El sueño de Adriana Ruano sigue intacto: ir a unos Juegos Olímpicos

La tiradora Adriana Ruano es una apasionada del deporte, pese a las dificultades que ha tenido que superar su meta sigue siendo representar a Guatemala en unos Juegos Olímpicos. 

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La tiradora Adriana Ruano en su nueva faceta espera destacar en la especialidad de foso olímpico. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)
La tiradora Adriana Ruano en su nueva faceta espera destacar en la especialidad de foso olímpico. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

Adriana Ruano Oliva creció con mucha alegría e ilusión entre rutinas, leotardos y aparatos. Su elegancia, flexibilidad, constancia y perseverancia la llevó a convertirse en una de las mejores gimnastas guatemaltecas y ser una de las grandes promesas de ese deporte, pero una lesión le truncó ese sueño.

La meta de Adriana es participar en  unos Juegos Olímpicos y aunque ha tenido que superar pruebas, solo han hecho que su fortaleza sea cada vez mayor y no descanse hasta poder lograrla, ahora con el tiro.

Los primeros pasos

Sus primeras rutinas las hizo a los 3 años en la academia Internacional Cubano de la mano de Paola Bonilla y Gerson Ramírez. Junto a ellos cosechó sus primeros triunfos como la medalla de oro en la Primera Copa de Gimnasia Giovanna Pappa en septiembre del 2000.

Mientras pasaban los años crecía el amor por la gimnasia artística. A los 5 años empezó a entrenarse en la Federación con Karla Bonilla, hermana de Paola, quien la siguió formando. A los 8 años ya era una atleta de alto rendimiento, siempre junto a  Karla y a Juan Pablo Monterroso.

“Era una niña muy disciplinada. Cuando se le daba una asignación para su preparación física  era de las pocas que sabíamos que las cumplía al pie de la letra, sin necesidad de  supervisarla o exigirle. Desde pequeña mostró mucha disciplina y carácter para poder cumplir sus metas”, afirmó desde Atlanta, Estados Unidos, su exentrenador Juan Pablo Monterroso.

Ruano era parte de esa nueva generación de la gimnasia artística que estaba destinada a brillar, según Monterroso. En el 2005 con 10 años se consagró, campeona Panamericana de Gimnasia, al ganar todas las medallas de oro la categoría infantil A del Campeonato Panamericano Interclubes infantil y juvenil que se disputó en Cancún, México.


Sus éxitos no fueron producto de la casualidad sino de la constante preparación y entrega, concuerdan sus entrenadores.
Todos los días realizaba dos jornadas de entrenamiento para perfeccionar sus movimientos en los cinco aparatos. Antes de ir al colegio su primera parada era en la federación, y a la salida nuevamente se dirigía al gimnasio para seguir con la práctica que terminaba a las 21 horas.

“Adriana tenía las cualidades físicas para la gimnasia, flexibilidad y fuerza, lo mostró desde pequeña, pero sobretodo posee amor y voluntad. Ella tenía pasión por el deporte y estoy seguro que la sigue teniendo”, consideró Monterroso.

“Hablar de Adriana Ruano, es hablar de una atleta con un alto nivel de compromiso, responsable, disciplinada y apasionada por el deporte. Es una persona respetuosa, amable, amigable y con gran corazón”, manifestó su exentrenadora Karla Bonilla.

La relación entre Adriana y sus entrenadores Monterroso y Bonilla iba más allá del gimnasio, los sigue uniendo un fuerte lazo de amistad y cariño. Algo que ellos tienen muy presente es que para un cumpleaños  de Adriana, fueron a su casa y la encontraron viendo un video de las finales de gimnasia artística de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Mientras lo veía muy emocionada les narraba la actuación de las competidoras, conocía bien el número de dorsal con el competían, el color del leotardo que usaban y cada movimiento que realizarían.

“Recuerdo que ella nos decía que ese era su mayor sueño, poder estar en unos Juegos Olímpicos”, dijo Monterroso.

