Egan Bernal gana el Tour de Francia: cómo hizo Colombia para llegar a lo más alto del ciclismo mundial

Es el triunfo con el que muchos en el país llevaban años soñando: un colombiano vencedor del Tour de Francia, la carrera por etapas más prestigiosa del ciclismo mundial.

Egan Bernal de amarillo en el podio de París, al final del Tour de Francia. Para muchos, el mayor triunfo en la historia del deporte colombiano.
Egan Bernal de amarillo en el podio de París, al final del Tour de Francia. Para muchos, el mayor triunfo en la historia del deporte colombiano.

Y lo hizo con un corredor de nada más 22 años: Egan Bernal, el tercer ganador más joven en la historia de la competencia y el más joven desde hace 110 años.

A Bernal muchos ya lo habían identificado como un posible ganador del Tour el año pasado, cuando debutó en la mítica carrera con el equipo Ineos (antes Sky), el vencedor de siete de las últimas ocho ediciones.

En ese entonces terminó en la decimoquinta posición y con la camiseta blanca al joven mejor clasificado, siendo además clave para la victoria de su compañero Geraint Thomas, y el tercer lugar del cuatro veces ganador Chris Froome.

Y al final de la carrera el director de su equipo, Dave Brailsford, dijo no tener dudas de que la próxima gran figura del ciclismo de ruta había nacido en Colombia.

Egan Bernal cruza la meta final del Tour de Francia con la camiseta amarilla de líder y es homenajeado por el anterior ganador, Geraint Thomas.

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Egan Bernal cruza la meta final del Tour de Francia con la camiseta amarilla de líder y es homenajeado por el anterior ganador, Geraint Thomas.

“Mi responsabilidad como director general es mirar hacia adelante dos o tres temporadas”, explicó en ese momento Brailsford.

“He buscado y buscado al pedalista que podría ser el próximo Chris Froome, nuestro próximo líder para las grandes vueltas. Mi elección fue Bernal“, aseguró.

Una victoria del “joven maravilla de Zipaquirá” en el Tour, de hecho, era vista por muchos como solo una cuestión de tiempo.

Y la meteórica irrupción de Bernal también sirvió para confirmar el gran momento del ciclismo colombiano, que de la mano de figuras como Nairo Quintana y Rigoberto Urán ya llevaba varios años golpeando a esa puerta.

Ambos ya se habían subido al podio del Tour en cuatro ocasiones: Quintana fue segundo en 2013 y 2015 y terminó en la tercera posición en 2016, mientras Urán —medallista de plata en Londres 2012— ocupó el segundo lugar un año después.

Sergio Henao, Nairo Quintana y Rigoberto Urán escoltan a Egan Beranl durante la última etapa del Tour.

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Los colombianos Sergio Henao, Nairo Quintana y Rigoberto Urán escoltan a su compatriota Egan Beranl durante la última etapa del Tour.

En 2014 Quintana se convirtió además en el primer colombiano en ganar el Giro d’Italia y en 2016 en el segundo en llevarse la Vuelta a España, reeditando el histórico triunfo de Lucho Herrera en 1987.

Y muchos otros colombianos también se han destacado recientemente en alguna de las tres grandes, con Miguel Ángel López y Esteban Chávez también logrando lugares en el podio y varios más obteniendo victorias de etapa.

E incluso la victoria del ecuatoriano Richard Carapaz en la edición de este año del Giro d’Italia puede considerarse un poco colombiana, pues fue en ese país donde se formó como ciclista.

Nada, sin embargo, se compara con la camiseta amarilla que Bernal conquistó, para no perderla más, mientras subía a la cumbre más alta de la edición 106 del Tour de Francia.

Pero, ¿cómo hizo Colombia para llegar así, finalmente, a lo más alto del ciclismo mundial?

 

 

Pasado glorioso

La historia de amor de los colombianos y el ciclismo es de vieja data pero se disparó en 1971, cuando Martín “Cochise” Rodríguez se coronó campeón del mundo de persecución individual.

Considerado “el deportista del siglo XX” en Colombia, Rodríguez fue también el primero en correr profesionalmente en Europa, llevándose dos etapas del Giro, en 1973 y 1975, cuando también fue el primer colombiano en correr en el Tour.

