Acevedo, el último gran centro delantero del futbol guatemalteco

Mario Acevedo sobresalió por su olfato goleador —178 dianas— y por su impecable juego aéreo y de espaldas a la portería.

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Mario el Coyote Acevedo, delantero de Municipal, cabecea frente a Rigoberto Gómez, para conseguir el segundo gol de los rojos en el triunfo por 4-1 en el clásico 216 (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Mario el Coyote Acevedo, delantero de Municipal, cabecea frente a Rigoberto Gómez, para conseguir el segundo gol de los rojos en el triunfo por 4-1 en el clásico 216 (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

En los momentos en los que Municipal estaba contra las cuerdas, cuando era más que imperante que apareciera  uno de sus letales goleadores, siempre hacía acto de presencia Mario  el Coyote Acevedo, quien con su perfecto juego aéreo destrozó varias defensivas, aunque fue con su pierna derecha, según él, que consiguió   el gol más importante de su carrera.

“A los 50 minutos,  el Coyote  tomó la pelota y encaró hacia la portería crema. Con potente remate venció al portero albo David Guerra, quien intentó detener el balón pero no pudo evitar el gol que le significó el empate y el título a Municipal”, indica la crónica de Prensa Libre del clásico 230 —17 de diciembre del 2006—, en el que los escarlatas alcanzaron su trascendental pentacampeonato de la mano del Coyote y del  técnico argentino Enzo Trossero.

La historia entre los rojos y Acevedo hubiese sido perfecta si se hubiera retirado con los escarlatas, equipo al que le juró un amor único y no con el extinto Heredia Jaguares. 
 
Mario Giovanni llegó al búnker rojo  en 1996,   pero luego fue a préstamo y regresó cuatro años después para llenarse de gloria. Consiguió 11 títulos de torneos cortos y dos de Centroamérica. Le anotó en 20 ocasiones a su acérrimo rival y es el tercer mejor goleador por detrás de Julio César Anderson —193— y Juan Carlos Plata —376—.

Hecho para finales

Otro de los  goles especiales que consiguió el espigado delantero fue el marcado en la final del Clausura 2008, el que significó  su tanto 19 en los clásicos nacionales, y que sirvió para  que Municipal levantara su título 26.

Su salida de la institución escarlata, a sus 40 años, junto a otros emblemáticos jugadores como German Ruano, Fredy García y Guillermo Ramírez, marcó un antes y un después en la nave edil.  En el estadio Manuel Felipe Carrera consiguió  13 dianas.

Ubicación, olfato goleador, movilidad constante,  anticipación, velocidad, imponente en el  juego aéreo y certeros cabezazos hicieron del futbolista que debutó en la Liga Nacional con Izabal en 1989 un auténtico fuera de serie.
 Después de su retiro en el 2010, no ha existido otro atacante guatemalteco con sus características.


“Como Acevedo no hay otro. Era muy inteligente y se  sabía mover. Fue un gran cabeceador. Tenía mucha calidad”, recuerda el exfutbolista Julio Rubén Paredes, campeón goleador del futbol nacional con Cobán Imperial en 1982.
 
Dwight Pezzarossi fue el último ariete que más se le  asemejó a  Acevedo Menzié, aunque con una labor bien marcada de sacrificio y de juego sucio. Por algo el mote de tanque. La pareja que formó en la Selección con Carlos el Pescado Ruiz fue efectiva, pero no supera a la de Juan Carlos Plata con el Coyote, en la última época dorada de los rojos.

“Tuvimos la fortuna de ganar muchos campeonatos y de darle tanta alegría  a la afición. Ese grupo de jugadores siempre se consideró como una auténtica familia”, dijo lleno de nostalgia Acevedo, cuando se volvió a colocar la camisola nueve de los rojos, en el estadio Manuel Felipe Carrera, por el retiro de Claudio el Manía Albizuris.

“Me trae muchos recuerdos vestir esta playera. Pasé momentos inolvidables de rojo”, enfatizó al momento que los seguidores vitoreaban con frenesí su apodo.

Principal problema

Las directivas de los equipos de la Liga Nacional han sido factor fundamental para que se dé  la escasez de arietes notables en el futbol nacional.

“Los directivos no le dan la oportunidad a los delanteros guatemaltecos. En esa posición siempre contratan extranjeros. No valoran lo nacional y tampoco se preocupan por formas nuevos valores. El ejemplo más claro es lo que hizo Municipal con Edi Danilo Guerra, quien hace dos torneos fue goleador y después de un torneo en la banca le dan las gracias y su lugar será ocupado por uno de afuera”, explicó Paredes, exjugador de Zacapa, Municipal, Comunicaciones y Aurora, y del Independiente de El Salvador.

“Por los directivos fuera contratarían a  once extranjeros. La mayoría de ellos piensan solo en los resultados. Sus decisiones repercuten en los procesos de la Selección”, agregó quien con los príncipes azules contabilizó 98 goles.

Édgar el Camarón Arriaza, campeón goleador del Apertura 2002, también culpó a la dirigencia de que los delanteros nacionales tengan poca participación. 
 
“Las directivas tienden a seleccionar extranjeros antes que a los nacionales, aunque estos vengan por recomendaciones y no por condiciones. Además el guatemalteco no tiene mucha ambición”, apuntó.

“Al nacional los directivos  no le aguantan tanto como a los extranjeros. Nuestro futbol todavía no es profesional”,  lamentó Arriaza.

José Carlos Martínez y Mario Hernández —con Municipal—, Luis Martínez y Jorge Vargas —Guastatoya—, Mauro Portillo y Jairo Arreola —Antigua GFC—, Henry López, Robin Betancourth y Danilo Guerra —Cobán Imperial—, Édgar Chinchilla y Marvin Ceballos —cremas—, Juan Valenzuela —Malacateco—, Jorge Ortiz —Xelajú MC— y Paolo Ortiz —Marquense— son algunos de los atacantes guatemaltecos que tendrán la oportunidad de disputar el Apertura 2017.

No hay convicción

Aunque utilizar la figura del nueve fijo, aquel jugador que  pelea cada espacio con los defensas dentro del área rival y que sirve de pivote para asistir a sus compañeros, es uno de los nuevos debates que mantienen los técnicos, no deja de preocupar la falta de estos en el mercado local.

“Que no haya  más delanteros nacionales depende de las directivas y de los técnicos, porque cuando el equipo no gana, a los primeros que culpan es a los atacantes por la falta de gol y esa presión genera un malestar en los seguidores que comienzan a pedir la salida de los atacantes. No hay confianza”, comentó el estratega Amarini Villatoro, subcampeón nacional con Guastatoya.

“Si bien todos los equipos deberían de sacar más jugadores, los denominados grandes tienen la obligación mayor por su presupuesto. Es un tema también de convicción”, aseguró el timonel.