¿Por qué Guatemala es el único país que no puede participar en torneos de la FIFA y cuál es el costo que paga por ello?

Bajo el mandato de FIFA, el ente que rige el fútbol mundial y que tiene más países afiliados que la ONU, solo hay un país que actualmente no tiene permitido participar en competencias internacionales.

Desde hace 18 meses, la Federación de Fútbol de Guatemala (Fedefut) enfrenta una suspensión como consecuencia de la investigación realizada en 2015 por presunta corrupción en varias federaciones conocida como “FIFAgate”, y que impide a sus selecciones nacionales de todos niveles participar en torneos y eliminatorias.

En todo ese tiempo, un conflicto entre la Fedefut, las leyes del país y las reglas que impone la FIFA a sus agremiados ha tenido al fútbol guatemalteco y a sus jugadores en vilo.

“El fútbol de Guatemala en el pasado y presente no ha sido protagonista, pero por lo menos podía competir, por lo menos podía hacerse presente”, señala José del Valle, analista guatemalteco de la cadena ESPN.

“(Ahora) no hay federación, no hay entrenador, los deportistas no tienen motivación de competir porque a nivel internacional hoy por hoy no tienen oportunidades“, dice el analista a BBC Mundo.

La liga nacional ha continuado, pero los jugadores guatemaltecos no han podido competir con su selección.


Desde 2016, Guatemala no tuvo oportunidad de participar en la Copa de Oro de Concacaf, el torneo de la confederación regional del que ha sido semifinalista, ni en la Copa Centroamericana que ya ganó una vez en 2001.

Es por eso que una generación de juveniles no ha podido disputar ninguna competencia.

“Se perdió tiempo muy valioso, se perdieron procesos que debían haberse iniciado, dos años de competencias de estos jugadores”, lamenta Carlos Figueroa, presidente del Sindicato de Futbolistas Profesionales de Guatemala (SFPG), en conversación con BBC Mundo.

El origen del conflicto

La investigación de 2015 que lanzó el Departamento de Justicia de EE.UU. sobre dirigentes de la FIFA y de varias federaciones del mundo también tuvo consecuencias en Guatemala.

El caso, llamado “FIFAgate”, llevó a la detención y procesamiento judicial del entonces presidente de la Fedefut, Brayan Jiménez, y del secretario general, Héctor Trujillo, acusados de corrupción.


La FIFA ordenó entonces que una Comisión de Regularización, integrada por guatemaltecos que el organismo designó, tomara el control de la Fedefut para reestructurar la directiva y crear los nuevos estatutos de la federación.

Ejerció funciones de enero a octubre de 2016, cuando fue desconocida en una asamblea de miembros de la Fedefut que acusaron a la Comisión de no dar resultados ni convocar a elecciones de directivos como estaba previsto.

El 28 de octubre de 2016, la FIFA determinó suspender a la Fedefut y con ello a sus selecciones.

“La gente que tomó poder del fútbol de Guatemala, entre comillas (pues había una suspensión), convocaron a elecciones para nombrar a un presidente y a un nuevo comité ejecutivo, algo que empeoró el problema porque FIFA no iba a reconocer a esa federación y tampoco a ese comité ejecutivo”, recuerda el periodista José del Valle.

La ley de FIFA

Durante 2017, la solución al conflicto entre la Fedefut y la FIFA no registró avances, e incluso empeoró.

Los directivos no reconocidos por FIFA justificaban su nombramiento alegando que las leyes nacionales de Guatemala les daban el derecho de organizar sus propias elecciones.

Los nuevos directivos se ostentan como funcionarios públicos, pues fueron electos bajo el marco legal del deporte en Guatemala.

Pero FIFA no permite que las leyes de ningún país tengan injerencia en la organización del fútbol que rige, un requisito que no se cumplía en Guatemala.

“Fue una situación complicada porque por una parte están las leyes de un país y por otra parte están las leyes del fútbol“, dice Del Valle.

“El problema se vuelve muy fuerte cuando FIFA filtra que a Guatemala lo pueden suspender hasta el Mundial de Qatar 2022 o hasta el de 2026”, indica el periodista.

Pero además, para que la Fedefut pudiera emitir los nuevos estatutos que exige la FIFA, el Congreso de Guatemala tenía que reformar la Ley de Deporte para garantizar la legalidad de esos estatutos.


La FIFA puso de plazo hasta abril para que Guatemala regularizara su situación, pues de lo contrario se enfrentaría a una expulsión.

“Ya se perdieron casi dos años y si (Guatemala) es expulsado, su futbol necesitará 20 años para volver”, dijo en marzo al diario guatemalteco Prensa Libre el presidente de FIFA, Gianni Infantino.

“No parece posible que de los 211 miembros de la FIFA en el mundo, 210 cumplan con los estatutos de la FIFA y uno no cumple, Guatemala. Y más en un país de fútbol como Guatemala“, enfatizó.

La FIFA se impone

Ante la posibilidad de la expulsión, el Congreso de Guatemala modificó su Ley del Deporte en marzo para separar el fútbol de los deportes tutelados por el Estado.

Sin embargo, la FIFA tenía una exigencia más: la renuncia de los directivos de la Fedefut.

Jorge Mario Véliz, electo en noviembre de 2017 como presidente de la Fedefut, anunció la semana pasada que, junto al secretario general Manuel Polanco y otros directivos, presentaba su “renuncia irrevocable”.Las dimisiones deben ser aprobadas en una asamblea durante los primeros días de mayo.

Esto, junto a la preaprobación de nuevos estatutos que ya concedió la FIFA, ofrecen esperanzas al fútbol de Guatemala para que pronto se levante la suspensión.

Una generación dañada

Con más de un año y medio de conflicto a cuestas, los futbolistas guatemaltecos de todos los niveles han resultado los más perjudicados.

Los juveniles no han podido competir para clasificarse a mundiales de las categorías sub-17, sub-20 o sub-23, ni los seleccionados han podido participar en los campeonatos internacionales regionales.

“Ha sido una situación crítica para nosotros como futbolistas, ya casi desesperante. Ya llevamos casi dos años y esto debió haberse resuelto sin estar suspendidos de FIFA como lo estamos”, dice Carlos Figueroa, el líder del Sindicato de Futbolistas.

“Se ha vuelto un tema político y es lamentable que muchos interpongan sus intereses a la reestructura y limpieza de nuestro fútbol”, añade.


Además, el fútbol de Guatemala ha dejado de recibir ingresos por sus participaciones en torneos internacionales, así como los redituables partidos en EE.UU., en donde hay una gran comunidad de guatemaltecos que siguen a su selección.

“Todas las federaciones del mundo son temas muy politizados, donde lamentablemente el fútbol termina siendo lo menos prioritario”, opina José del Valle, de ESPN.

“Guatemala ha participado solo una vez en un Mundial, que fue en la Sub-20, en Colombia 2011. Esa generación prácticamente se ha perdido porque no ha podido disputar torneos internacionales”, lamenta.

Los días más decisivos para el futuro del fútbol de Guatemala llegarán en los primeros días de mayo, cuando la FIFA verificará que se han cumplido sus exigencias y podría darse el levantamiento de la suspensión.