Con variedad de tradiciones rinden homenaje a los difuntos

La procesión de Las Santas Calaveras, en Petén, y procesiones del Señor de las Ánimas en otros departamentos, reflejan el sincretismo religioso en el Día de Todos los Santos.

Las Santas Calaveras de Petén son parte de un ritual religioso. Se cree que los cráneos que se exponen en San José son de los primeros sacerdotes que llegaron al lugar.
Las Santas Calaveras de Petén son parte de un ritual religioso. Se cree que los cráneos que se exponen en San José son de los primeros sacerdotes que llegaron al lugar.

Cementerios repletos de personas que participan en diferentes actividades para conmemorar los días de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, el 1 y 2 de noviembre, es una expresión cultural y de ritos cristianos que evoca al pasado prehispánico, según el historiador Fernando Urquizú.

A esas tradiciones se une la preparación de platillos de la época como chilacayote, jocotes y nísperos en dulce, que fueron comunes en todo el país e incluso rituales en el área mesoamericana antes de la colonización de 1524, y que en la actualidad aún se reflejan en los pueblos, agrega el cronista.

Añade que la celebración comenzó luego de la contrarreforma, en 1566, como iniciativa del Papa Pío V. En ese entonces, el rey Felipe II exigió a las arquidiócesis de México y Lima que se promulgara un día para las ánimas.

Según el historiador, Guatemala, al pertenecer al arzobispado mexicano, adaptó las tradiciones y el colorido de la celebración, lo que aún se puede apreciar. La elaboración de fiambre, si bien ya forma parte de la tradición, es multicultural, pues contiene ingredientes árabes, españoles y locales.

En Santiago Sacatepéquez, algunos  vecinos duermen en el cementerio el 31 de octubre, como parte de la tradición de los emponchados.

Sincretismo religioso

Tumbas adornadas con flor de muerto, familias que comparten platillos de la época junto a los mausoleos, serenatas con mariachi y marimba son solo algunas de las formas de conmemorar en memoria de los difuntos.

Las Santas Calaveras de Petén son una clara manifestación de veneración a los difuntos, y es representativa del departamento, con mayor auge en San José.

Luis Hernández, historiador eclesiástico en ese departamento, relata que la tradición es de origen maya, pues desde la incursión de los españoles en el Noh Petén —Petén Grande, en itzá—, ya eran expuestas tres calaveras, de las cuales una es llevada en procesión.

Agrega que las calaveras son humanas y se cree que eran de hombres itzaes religiosos e importantes en la comunidad. Anteriormente se exhibían 12 cráneos.

Video publicado el 26 de este mes

Tradición prehispánica

Urquizú señaló que esa tradición se basa en rendir culto a las ánimas y data de la época prehispánica, pues en Petén la conquista ocurrió hasta principios del siglo XVIII.

“No es un rito pagano, es el recuerdo y veneración de los antepasados, visto de una manera muy especial y propia de los lugares”, explica Urquizú.

En Chimaltenango también prevalecen las tradiciones. Una de ellas es la pedida de cabecera, que llevan a cabo jóvenes y niños.

La tradición consiste en la visita de grupos a viviendas, cada 1 de noviembre, y después de una breve serenata expresan la frase: “Ánimas somos, del cielo venimos, cabecera pedimos, y si no nos dan puertas y ventanas sonarán”, con lo cual obtienen comida de la temporada.

“Lastimosamente esta tradición se ha ido perdiendo en algunos lugres, ya que no hay apoyo para conservarlas”, dice Jacinto Teret, historiador de El Tejar.

María Ajbal, de 76 años, cuenta que desde que tiene uso de razón conoce la tradición de la cabecera, y que de niña participó en ella.

En Santiago Sacatepéquez se practica la costumbre de los emponchados, que consiste en acudir al cementerio la noche del 31 de octubre para amanecer el 1 de noviembre, y comer junto a los panteones de sus difuntos.

Bertha Santos, representante legal de la Asociación Civil Santiaguense para el Desarrollo Cultural, explica que la creencia es que a partir de la medianoche del 31 de octubre llegan los espíritus malignos a molestar; entonces los familiares acuden para proteger la tumba de sus seres queridos.

Rescate de la historia

El historiador Fernando Urquizú reconoce que hay una clara manifestación de la tradición en el país, pero se han perdido aspectos importantes, como la elaboración de altares para muertos en los hogares y que las iglesias no resaltan en el altar mayor a los cristos de las Ánimas, como se hacía anteriormente.

“Los sacerdotes, que investiguen lo que tienen en sus iglesias y que expongan las láminas y las imágenes que tienen sobre las Ánimas, que ayuden a la recuperación de la memoria colectiva”, demanda Urquizú.

Señala que antes era común la visita a las catacumbas en esta fecha, tradición que únicamente se mantiene en la Catedral Metropolitana. Además, aconseja a los líderes religiosos la exposición del Cristo de las Ánimas en las parroquias grandes.

Para el cronista, esta fecha marca el cambio del tiempo, del húmedo del invierto a uno seco y frío, que se manifiesta en la celebración con el verde del pino del altiplano y el amarillo de las flores de muerto.

Video publicado en noviembre del 2013