Abuso económico: cómo una mujer perdió todo su dinero y fue puesta en riesgo por su propio banco

Solo después de dejar a su esposo, Claire (no es su nombre real) se dio cuenta de la magnitud del abuso que había sufrido.

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Claire tuvo que mudarse de casa cuando su banco le envió accidentalmente a su exmarido una carta con su dirección.
Claire tuvo que mudarse de casa cuando su banco le envió accidentalmente a su exmarido una carta con su dirección.

Además de la violencia física, el comportamiento abusivo y controlador de su marido también afectó a la economía de la pareja.

“Yo era la principal fuente de ingresos, así que pagaba las vacaciones y cualquier cosa considerada un extra”, dice ella.

“La cuenta conjunta era para pagar las facturas y la hipoteca. Después de un tiempo, él renunció a su trabajo. Así que yo ponía su mitad desde mi cuenta”, agrega.

Claire sintió que tenía que buscar un segundo trabajo.

Él le decía que no ganaba lo suficiente, pero su comportamiento amenazante atemorizaba a Claire y le impedía enfrentarse a él, que no estaba dispuesto a renunciar a su estilo de vida.

Conseguí ropa en tiendas de caridad. Él siempre tenía que llevar un traje nuevo a cada boda, siempre tenía que tener lo mejor de todo”, cuenta ella.

Claire dice que se fue de casa tras sufrir una agresión grave.

“La policía me llevó de vuelta a casa después de un tiempo. Ya no había muebles, los que él no había querido los había destruido”.

“También se había llevado todos mis objetos personales que determinaban mi identidad. Mi pasaporte, extractos bancarios, archivadores con información de pensiones. No tenía nada para probar quién era yo, realmente no podía hacer nada”.

Este comportamiento se conoce como “abuso económico”.

Nicola Sharp-Jeffs, directora de la organización benéfica británica Surviving Economic Abuse (“Sobreviviendo al abuso económico”), dice que la gran mayoría de quienes experimentan abuso doméstico también viven abuso económico.

Nicola Sharp-Jeffs, directora de la organización Surviving Economic Abuse

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Nicola Sharp-Jeffs, directora de la organización Surviving Economic Abuse, dice que el abuso económico es un factor común en el abuso doméstico.

Pero la experiencia de Claire fue aún más desgarradora porque su banco no entendía por lo que estaba pasando ni sabía cómo apoyarla.

Junto a un experto en abuso doméstico que la apoyó gratuitamente, Claire fue a una sucursal bancaria para sacar dinero de su cuenta conjunta, ya que ella ya no estaba trabajando.

“No pudieron ayudarme porque yo no tenía identificación”, relata.

“Seguían diciendo que él tenía que venir porque tendría alguna tarjeta bancaria. Necesitaban que él probara quién era yo. Y nosotros les tratábamos de explicar que yo no podía estar cerca de él”.

Cuando finalmente pudo acceder a la cuenta semanas más tarde, todo (decenas de miles de libras) se había esfumado.

“Estaba devastada. Había débitos directos que no podía cerrar porque se necesitaban dos firmas, así que tuve que pedir prestado a mis padres y amigos“.

Pero el cierre de la cuenta no fue el final de la historia.

“No me protegieron”

Mientras estaba en un alojamiento seguro, Claire dice que recibió una carta del banco: “Mi dirección y la dirección de mi exesposo estaban en la parte superior de esta carta”.

De manera accidental, el banco le había revelado a su abusador dónde vivía Claire y había puesto en riesgo su seguridad física.

Ilustración de una página web de un banco.

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Cuando Claire pudo por fin acceder a la cuenta conjunta con su marido, descubrió que todo el dinero había desaparecido.

Llamó al banco y confirmó que aquella carta sobre las tasas de interés había sido enviada a los dos.

“Tuve que mudarme porque él sabía dónde estaba. Estaba completamente petrificada. Simplemente llamé a todo el mundo y pregunté: ‘¿Puedo ir y quedarme? No puedo quedarme aquí’. Tenía que mudarme de manera permanente“.

Claire cree que los bancos podrían llevar a cabo cambios para ayudar a personas como ella.

