Una amistad que comenzó por la pasión del atletismo y terminó en tragedia

Tenían en común la pasión por las aventuras. La adrenalina por escalar montañas las unió más y desde el 2012 crearon fuertes lazos de amistad. Yajaira Roldán, Lucía Sánchez, Rocío Román y Karin Arriola, cuatro chicas que soñaban juntas…

Las chicas se hicieron amigas desde el 2012. (Foto Prensa Libre: Facebook)
Las chicas se hicieron amigas desde el 2012. (Foto Prensa Libre: Facebook)

Karin Arriola es una sobreviviente que ahora llora la pérdida de dos de sus amigas (Roldán y Sánchez), y Rocío Román (hospitalizada) y agradece a Dios por haber sido librada, pues ella no viajó a la última aventura en el Acatenango, por instrucciones de su entrenador.

En el 2012 se conocieron y se hicieron amigas,, ya que ellas se integraron desde muy pequeñas al equipo. La  amistad fue cimentándose en la pista de tartán y fue tanta que se trasladó fuera de ella, donde se reunían para uno que otro fin de semana y los fines de año, donde realizaban los convivios del equipo.

Yajaira estudiaba el tercer año de ingeniería y Rocío tiene pasión por el diseño gráfico; mientras que, Lucía ya contaba con una beca en la URL, cuenta Karin. 

Como parte de la convivencia, el entrenador Francisco Piedrasanta, las llevaba a subir el volcán de agua o a entrenar en alguna playa del pacifico guatemalteco.

Por diversas razones se retiraron a otros equipos Yajaira, Lucía y Rocío, quienes se fueron a Olimpicus y Karin a Sinergia, pero la comunicación y el compañerismo se notaba en cada torneo de atletismo en el que participaban.

Hace una semana, Lucía posteo en su cuenta de Facebook un viaje que realizaron al volcán de agua, y que ya era tiempo para que realizaran otro.

“Bueno muchá, después de tres años nos vamos a animar, este viernes o sábado” comentó Lucía en un post en Facebook donde etiquetó a todos los que habían ido en esa ocasión.

En esa oportunidad subieron la cuatro chicas, más unos primos de Yajaira, Alejandro Arrecis, Samuel Santos, Josué Sebastián y Francisco Nájera. 

La idea era volver a tener un tiempo de convivencia, solo que  había que cambiar de lugar, ya no sería el volcán de agua, sino el Acatenango.

“Justamente fue hace una semana que se planificó el viaje, en ningún momento en las conversaciones tocamos el tema del clima, solo estábamos viendo que cosas llevar, las carpas, chamarras, suficiente comida, a qué hora íbamos a subir, pero nunca mencionamos los cambios de clima”, comenta Karin Arriola.

Un día antes del ascenso, Kari decidió preguntarle a su entrenador Francisco si no había inconveniente con realizar esta aventura, a lo que el entrenador dijo que él no estaba de acuerdo y que eso no le ayudaría en nada, por lo que tuvo que cancelar su participación en la expedición.


Hoy, Kari está agradecida pero al mismo tiempo lamenta la pérdida de sus amigas, con quienes escribió historias que nunca olvidará.