Méndez, el agricultor y voceador que se forja como el nuevo paladín de los escarlatas

El juvenil John Robert Méndez se ha ganado con sus destacadas actuaciones los aplausos de la afición roja, que sueña con volver a levantar a un cetro, después de nueve torneos de sequía.

John Méndez Sánchez disfruta de las sensaciones de ser jugador de Municipal (Foto Prensa Libre: Edwin Fajardo)
John Méndez Sánchez disfruta de las sensaciones de ser jugador de Municipal (Foto Prensa Libre: Edwin Fajardo)

El sol se asoma con fuerza a la ventana de su habitación. La alarma  interrumpe su sueño.  Ha llegado la hora. Es un nuevo día para que el juvenil futbolista de Municipal John Roberth Méndez Sánchez continúe demostrando sus exquisitas condiciones dentro del rectángulo de juego.

Después de una dura infancia, que lo llevó a trabajar desde los seis años,  en la aldea Aguas Calientes, San Antonio La Paz, El Progreso, junto a su  madre Rosa Amalia Sánchez Cordero —se crió lejos de su padre Fausto Méndez— y  sus tres hermanos —Rogelio, Roel y Carlos— la nueva perla de la cantera escarlata se autodesafía constantemente para exportar su futbol lo más pronto posible.

“Las oportunidades no avisan. Hay que estar siempre listos”, menciona el futbolista de 17 años, quien con 886 minutos disputados es el joven que ha tenido mayor participación en el Apertura 2016.

Sus rápidos desmarques, su imperante necesidad de tener el balón en los pies y los destellos de habilidad han provocado que el futbolista se lleve las luminarias del certamen que está dominando su equipo con 28 unidades.

“Mantenerse es lo más difícil. Debo seguir trabajando con la misma humildad”, agrega el jugador que hace tan solo dos años llegó a los rojos, para hacer una prueba con la categoría Sub 15,  dirigida en ese entonces por el uruguayo Gustavo Machaín, actual entrenador del equipo mayor.

“Me consiguieron una prueba y gracias a Dios la superé sin problemas. Debuté de primero en la categoría especial que en la propia Sub 15”, recuerda satisfecho el admirador de Carlos Humberto el Pescado Ruiz.

“Me sirvió el hecho de jugar contra personas más grandes desde mi infancia”, refiere entre sonrisas.

Adiós al trabajo infantil

En un lapso de nueve años, Méndez pasó de la  agricultura y de la venta de periódicos,  a cumplir el sueño que nació en el campo de tierra principal de la aldea de Aguas Calientes.

“A partir de los 6 años mi abuelo Eusebio Sánchez me enseñó a cultivar maiz y frijol. Le ayudé durante dos años para tener algo que comer en mi casa. Era algo muy cansado”, indica el jugador que hizo su debut oficial con los escarlatas en el duelo de la fecha uno contra Xelajú MC —20-7-2016—.

“A los 8 años comencé a vender periódicos y por eso conozco a mucha gente de mi aldea. Ganaba como Q100 semanales. Me alcanzaba para ayudarle a mi mamá”, comenta nostálgico el volante que ha integrado los procesos de la Bicolor Sub 17 y Sub 20.

Acicate

“Con mi familia vivíamos todos en un mismo cuarto. Era algo difícil, pero siempre creí en que podía salir adelante”, agrega el 92 de los escarlatas.

Agricultor, vendedor de periódicos y criado únicamente por su madre, Méndez Sánchez lleva tatuado en su espíritu el sacrificio y la disciplina, por todo lo que ha experimentado.

“Me siento feliz. Debo seguir cultivando la consistencia y no desmayar”, confiesa el habilidoso volante, quien narra con gusto sus primeros pasos cuando comenzó a entrenar  en la ciudad capital.

 “Era algo complicado. Me tardaba casi tres horas para llegar a entrenarme con mi primer equipo —Camperonix— en las canchas de Perfect de la zona 10”, cuenta el enamorado del juego que desarrolla el argentino Lionel Messi.

“Tenía 11 años y tomaba tres camionetas para llegar hasta el centro de entrenamiento. Mi primo Alex Sánchez fue quién me motivó a seguir adelante y me apoyaba con comprarme mis zapatos”, agrega.

John Roberth indica que le guarda un cariño especial al primer técnico que lo guió, porque siempre confió en sus capacidades y lo instó a que no perdiera de vista su objetivo.

“Sergio Pirez fue el primero que acompañó mi carrera. Es una persona importante para mí; debido a que me inyectó confianza”, explica Méndez, quien ganó un campamento especial de tres semanas con el Villarreal de España cuando tenía apenas 11 años.

También le tiene un cariño especial al charrúa Gustavo Machaín, quien desde la categoría Sub 15 de los rojos no le perdió de vista y de forma temprana lo colocó en la especial y en el equipo de la Segunda División.

“Siempre me ha dado muchos consejos, al igual que Martín Plachot y Sebastián Bini. A Machaín le debo mucho. Su confianza ha sido vital en mi desempeño”, afirma.

Fuente de motivación

Jugar en el equipo mayor de Municipal y compartir camerino con figuras de la  categoría de Paulo Motta, Claudio Albizuris, Carlos Kamiani Félix y Jaime Alas es algo que llena de determinación al canterano; sin embargo, ser padre de familia es su principal fuente de motivación.

El nacimiento de su primogénito Roberth Jesse, hace un año y dos meses, le dio un nuevo giro a su vida.

“Es una responsabilidad muy grande la que tengo. Ser padre de familia es una bendición, no lo veo como un problema. Es el camino que yo decidí seguir”, menciona Méndez, quien dice que le cuesta convivir con su pequeño  porque ahora vive en la casa club de los rojos debido a los estudios de bachillerato que efectúa en el colegio de los escarlatas.

“Me cuesta verlo porque él vive con mi futura esposa —Karla Córdoba— en Llano Largo zona 25 y yo acá en la casa del equipo, ya que este año me graduó de bachiller”, agrega el  jugador.

Ser el nuevo referente juvenil de los escarlatas no solo llena de plena satisfacción al orgullo de San Antonio La Paz sino lo motiva a ser un ejemplo para que varios niños y jóvenes sigan sus pasos.

“Me siento feliz y comprometido para que otros también lo intenten y que no tengan miedo en buscar sus sueños”, menciona entre sonrisas al momento que la cámara fotográfica lo retrata junto a un póster de Carlos Ruiz, en el estadio Manuel Felipe Carrera.