Producción de miel es ancestral

Sololá es uno de los departamentos en los que se impulsa la producción de miel, una labor considerada ancestral en las comunidades que beneficia la economía familiar y ayuda al fortalecimiento de la agricultura, según expertos.

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Antonio González, originario de San Pedro La Laguna y representante del Colectivo de Apicultores, examina una colmena en San Lucas Tolimán.(Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)
Antonio González, originario de San Pedro La Laguna y representante del Colectivo de Apicultores, examina una colmena en San Lucas Tolimán.(Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)

Edgar Ixcayá, del Colectivo de Apicultores, informó que Sololá tiene potencial en la producción de abejas nativas, así como de otras especies en peligros de extinción, pese a que el Estado no tiene políticas de apoyo hacia ese sector.

Agregó que hace tres años en ese departamento había 28 especies de abejas, pero a la fecha solo hay 18.

Vidas sostenibles

A pesar de que este año la producción está a la baja, por efectos del cambio climático, la apicultura es una alternativa para el sustento familiar, señaló Ixcayá.

“Con este tipo de producción no solo se obtienen recursos económicos, sino que también ayuda a la polinización de los cultivos”, añadió.

Solo los apicultores de la cuenca del Lago de Atitlán —San Juan La Laguna, San Pedro La Laguna, San Lucas Tolimán, Santiago Atitlán y parte de la cabecera llevan al mercado nacional e internacional unos 80 quintales de miel al año, equivalente a cerca de cuatro toneladas métricas.

Antonio González, integrante del Colectivo de Apicultores, expresó que la producción de miel ayuda a que las familias se alimenten de forma sana.

“Varios apicultores se dedicaban al cultivo de café, pero por el problema de la roya cambiaron a la producción de miel, aunque otros decidieron migrar a otros países”, añadió González.

Marcela Cortez, productora, señaló que esta labor es sinónimo de vida, pues ayuda a la economía de las familias y es un trabajo que si se hace de manera responsable no daña el ambiente.

Roberto Cuj, apicultor, dijo que las abejas generan vida y es necesario que el ser humano tenga respeto hacia ellas.

Antonio González, originario de San Pedro La Laguna y representante del Colectivo de Apicultores, examina una colmena en San Lucas Tolimán.(Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)

Intercambio

Información de la Red Nacional por la Defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala (Redsag) efectuó cuatro visitas a comunidades que se dedican a la apicultura, como parte del fortalecimiento e intercambio de experiencias en el cultivo de miel.

César Mendoza, coordinador de la entidad en Sololá, dijo que es importante conservar la crianza de abejas, ya que es una actividad ancestral.

Redsag visitó a los grupos Tzutujil Ajmayon Mayense y Ajtikonel q’ab —productor de miel— en San Matín, San Lucas Tolimán, donde hay unos 40 productores.

Extraño fenómeno

Apicutores de Sololá están preocupados por la baja de hasta el 30% en la producción este año.

Retraso en la floración debido al cambio climático y un extraño fenómeno de mortandad de abejas causó una merma de hasta el 50% a escala nacional, según el Comité Apícola de la Asociación Guatemalteca de Exportadores.

Un informe de esa entidad destaca que los lugares más afectados se encuentran en la Costa Sur y bocacosta del país.

En el 2015 la tonelada métrica de miel se cotizó entre US$4 mil y US$4 mil 200 —unos Q30 mil y Q31 mil 500—.