Mario Pacay el segundo corredor juvenil más veloz del mundo

Una de las grandes metas de los fondistas guatemaltecos Mario Pacay —del equipo Azúcar Morena Los Tulipanes— y de Víctor Manuel González —Pollo Campero— era lograr en Estados Unidos, la semana recién pasada, las marcas que los clasificaran a los Juegos Panamericanos Toronto 2015, en las distancias de diez mil y cinco mil metros.

Carlos Trejo (C) es el entrenador de ambos corredores. (Foto Prensa Libre: Francisco Sánchez). 
Carlos Trejo (C) es el entrenador de ambos corredores. (Foto Prensa Libre: Francisco Sánchez). 

La hazaña fue enorme y la satisfacción mucho mayor, ya que el objetivo se cumplió. Pacay selló su boleto en las dos pruebas.

Corrió los diez mil metros en un tiempo de 29:15.58 y los cinco mil en 14:19.78. Ambos resultados son válidos para que pueda asistir a Toronto 2015.

Se baña de gloria

En la pista del estadio de la Universidad de San Antonio, en Los Ángeles, California, Pacay no solo selló su boleto en la prueba de los diez mil metros, sino además se consagró como el segundo corredor juvenil más veloz del mundo —29:15.58— en lo que va del 2015, superado únicamente por el etíope Tsegaye Getachew, quien cuenta con 28:04.57.

Pacay no pasó desapercibido en la primera vez que competía en Estados Unidos. Se enfrentó a atletas de élite y escribió su nombre en la historia, ya que quedó grabado en los registros de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF).

Ejemplo

Pacay, antepenúltimo de siete hermanos, es originario de la aldea San Pablo Xucaneb, Cobán, Alta Verapaz.

De pequeño se dedicaba al cultivo de brócoli, maíz y frijol, junto a su padre, Daniel Pacay.

En el 2012 comenzó a correr con sus hermanos Valeriano, Santiago y Víctor Pacay.

Ese año ganó su primera carrera en San Juan Chamelco. “Recibí mi primer premio en efectivo. Fue de Q300 y con ello compré mi primer par de tenis. Antes competía con zapatos de hule”, expresó Mario.

En el 2014 corrió por primera vez el Medio Maratón de Cobán, donde finalizó noveno, con una hora y diez minutos.

“Hubo mucha diferencia, pero desde ahí me di cuenta de mi gran capacidad y eso me hizo continuar”, aseguró.

Después fue descubierto por el entrenador Carlos Trejo.

“Él revisó mis tiempos y me contactó por medio de mis compañeros Elvin Cú y José María Caal. Mi vida cambió y siento que no he defraudado”, refirió el destacado atleta.