“No me protegieron. Creo que es porque no sabían que estas cosas hacen una gran diferencia“.

¿Qué pueden hacer los bancos?

La industria bancaria está intentando ofrecer más apoyo a las personas como Claire.

“La respuesta de los bancos y las cajas de ahorro es significativa”, dice Sharp-Jeffs.

Primero está el garantizar la seguridad, explica. Lo segundo, continúa, “es en intentar entender el impacto“:“Las víctimas pueden quedar en una situación financiera precaria y la única forma de darles seguridad es mejorar su estabilidad financiera”.

“Los bancos pueden hacer mucho, como indicar si existen otros productos a nombre de una persona de los que puede no saber nada, ver si el período de tiempo para hacer los pagos de las tarjeta de crédito es apropiado, etc…”.

Ilustración de una casa vacía.

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Claire tuvo que abandonar su casa a todo correr. ¿Recibirán las futuras víctimas de abuso económico un mejor trato?

En Reino Unido, por ejemplo, el Parlamento estudia un proyecto de ley que define al abuso económico como “comportamiento que tiene un efecto adverso sustancial en la capacidad de otra persona para adquirir, usar o mantener dinero u otra propiedad u obtener bienes o servicios“.

Es un término más amplio que abuso financiero, que potencialmente incluye el acceso a la vivienda, la comida y la ropa.

El año pasado, la asociación UK Finance introdujo un código de buenas prácticas sobre abuso financiero que alentó a los bancos y cajas de ahorros a mejorar su apoyo en áreas importantes, dice Sharp-Jeffs.

“Desde que se introdujo este código, hemos visto más voluntad para abordar este problema y tomar acciones“.


Medidas concretas

La BBC preguntó qué han hecho hasta el momento a los principales bancos que suscribieron voluntariamente este código de buenas prácticas en Reino Unido.

Para dar algunos ejemplos, el banco TSB tiene un procedimiento que permite enviar tarjetas y números PIN a una dirección que no es la registrada del cliente, y brinda una mayor flexibilidad para aquellos que viven en refugios o centros de acogida.

También revisará los procedimientos para eliminar a un titular de una cuenta conjunta, algo que actualmente requiere de las dos firmas.

El Banco Santander dijo que concede excepciones a los clientes que necesitan abrir una cuenta después de dejar a una pareja que maltrata, por ejemplo, usando una carta firmada por un administrador de su centro de acogida.

Asegura que la capacitación de su personal incluye detectar signos sutiles de comportamiento como que un cliente se muestre muy nervioso.

Los clientes de HSBC UKpueden solicitar un código de clasificación nacional que no puede ser rastreado si les preocupa que su maltratador pueda usar estos detalles para averiguar su localización.

Nicola Sharp-Jeffs entrena a personal del banco Lloyds sobrec ómo detectar señales de abuso económico.

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Nicola Sharp-Jeffs entrena a personal del banco Lloyds sobrec ómo detectar señales de abuso económico.

Entre las medidas de Natwest, por su parte, están proteger la dirección de correo del cliente y detener de manera inmediata las operaciones en una cuenta conjunta cuando hay una disputa entre ambos titulares.

Lloyds está poniendo en marcha una unidad dedicada al abuso doméstico. Su equipo está recibiendo capacitación de la organización benéfica Surviving Economic Abuse.

Fiona Cannon, directora de negocios responsable de Lloyds Banking Group, lo describe como un claro problema comercial.

“Todos los bancos comenzarán ahora a analizarlo. Lo más importante es creer las víctimas. De ahí se derivan toda una serie de actividades para poder apoyarlas de manera efectiva”.

“[Por ejemplo], incluso si quieres cerrar una cuenta conjunta, normalmente las dos personas tienen que acudir a la vez a una sucursal. Ya no esperamos que la gente haga eso ahora”.

UK Finance dijo que continúa revisando la implementación del código, alentando los enfoques de mejores prácticas entre sus miembros.

Sharp-Jeffs describe el progreso realizado hasta ahora como el comienzo del viaje, pero un comienzo positivo en el apoyo adecuado a personas como Claire.

Ilustraciones de Katie Horwich.