40 por ciento de áreas protegidas y muchos emprendimientos logran conservar el medioambiente”, expresó Iván Cabrera, director regional de Conap nororiente.

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