Ken Franzua, el chico de Livingston que sorprendió el legado de Teddy

El salto comenzó en la vida de Ken Israel Franzua como un juego de niños en el barrio Amor, en Lívingston, Izabal,  y con el tiempo se convirtió en una pasión que lo tiene al nivel de la leyenda Teodoro Palacios Flores.

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Ken Israel Franzua el sábado pasado igualó un récord que tiene 57 años de vigencia de Teodoro Palacios Flores. (Foto Prensa Libre: Carlos Ventura)
Ken Israel Franzua el sábado pasado igualó un récord que tiene 57 años de vigencia de Teodoro Palacios Flores. (Foto Prensa Libre: Carlos Ventura)

Mercedes, madre del atleta,  castigaba con no dejarlo  salir de casa después de una travesura, pero bastaba un descuido para que el inquieto niño se diera a la fuga para ir con los amigos a la  cancha de futbol.

“Paraba unos palos y me ponía a saltar,  competía con mis amigos para ver quién  brincaba más”, recuerda Ken, quien comenzó en el deporte a los 8 años.

Fue hasta los 12 que empezó a practicar en salto de altura de manera formal y conforme pasaron los años fue creciendo gracias a su talento y profesionalismo.

Todos esos recuerdos aún están frescos en la memoria de el suizo, como le llaman por su padre, quien fue un militar de ese país,  y florecieron   por  igualar el sábado pasado, en el Encuentro de Atletismo 2017, el récord de 2.10 metros —salto de altura— del legendario Teodoro Palacios Flores.

“Me siento bien y agradecido por todas las facilidades que se me han dado en esta carrera. Lo conseguido el sábado me motivó mucho más. Desde que empecé en este deporte —14 de noviembre de 2013— me dijeron que la marca nacional mayor estaba en 2.10. Un entrenador me dijo que tenía el potencial de alcanzarlo y gracias a Dios se dio”, manifestó Ken, de 19 años.

Ese mismo día el hombre de Lívingston ya había conseguido superar su propio récord nacional juvenil A —2.05 metros— al saltar 2.07.

Realidad

Lo que empezó como un juego para Ken se ha vuelto realidad.  El atleta aún no quiere despertar y sueña con estar entre  los mejores en esta disciplina. El objetivo a largo plazo es alcanzar los 2.19, que ostenta el panameño Alexander Bowen —primero del ranquin centroamericano— y asistir a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. 

“Todo esto no fuera posible sin mi madre, quien me educó muy bien. Me querían llevar antes para entrenar, pero ella no quiso porque sentía desconfianza y cuando se animó me dio un año para ver si me comportaba bien dentro del deporte o si me descarrilaba”, comentó.

Ken, fiel al estilo de los habitantes de Izabal, es un enamorado de la música. Una inclinación que trae desde chico en la escuela.

“Me gustaba mucho cuando llegaba septiembre, por los ensayos de la banda. Estuve en una   que se llamaba Aulas pentagramas de Lívingston, que formó Ricardo Arjona, donde  tocaba la trompeta. Me sigue gustando, pero ya no tengo el tiempo para practicar”, expresó.

En ascenso

Debido a sus buenos resultados, Ken Franzua fue trasladado al Centro de Alto Rendimiento de Atletismo de Quetzaltenango. En esa región se entrena de la mano del técnico dominicano Bolívar Confesor Pinales. Generalmente lo hace en el Complejo Deportivo de la ciudad. 

Con el caribeño, el saltador  se siente cómodo y señaló que ha logrado saltar 30 centímetros más sobre los 1.80 metros con los que llegó en el 2013.

“El sueño que siempre he tenido es trascender y ser un atleta olímpico. Si sigo así, en uno tres o cuatro años creo que podré hacer cosas más grandes. Mi idea no solo es clasificar a unos  olímpicos, sino representar bien el nombre de mi país dentro de los más grandes”, agregó.

La confianza es grande en el corazón de Franzua y sabe que puede superar los 2.10 metros logrados el sábado pasado, que lo pusieron a la par de uno de los atletas más grandes de Guatemala, pero aún le falta para superar la historia de la leyenda de Teddy.