Guatemala

Cecón se impone rescate de tortugas

En la playa de Monterrico, en Taxisco, Santa Rosa, funciona el Centro de Estudios Conservacionistas (Cecón), una reserva cuyo personal y voluntarios trabajan en la protección de la fauna, entre esta la tortuga parlama, que está en peligro de extinción.

En el tortugario  Cecón-Monterrico, guardarrecursos rescatan huevos de tortuga parlama  de diferentes sectores de la playa y los incuban en esta área reservada para protegerlos de depredadores.

En el tortugario Cecón-Monterrico, guardarrecursos rescatan huevos de tortuga parlama de diferentes sectores de la playa y los incuban en esta área reservada para protegerlos de depredadores.

El Cecón tiene una extensión de 28 kilómetros cuadrados, y es una de las pocas áreas en el país destinadas a la conservación de las tortugas parlama (lepidochelys olivacea).

Personal y voluntarios de Cecón trabajan en el desove e incubación artificial de huevos de parlama y los protegen para que las crías nazcan seguras y puedan llegar al mar.

Cada año lleva con éxito la incubación de una gran cantidad de huevos, cuyas crías, al nacer, son protegidas para que no sean víctimas de depredadores durante su camino hacia el océano.

Áxel Cuéllar, guardarrecursos del Cecón, expuso que con actividades como estas se busca concienciar a la población para que no consuma huevos de parlama, pues acelera la extinción de esta especie.

Cuéllar comentó que la liberación de crías de tortuga solo es una fase para la existencia de este animal, pues al alcanzar el mar debe enfrentar otros riesgos, como sus enemigos naturales, la contaminación marítima y la pesca irresponsable.

El desove

El guardarrecursos relató que los huevos tardan de dos a tres semanas para formarse dentro de la hembra.

Luego, las tortugas desovan, para lo cual hacen un recorrido largo, muchas veces con obstáculos, hasta encontrar el lugar apropiado en la playa para depositar los huevos entre la arena.

Los lugares para el depósito de los huevos suelen estar sin vegetación y a determinada distancia de la costa, para evitar que la marea alta los arrastre.

Normalmente, para anidar, las tortugas escarban un agujero de entre 40 cm y 60 cm, y en ellos desovan de 50 a cien huevos. La incubación natural dura un promedio de unos 48 días.

La tarea de Cecón-Monterrico comienza cuando las tortugas marcan territorio, esperan que no hayan depredadores y salen del mar para depositar los huevos. Tras el desove, regresan al mar.

Proceso artificial

Para la incubación artificial se debe cavar un agujero de entre 25 a 35 cm.

En cada agujero puede incubarse un promedio de 35 huevos.

Es importante que los huevos conserven la liga que les queda durante el desove, porque los protege contra los insectos.

La hora propicia para incubar las crías es en la mañana.

Durante la liberación no se debe bloquear el paso a las crías.

Si la liberación se realiza durante la noche, tiempo ideal, se debe evitar alumbrarlas.

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