Y fue también el primero de una larga línea de héroes que han inspirado a numerosos jóvenes del país andino a practicar el ciclismo.

Colombia entera celebró la victoria de Egan en el Tour.

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Colombia entera celebró la victoria de Egan en el Tour.

Fue solo en 1983, sin embargo, cuando Colombia empezó a hacer gala de su abundancia de buenos escaladores, al enviar a un equipo de aficionados -el Pilas Varta- a correr en el Tour de Francia.

Acostumbrados a subir los Andes, los “escarabajos colombianos” -como fueron bautizados por la prensa- impresionaron tanto en los Pirineos como en los Alpes.

Y al año siguiente Luis Alberto “Lucho” Herrera, “el jardinerito de Fugasugá”, le daba al país su primera victoria de etapa en el Tour, nada menos que en el mítico Alpe d’Huez.

Esos fueron los primeros años dorados del ciclismo colombiano: los que fertilizaron la semilla plantada por “Cochise” que tan hermoso fruto acaba de dar con Bernal.

Primero, Herrera se impuso en dos etapas más, en el Tour de 1985, cuando también se quedó con la primera de sus dos camisetas a lunares de “rey de la montaña”.

La segunda de estas la consiguió en 1987, cuando también hizo historia llevándose la Vuelta a España, ya con la mítica camiseta del Café de Colombia.

Lucho Herrera sube el mítico Alpe d´Huez en 1987 con la camiseta de rey de la montaña.

AFP
Lucho Herrera sube el mítico Alpe d´Huez en 1987 con la camiseta de rey de la montaña.

Y un año después, su excompañero Fabio Parra se convertiría en el primer colombiano en subirse al podio en el Tour, gracias al tercer lugar conseguido con el equipo español Kelme.

Ganador de etapas en el Tour de Francia y la Vuelta España -que terminó como mejor joven en 1985 y en segundo lugar cuatro años después- Parra demostró además que Colombia producía más que solo buenos escaladores.

Y su participación en el Kelme marcó la ruta para las nuevas generaciones de corredores colombianos una vez que la crisis producida por el desplome de los precios internacionales del café terminó con la participación de equipos colombianos en el circuito europeo a inicios de los 1990.

Pedro Delgado, rodeado de Steven Rooks y Fabio Parra en el podio final del Tour de Francia de 1988.

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Corriendo para Kelme, Fabio Parra (d) fue el primer colombiano en subirse al podio final del Tour, en 1988.

Efectivamente, Colombia no dejó de producir buenos ciclistas.

Pero por lo general estos se desempeñaban como gregarios en los equipos europeos y se destacaban fundamentalmente en las etapas de montaña.

Fue una época de triunfos aislados, como las etapas conseguidas por Oliverio Rincón en 1993, Nelson Rodríguez en 1994 y Chepe González en 1996.

Y Colombia tuvo que esperar hasta el nuevo siglo para el surgimiento de un nuevo gran referente, Santiago Botero, quien ese año recuperó para el país la camiseta de rey de la montaña.

Dos años después, Botero volvía a emocionar a Colombia coronándose campeón mundial en la prueba de contrarreloj.

Pero lo mejor todavía estaba por llegar.

El regreso a “las grandes ligas”

Fue hasta en 2013, después de 20 años de ausencia de las grandes vueltas, que un equipo profesional colombiano volvió a participar en el Giro d’Italia.

La nueva aventura fue financiada por el gobierno colombiano con el objetivo de que el ciclismo hiciera por la imagen del país lo que ya una vez había hecho por la imagen del café de Colombia, proyectándola a nivel mundial.

Pero la misma también reflejaba años de inversión en la formación de base de los ciclistas de la nación cafetera.

Colombia Coldeportes fue el primer equipo colombiano en participar en una gran vuelta en más de dos décadas.

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El Colombia Coldeportes fue el primer equipo colombiano en participar en una gran vuelta en más de dos décadas.

“Nosotros en Colombia tenemos cerca de unos 17.000 practicantes de ciclismo. Carnetizados profesionalmente tenemos cerca de 3.000, en todas las modalidades”, le dijo en esa oportunidad el entonces presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo, Jorge González, a BBC Mundo.

