Economía

Arturo Calle: “Le tengo más miedo al hambre que al coronavirus”

Arturo Calle habló con Forbes sobre el rol de los empresarios en la pandemia y los retos que quedan para superar la crisis.

El rostro de los empresarios que se la jugaron por proteger a sus empleados ante la crisis del COVID-19 lo tomó, sin saber, Arturo Calle, cuando a finales de marzo el grupo empresarial anunció que mantendría el salario de sus 6.000 empleados pese al cierre del 100 % de sus tiendas en el país.

La decisión supuso un sacrificio económico cuyas consecuencias aún no pueden estimarse por completo, pues tras dos meses con medidas de aislamiento obligatorio y el comercio frenado, el fin de la pandemia sigue siendo un escenario lejano.

El rostro de los empresarios que se la jugaron por proteger a sus empleados ante la crisis del COVID-19 lo tomó, sin saber, Arturo Calle, cuando a finales de marzo el grupo empresarial anunció que mantendría el salario de sus 6.000 empleados pese al cierre del 100 % de sus tiendas en el país.

La decisión supuso un sacrificio económico cuyas consecuencias aún no pueden estimarse por completo, pues tras dos meses con medidas de aislamiento obligatorio y el comercio frenado, el fin de la pandemia sigue siendo un escenario lejano.

Pero aún con el viento en contra la postura de Calle ha sido contundente: “Como empresarios, nos ha tocado adaptarnos a este contexto que no estaba previsto en ningún protocolo de riesgo, operaciones, ni de manejo de crisis. Como empleadores y agentes de la sociedad, tenemos una gran responsabilidad y conforme a la misma estamos actuando”.

Para generar flujo de caja y cumplir esa promesa de pago a sus colaboradores, a finales de abril, Arturo Calle agregó dos nuevas líneas de negocio a su portafolio de productos. La primera, enfocada en la producción de una colección de tapabocas con diseños exclusivos con el ADN de la marca. Y la segunda, con una línea de ropa con tecnología antifluido, que se adapta a las nuevas necesidades de salud e higiene.

El empresario fundador de una de las marcas de ropa más queridas por los colombianos, ahora liderada por su hijo Carlos Arturo Calle, habló con Forbes desde su casa de campo en Anapoima, Cundinamarca, en donde cumplió con el decreto presidencial de la cuarentena.

El rol de los empresarios

La iniciativa de cerrar voluntariamente sus tiendas y destinar los recursos para cumplir con el salario de sus colaboradores no fue al azar. Para Calle, por encima del riesgo que representa la pandemia del COVID-19 está el que representan el hambre y la pobreza.

“Guardar los empleos es un acto de sentido común. Los empresarios debemos ser generadores de empleo porque si dejamos de hacerlo en estas circunstancias la gente se va a morir de hambre”, explica. “Nuestro país tiene casi 25 millones de personas en situación de pobreza y mandarlas al encierro sin dinero, sin trabajo y sin comida puede resultar más peligroso que el mismo virus al que estamos huyendo”, dice el empresario.

“Yo le tengo más miedo al hambre que a la enfermedad y con hambre hemos vivido siempre. Ahora, hay que ser sabios con el manejo de las ayudas que entregamos, porque la ayuda que hoy damos es la necesidad de mañana y cuando la gente se vea de nuevo ante la desesperación, va a verse obligada a salir para poder mantenerse”, agrega.

“Ante la pobreza no existe nada suficiente, pero las personas deben entender que el Gobierno no tiene caja para llegar al 100 % de la población afectada”.

Sin embargo, de acuerdo con el textilero, el gran reto es hacer que la caja alcance para pagar las obligaciones tributarias, los costos fijos de operación y la nómina cuando el nivel de ingresos es cero. “La caja se nos va a acabar en algún momento, eso es inminente, pero el Estado tendrá que evaluar cómo ayuda a los empresarios. Hoy nos enfrentamos a la encrucijada de pagar impuestos o darle de comer a los empleados”.

¿Cree que han sido suficientes las ayudas del Gobierno?

Ante la pobreza no existe nada que sea suficiente, pero las personas deben entender que el Gobierno no tiene la caja para llegar al 100 % de la población afectada. Por eso es que los empresarios deben involucrarse. Luis Carlos Sarmiento Angulo hizo una donación por 80.000 millones de pesos, necesaria, valiosísima, pero como él no hay tres en Colombia. El problema no es del Gobierno, el problema es que es necesario que cada uno ayude desde donde puede.

¿Y en cuanto a las acciones del Gobierno para ayudar a los empresarios? ¿Cómo las evalúa?

Yo quiero mucho a este Gobierno, pero hay varios temas que deben cambiar. Se deben generar ayudas para los empresarios que generan empleo, que son legales, que pagan impuestos, que están siendo responsables con sus deberes.