Prueba difícil

Mientras su carrera iba en ascenso y cada día se acercaba más la posibilidad de poder cumplir sus sueños. En el 2011 ya trabajaba con los entrenadores rumanos Adrián y Elena Boboc, sin embargo, 20 días antes de competir en un torneo clasificatorio para Londres 2012, le detectaron una lesión en la columna, que la podría dejar en silla de ruedas si seguía en la gimnasia.

“Fue algo muy duro para mí. La gimnasia fue mi pasión toda la vida. Cada día giraba todo en base a  ella, el estudio, los entrenamientos, las competencias. Estaba muy cerca de cumplir mi más gran anhelo”, lamenta Adriana.

“La fortaleza me la dieron  mis padres, —Luis Fernando y Ginny— quienes siempre me apoyaron. La decisión de no ir a competir la tomamos juntos porque por mí, hubiera ido, pero ellos junto con Karla y Juan Pablo me hablaron de los riesgos. Si iba podría quedarme en una silla de ruedas para toda la vida”, recuerda.

Adriana no se dejó vencer y demostró ser una gran guerrera, luego de un año de terapias y de utilizar un aparato para recuperarse de la lesión en la columna en enero del 2013 aceptó la invitación de  Rodrigo Zachrisson que además de ser un tirador destacado, es buen amigo de su hermano,  Fernando Enrique, y empezó una nueva aventura en el tiro de armas de caza.

Aunque el tiro y la gimnasia son deportes muy distintos, considera que  el deporte es algo que la complementa  como persona.

“Es el tiempo que puedo dedicármelo a mí,  en el que me puedo relajar, concentrarme. Es una pasión. El disparar en una competencia es demostrarme lo que he podido lograr durante todos estos años”, dice  con una sonrisa.

La ahora tiradora además de ser una atleta de alto rendimiento no ha descuidado su carrera profesional. Este año, aunque se le ha complicado realizar los entrenamientos de tiro, realiza sus prácticas profesionales de nutrición en un hospital, y  aprovecha cada tiempo libre para seguir perfeccionándose en el tiro.

“Adriana es alguien que se dedica a todo lo que se propone y trata de cumplirlo al cien por ciento. No se da por vencida. Ha tenido momentos duros pero siempre pone buena cara a cualquier situación”, asegura Waleska Soto, compañera de Ruano en el foso olímpico. 

En los Juegos Olímpicos de Río 2016 tuvo la oportunidad de estar como voluntaria y vivió una experiencia única, por lo que se esforzará para que en Tokio 2020 logre tener la oportunidad de representar a Guatemala en las justas, porque para ella las barreras no existen.

Adriana Ruano porta con mucho orgullo las medallas que ganó en la Copa Monja Blanca en el 2003.
Adriana durante un entrenamiento en el 2010.
Adriana se caracterizó por su elegancia y entrega en la gimnasia.
Adriana se caracterizó por su elegancia y entrega en la gimnasia.
La atleta fue parte de la selección que compitió Juegos Centroamericanos, junto a Raquel Oliva, Andrea Gálvez, Elisa Estrada, Sabrina Lau Mack, Emely Monzón y Mónica Yool.
La atleta fue parte de la selección que compitió Juegos Centroamericanos, junto a Raquel Oliva, Andrea Gálvez, Elisa Estrada, Sabrina Lau Mack, Emely Monzón y Mónica Yool.
Adriana junto a Ana Sofía Gómez se preparaban con mucha entrega.
Adriana junto a Ana Sofía Gómez se preparaban con mucha entrega.
Ruano representó a Guatemala en el Foso olímpico en el Festival Deportivo Internacional.
Ruano representó a Guatemala en el Foso olímpico en el Festival Deportivo Internacional.
Las pruebas que Adriana a tenido que superar la han hecho más fuerte.
Las pruebas que Adriana a tenido que superar la han hecho más fuerte.
El objetivo de la tiradora es  competir en unas justas olímpicas.
AEl objetivo de la tiradora es competir en unas justas olímpicas.
Ruano estudia nutrición y se encuentra realizando sus prácticas.
Ruano estudia nutrición y se encuentra en su último año.
La atleta se inició en el tiro en el 2013.
La atleta se inició en el tiro en el 2013.