“En Colombia se siguen todos los procesos con los ciclistas a partir de los nueve años. Y son procesos que llevan todos más de 30 años”, explicó.

Además de los integrantes del Colombia Coldeportes, de esa formación también se habían beneficiado numerosos ciclistas colombianos que ya corrían para equipos profesionales europeos, como Nairo Quintana.

En 2010, el futuro gran ídolo local se había impuesto en el Tour del Porvenir -una prestigiosa carrera juvenil- corriendo para un equipo colombiano.

Pero para 2012 ya había sido contratado por el equipo español Movistar, con el que un año después conseguiría el segundo lugar en el Tour y recuperaba para Colombia la mítica camiseta a lunares que distingue al mejor escalador.

Nairo Quintana celebra su segundo lugar en el Tour de 2013 y el título de rey de la montaña.

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Nairo Quintana celebra su segundo lugar en el Tour de 2013 y el título de rey de la montaña.

Un año más tarde conquistaría el Giro, en un nuevo paso hacia la cima del ciclismo “hecho en Colombia”.

Y después de un segundo segundo lugar en el Tour, en 2016 también se coronaba en la Vuelta España, desatando una nueva oleada de “nairomanía”.

Naturaleza y trabajo

Ya en su momento el fenómeno “Nairomán” fue utilizado para explicar el porqué de los muy buenos resultados de los modernos escarabajos.

Nacido en Tunja, a 2.822 metros sobre el nivel del mar, la historia de Quintana recorriendo los Andes colombiano en bicicleta para poder ir a la escuela ya es parte de su leyenda.

Y a las condiciones naturales de los ciclistas colombianos, acostumbrados al poco oxígeno de las alturas, simplemente había que agregar la pasión del país por el deporte y la ya mencionada apuesta en formación.

Ciclovía en Bogotá

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En Colombia la pasión por el ciclismo atrapa a grandes y chicos.

Esa también parece ser la receta del éxito de Egan Bernal, otro nacido en las alturas de los Andes, a casi 2.700 metros de altura.

Él mismo ha contado que para ir de Zipaquirá a Pacho, el pueblo natal de su madre, hay que subir una cuesta que supera los 3.000 metros sobre el nivel del mar, lo que ha hecho en innumerables ocasiones.

Y el nuevo campeón del Tour de Francia también se benefició desde muy joven del competitivo ambiente del ciclismo colombiano, al que empezó a representar internacionalmente desde una temprana edad.

Durante esta etapa formativa, Bernal se destacó particularmente en los mundiales de ciclismo de montaña de 2014 y 2015, obteniendo plata y bronce en la categoría juvenil, pero soñando con emular a Quintana.

Y para finalmente superarlo, y lograr lo que ningún otro colombiano había conseguido antes, a sus condiciones naturales y trabajo duro Bernal también le sumó un poco de fortuna.

Dos aficionados se fotografía frente a un mural con el rostro de Egan Bernal en Zipaquirá.

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Dos aficionados se fotografía frente a un mural con el rostro de Egan Bernal en Zipaquirá.

El interés del equipo Sky (actualmente Ineos) por el “joven maravilla de Zipaquirá” no entra necesariamente dentro de esa categoría, aunque correr para un equipo tan dominante definitivamente fue clave para su conquista del Tour.

Pero la posibilidad de correr para ganar primero se la dio el retiro por lesión de Chris Froome y, ya durante la carrera, la forma tentativa de Geraint Thomas.

Por lo demás, en el Tour más emocionante e impredecible en muchos años, la etapa en la que conquistó el jersey amarillo fue interrumpida justo después de conseguir la hazaña.

En ese momento el líder anterior, Julien Alaphilippe, empezaba a recuperar terreno en su especialidad, la bajada.

Y aunque muchos expertos creen que Bernal habría recuperado -e incluso ampliado- su ventaja en la subida final, la situación también fue vista por muchos como una evidencia de que finalmente las estrellas se habían alineado para garantizar su victoria final, la primera de un colombiano.

Esa victoria fue todavía más dulce y simbólica para los escarabajos por haber sido forjada en el Col de l’Iseran, la cima más alta de la historia del Tour de Francia.

El lugar apropiado para poner por fin a Colombia en lo más alto del ciclismo mundial después de tantos años.