No tiene sentido que una empresa que genere buena rentabilidad un año tenga que ver en un par de meses cómo esas ganancias se esfuman porque además de pagar sus compromisos con bancos, empleados y proveedores, tiene que pagar impuestos altísimos y de contado, sin ningún tipo de plazo o alivio.

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El Gobierno debe ampliar esos plazos porque o los empresarios toman ese dinero para pagar impuestos o pagan nóminas y mantienen a sus empresas. Le he pedido casi de rodillas al Gobierno que amplíe los plazos para presentar documentación y hacer los pagos, pero nada ocurre. Los negocios cerrados no están generando caja, entonces de dónde sacamos dinero para cumplir con esos gastos.

Sobreviviendo a la crisis

El pasado mes de mayo, Arturo Calle incluyó en su portafolio de productos dos líneas que nacieron de las nuevas necesidades que se generaron por cuenta del COVID-19. Sus clientes ahora podrán encontrar una colección completa de ropa fabricada con tecnología antifluido y tapabocas que conservan el estilo de la marca.

Ambas líneas hacen parte de su esfuerzo por reactivar las ventas y se ofrecen para adultos y niños a través de su página web, en donde pueden ser adquiridas con envíos gratis a todo el país.
“Vivimos la pandemia con la tranquilidad necesaria para poder responderle por unos meses a nuestro personal y garantizar que tengan su dinero y no aguanten hambre. Somos conscientes de que todo se acaba y habrá un momento en el que tengamos que enfrentar cómo seguir adelante, por eso el objetivo es vivir día a día, sin adelantarnos a especular qué puede pasar o cómo seguirán dándose las cosas”, explica el empresario.

Arturo Calle dice que está preparado para meses difíciles y sabe que la contingencia no acabará con el fin de la cuarentena. “No podemos perder el esfuerzo de toda una vida por cuenta de una pandemia. Un país como el nuestro no está para aislamientos que duren más de dos meses porque la economía se muere para todos. Pero volver a la normalidad depende solo de la disciplina con las normas que existan para la reactivación”.

“No podemos perder el esfuerzo de toda una vida por cuenta de la pandemia. Un país como el nuestro nuestro no está para aislamientos que duren más de dos meses”

¿Cuáles serán las claves para la recuperación de las empresas tras la crisis?

Necesitamos una reforma tributaria que ayude a acabar con la evasión de impuestos y que vaya de la mano con que estos sean justos y pagables. De lo contrario la evasión va a ser una constante cuyas consecuencias se ven reflejadas en momentos como este. Cuando los impuestos valen el 70 o el 80 % de lo que el empresario recibe, pues no dejan caja para nada y el empresariado es el único músculo que puede ayudar al Gobierno. Necesitamos una relación justa entre contribuyentes y Estado.

¿Cómo cree que será el regreso a la normalidad del sector del comercio?

Creo que Colombia ya no puede aguantar más tiempo parada. No tenemos condiciones para soportar esa situación en términos económicos, ni psicológicos. Si esta situación continúa vamos a sacar a 50 millones de pobres y locos.

Tenemos que entender que la normalidad ya no es la misma, que lavarse las manos debe ser un hábito, que ya no se podrá ir a comer con amigos y pasar la comida de plato en plato, ni sentarse a hablar con desconocidos y saludarlos de beso. Las tiendas abrirán con medidas de higiene, habrá que acatar la norma porque de lo contrario seguiremos en donde estamos.

Ahora, se ha hablado de que todo puede ser virtual y que podemos continuar la vida desde el computador, yo soy un escéptico de ese tema. Para mí es necesaria la presencialidad. ¿O si no por qué estamos llenos de edificios de oficinas?

En alianza con Esenttia, filial de Ecopetrol, y la empresa Bio Bolsa, Arturo Calle se unió al objetivo de fabricar 147.000 trajes de seguridad que serán entregados a miembros del sector salud en hospitales de todo el país para la atención de la emergencia.

Se trata de kits de batas y gorros que son entregados en colaboración con la Cruz Roja y por autoridades regionales. Para este objetivo Arturo Calle puso en operación sus tres plantas en Bogotá y Pereira, en donde además se fabrican elementos de protección como tapabocas y overoles que también son donados por el grupo empresarial.

Sumado a esto, desde la Fundación Arturo Calle, que trabaja hace 35 años en el país a favor de la salud, la educación y el acceso a la vivienda de las comunidades vulnerables, se han entregado en colaboración con el Ejército Nacional más de 4.000 mercados y elementos de limpieza a comunidades afectadas en Bogotá, Soacha, Girardot, Nilo, Guamo y Viotá.

“Yo amo a Colombia y estoy dispuesto a ayudar hasta donde pueda. El llamado que me gustaría hacer es a que atendamos esos problemas que han existido siempre y que son más fuertes que la pandemia: el hambre, la pobreza, la falta de acceso a la educación, el desempleo. Por esos temas debemos trabajar porque esos no se acaban con la cuarentena”, puntualiza Arturo Calle.

En alianza con Forbes Colombia